Haber generado cerca de 200 mil millones de pesos como estructura económica y financiera propia y sin dar explicaciones creíbles, hace imposible, que, a su momento, la nación no le pida cuentas al comité político del PLD.

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Independientemente de quienes han sido presidentes de la República en los últimos 21 años, cuentan con la protección personal e institucional de las certificaciones del Congreso Nacional vía las memorias presidenciales entregadas cada año, lo que les permite que estos, en principio, sean liberados de acusaciones directas de corrupción y dolo. 

            Debe recordarse, que la misma excepción, no acompaña al resto de los componentes de cada gobierno y menos, al grupo de control, que como comité político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es ostensible, que desde el 1995 a este 2017 , ha sido el centro mayor y decisivo, de la reformulación del PLD, como la extraordinaria corporación política-económica y financiera que es hoy y que rivalizando con las fortunas tradicionales más importantes de la nación, se erige como el centro financiero y económico  y de absoluto peso político autoritario que tiene bajo su control ilícito a toda la República.

            En este contexto, debe recordarse, que desde que los peledeístas llegaron al poder de manos de Joaquín Balaguer, fue evidente, que entendieron, que sí querían perpetuarse en el mismo y junto a sus aliados más estrechos, que en estos últimos años se han destacado desde el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el que le aporta cierta cobertura socialista internacional, más un amplio nicho de riqueza propia de sus principales personeros y como su presidente, ingeniero contratista de obras del Estado y privadas de origen público, parecería, que en este país y de buenas a primeras, la riqueza nacional solo ha ido a parar a pocas manos, en tanto la quiebra económica y financiera se ha institucionalizado en la clase media, al tiempo que a nivel de pueblo, la miseria más significativa le arropa y esta última, solo medio oculta por los programas sociales clientelistas y la alianza tácita con el narcotráfico y el lavado de activos en la que participan determinados representantes empresariales y de las fuerzas vivas nacionales.

            Es decir, independientemente a que los expresidentes, Leonel Fernández e Hipólito Mejía y el presidente Danilo Medina Sánchez con su pasado periodo de gobierno, pueden fácilmente liberarse de cualquier tipo de imputación o señalamiento directo, que implique, que por haber sido jefe de Estado y de Gobierno se hubiesen enriquecido o enriquecido a otros y repetimos, por la bendita  acción administrativa congresional, de recibir, estudiar y luego aprobar legislativamente todos los actos de gobiernos comprendidos en sus respectivas memorias anuales entregadas a la legislatura cada 27 de febrero, la realidad es, que el PLD como tal, como estructura política administrativa y de riqueza propia e inconmensurable, nunca podría escapar a algún tipo de juicio de residencia, por medio del cual, se le aplique una marcada auditoría forense respecto a todos los actos de gobierno en los que administrativamente sus personeros hubiesen participado.

           Y es esta última realidad y en la medida que la fractura social se ahonda y la riqueza de los políticos, compañeros, asociados y amigos del PLD se hace inconmensurable y tanto, que para los conocedores de la misma, se la entiende superior a los 200 mil millones de pesos en estos últimos 21 años, que en ese sentido, no se pueda dejar de suponer, que si algún día la nación se empantalona y como deberá de suceder, la corporación política-económica y financiera peledeísta deberá de rendir cuentas o exponerse a un corte radical en el criterio político masivo de lo que es lo legal de lo ilícito y a partir de ahí, ejercer el mayor movimiento contestatario que en la historia nacional, grupo de poder alguno hubiese haber podido experimentar, que tal situación no pudiera presentarse.

            Pues los peledeístas y ahí, todos sin excepción, han logrado adulterar y pervertir, como también enajenar, el estado de derecho, que había al momento, de que el 16 de agosto de 1996 llegaron al poder y repetimos, porque el presidente de entonces, Joaquín Balaguer, traicionó a los candidatos de su partido, el Reformista Social Cristiano (PRSC) y alentó a que se votara a favor del PLD y llegando al extremo de que tampoco ejerció el voto.

            De ese modo y con la entrada a tambor batiente del PLD a la cosa pública, la institucionalidad dominicana fue fracturada groseramente, pues jamás se ha podido lograr que las instituciones públicas de índole privada, como los colegios de profesionales, puedan tener elecciones libres y abiertas y cuyos resultados sean producto de una mayoría decisiva de miembros, por lo que, en este país y en todos estos años, ha habido elecciones legales, pero absolutamente nada legítimas y porque sus resultados se fundamentan en las minorías de pandilleros sociales y políticos, que tienen secuestradas todas esas instituciones.

            Tal situación, que a su vez ha sido aprovechada y tolerada por los miembros de la plutocracia oligárquica y a cambio de que los gobiernos del PLD y el único del PRD les permitieran enriquecerse sin control alguno y por medio de todas las vías ilícitas y de corrupción empresarial conocidas y al extremo, de que hoy día, pocos dentro del empresariado y mucho menos entre los barones mediáticos dueños de periódicos escritos y estaciones de radio y televisión, pueden esconder ese aumento de más de un 200 % en sus bienes y activos y en los que la mayoría han sido obtenidos irregularmente y gracias a la permisividad oficial.

            Esto es, de buenas a primeras, sectores pensantes nacionales, de esos más agresivos, pero quienes al adolecer de una formación correcta en materia de saber ser contestatario de amplia responsabilidad política cívica, le hacen un flaco servicio a la nación y peor, cuando muchos de ellos son pagados por los empresarios y para que en determinados momentos jueguen a ser opositores sociales militantes y como el ahora desacreditado MVerde, nacido de una banda de dirigentes izquierdistas y comunistas de cuando la Guerra Fría, cada cual más corrompido que el otro y sin autoridad moral alguna, estos se están encontrando, que por mas bulla y denuncias que formulan, las mismas no llegan al corazón de la ciudadanía y menos, cuando desde sectores detrás de la mayoría silenciosa y por las vagabunderías y crímenes inacabables que han protagonizado y quienes con gran desparpajo y cara dura, se los endilgan a terceros, ya no cuentan con el beneficio de la duda por parte de un amplio sector ciudadano. 

            Lo que ha provocado, que la situación de fractura social que se vive, es de una magnitud tan significativa, que medios de comunicación y de información de masas como POR EL OJO DE LA CERRADURA, temiendo lo peor, al ver que la mayoría del resto del factor mediático dominicano ha caído entrampado y está de rodillas dentro de la corrupción política más inverosímil y tanto, que sus componentes no se dan cuenta, de que el grueso de la juventud y sin importar tendencias políticas o sociales, no solo no creen en ellos y menos en lo que dicen o en lo que hacen, pues la mayoría se ha descubierto como empecinados farsantes de opinión a los que solo les mueve la sed terrible de hacerse millonarios a la carrera, no solo ricos, entiéndase y solo millonarios al amparo del poder y la política y como hay un grupito, de no más 200 periodistas, comentaristas y productores de radio y televisión, que efectúan sus labores mediáticas, alternándose como funcionarios públicos  y a quienes el gobierno los ha apuntalado como tales; que hemos tenido que salirle al frente a tanta descomposición social, tratando de presentar puntos de vistas independientes y con el solo interés, de que los miembros de la mayoría silente y definitivamente, se decidan a actuar y por la simple razón, de que tanta corrupción, ya no la aguanta nadie.

            O sea, entendemos, que los dominicanos de buena voluntad no podemos darnos el lujo de permitir, que la corrupción que campea por sus fueros destruya las esencias institucionales de la República y que esto suceda y que por lo menos, no haya una voz creíble que se pronuncie y haga constar lo que ocurre y de suerte de tratar de evitar, lo que cada época siempre se presenta. Que el dominicano y en la generalidad de los casos, es muy pasivo, pero llegando un día que la indignación le ahoga y lo que debió de haber hecho desde el principio y para que los políticos no les roben su país, se lanza con estrépito y violencia irrefrenable a ajustar cuentas y tratar de recolocar las cosas y como en efecto trató de ocurrir en abril de 1965.

           Y alarmados en sobremanera por semejante desquiciamiento moral colectivo que abarca al mundo político e igual al empresarial y afectando hasta la uniformidad de criterios morales de las instituciones tutelares de la República, que entendamos correcto ser la opinión diferente y disidente, esa, que logre, que muchos dominicanos no arrastrados por las mentiras y emotividades de los fracasados izquierdistas de cuando la Guerra Fría, no caigan en extremismos inútiles y sin sentido y sí que generen un amplio movimiento de responsabilidad social, que obligue al PLD, al PRD y al gobierno, a ajustarse a derecho.

          Lo que sintetizamos diciendo, que haber generado cerca de 200 mil millones de pesos como estructura económica y financiera propia, hace imposible y sin dar explicaciones creíbles, que, a su momento, la nación no le pida cuentas al comité político del PLD. Con Dios. [DAG. Miércoles, 06 de diciembre de 2017. Año XV. Número 6,111]