HAITÍ: Ese “factor dominicano” que unifica a los suyos y espanta a los de aquí

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Mucho duró que alguna voz autorizada en Puerto Príncipe mostrara interés por implicar de alguna manera a República Dominicana en los pormenores del magnicidio contra el presidente Jovenal Moïse y lo que acabamos de conocer en voz, de Léon Charles, director de la Policía Nacional haitiana y que, si lo unimos al nuevo “elemento probatorio” manifestado en la víspera, en cuanto a que presumiblemente, el primer ministro interino, Claude Joseph, es la principal figura de quienes participaron en el magnicidio, tenemos entonces un cuadro “estratégico” de como la implicación estadounidense en las investigaciones a cargo del FBI, procura dar un paso más, que resuelva “algunos pasos” que dar para concretar una incursión militar en la isla entera.

Esto así, porque en definitiva, a EEUU se le ha presentado el motivo de “riesgo inminente” de que Haití se les salga de las manos, si al mismo tiempo, se logra que en la mentalidad haitiana tan prejuiciada contra la nación dominicana,  se pueda entender que la “mano dominicana” ayudó a propiciar el crimen cometido y para que de esa manera, la animosidad social apenas contenida de una parte mayoritaria de su población, se manifieste en ataques directos contra esta República, que a su vez propicie, que los dominicanos y por un legítimo acto de defensa propia tenga que apelar a sus 9 mil soldados apostados en el borde fronterizo para actuar punitivamente contra quienes y como haitianos, pretendan violentar la soberanía dominicana.

En este plano, estimamos que ningún dominicano puede poner en dudas la posibilidad y mucho menos, cuando en el fondo, Washington, lo que pretende es hacer de Haití una especie de protectorado que obligue a la parte dominicana a ceder parte de su soberanía, de suerte que el peso de poder estadounidense abarque la isla en toda su geografía.

Y lo que hay que airear, ahora que el FBI implica a Joseph, a quien la Casa Blanca apoyó a lo inmediato como cabeza de gobierno provisorio y lo que chocaría con la expresión de agentes del FBI, de que le parecía que el primer ministro interino es la verdadera cabeza del magnicidio aludido o con lo otro, de que sus agentes andan “detrás del pez gordo” al que tirarle todas las culpas y responsabilidades del hecho.

Al plantear esta nueva hipótesis, lo que queremos que se entienda, es que de parte dominicana no se puede descartar ninguna posibilidad de que se quiera implicar a este país en el asesinato del presidente haitiano y aun cuando algunos espíritus temerosos o muy pró estadounidenses y de esos que tienen influencia entre los barones mediáticos dueños de los medios de la prensa mercancía, vayan a actuar como alabarderos de los intereses estadounidense.

Por eso, es menester observar los pasos a o decisiones que la directiva de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR) tome en los próximos días y mucho más, si “coincidencialmente” fuera invitado a uno de sus almuerzos, el encargado de negocios a.i. Robert W. Thomas.

Lo que decimos, es que nadie en República Dominicana puede descuidarse en materia de lo que ocurre u ocurrirá en Haití y menos, cuando ya se está viendo y que es una situación harto desagradable, que las autoridades haitianas y estadounidenses implicadas en las indagatorias sobre el crimen aludido y que no solo se llevan en territorio haitiano y sí también en territorio estadounidense de la Florida y gracias a Dios para los dominicanos, también por las autoridades de inteligencia colombianas.

Muestra de esto último es, que mientras la policía haitiana y los investigadores de EEUU no descartan participación dominicana, hasta ahora no demostrada, los investigadores colombianos no tienen el mismo criterio y si refuerzan sus indagatorias sobre los personajes estadounidenses de Miami y veinte y tantos militares y policías retirados colombianos en los que concentran sus investigaciones y por lo que ahora sale a relucir la acusación contra el primer ministro Joseph y fundamentada en pruebas tangibles que tienen de la participación en la trama conspirativa,  del exsenador y hoy fugitivo John Joel Joseph, pariente directo del primer ministro interino, versión de la cual la cadena colombiana Caracol se ha hecho eco.

Así las cosas y recordando cuales fueron los orígenes de la intervención estadounidense del 1915 en Haití y un año luego en República Dominicana, que continuemos insistiendo y en cuanto a que en el país transfronterizo no todo es lo que parece y que, por lo tanto, los dominicanos no debemos descuidarnos y menos, cerrarnos a cualquier hipótesis que se presente.

En este sentido, consideramos que el presidente Luis Abinader y su Consejo Nacional de Seguridad deben estar ojo avizor y en sesión permanente, al tiempo que ya debe tener informes del hotel en el que se alojaron los colombianos implicados en el magnicidio y quienes vinieron al país el 6 de mayo y en el vuelo CM 107 procedente de Panamá.

¿Por qué este planteamiento?, porque el gobierno dominicano debe seguir los pasos al colombiano e investigar por sí mismo, si efectivamente pudo haber alguna “conexión dominicana”, de suerte que presentando a tiempo los resultados de sus pesquisas, desmonte la probabilidad del interés estadounidense que observamos y para justificar el control militar de Haití y la posible amenaza latente estadounidense contra nuestro país.

Tómese en cuenta, que ahora que el gobierno dominicano es uno de plutócratas con ancestros de origen árabe y otomano y con amplias relaciones en las colonias árabes y turcas de Puerto Príncipe y en las que, varios de los empresarios miembros de estas se encuentran implicados y perseguidos como enemigos o adversarios del presidente asesinado y por lo menos, dos potentados han sido requeridos para interrogatorio, que entonces el presidente Abinader no debe descartar nada y mucho menos, cuando un proceso anárquico y fuera de control en Haití, pudiera significarle una fuente de inestabilidad sorpresiva que significara una seria implicación a nuestra gobernabilidad.

La suerte ha sido, que desde ayer, Abinader y cediendo a reclamos del comercio haitiano, tuvo el buen juicio político de abrir la frontera para fines de comercio y no solo a nivel popular y sí industrial y comercial a gran escala y con lo que demostró, que es República Dominicana y como lo advertimos en nuestro análisis político de Estado de ayer, quien tiene la llave para consolidar o no la paz social en Haití y lo que ahora, es la mejor arma estratégica a mano que este país tiene y para hacer, que en Washington haya un punto de razonamiento pragmático que deje a un lado la probabilidad como tesis, de afectar la vida y la gobernabilidad dominicanas.

Mientras, nuestra otra sugerencia sería, no descuidar los guetos haitianos en ciudades dominicanas, advertir a nuestras tropas en frontera  de no cometer ningún tipo de error y por ahora, vetar los contactos con agentes estadounidenses con nuestros militares, al tiempo de prestar la debida atención a los ejecutivos de las 50 empresas o filiales estadounidenses en el territorio nacional (desde el magnicidio de Trujillo hay que recordar los pasos de Wimpis, agente estadounidense disfrazado de dueño de supermercado) y lo más importante, advertir a los periódicos dominicanos que no se les aceptará ninguna frivolidad que implique un amago de perjudicar la soberanía nacional.

Y todo, para evitar que se materialice la probabilidad y en el caso que el problema haitiano se salga de control y por lo que señalamos: HAITÍ: Ese “factor dominicano” que unifica a los suyos y espanta a los de aquí. (DAG)