Hurgar, rebuscar y acusar y de añadido descalificar, mientras lo evidente es, que el gasto publico se ha duplicado y con el solo propósito de satisfacer el clientelismo político a favor del PRM. Estos sean los pasos y a ritmo de coronavirus, que el gobierno ha estado realizando y lo que es lamentable, porque anuncia o presagia inestabilidad social

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Es más que sabido, que todo gobierno nuevo siempre viene con un listado oculto de asuntos propios que realizar y cumplir y porque de otro modo sus propios seguidores se le podrían alzar y por un hecho, que entre nosotros es una etapa que equivocadamente se entiende natural. Simplemente, todo el mundo asume que el partido y gobierno que va al poder tiene primero que satisfacer las apetencias de gente desenfrenada que solo entiende el poder como el pirata que llega a apoderarse de un botín.

Y que es exactamente lo que el gobierno del presidente Luis Abinader y en su cara mas torpe y dura, está efectuando y con una ferocidad de hambre de dinero, posición y privilegios, tan bien propios de la pequeña burguesía que por años ha estado fuera del poder político central y debido a los errores y desviaciones de procedimiento de su partido originario, el PRD.

Negar la premisa tampoco tiene sentido, cuando es tan obvio, que a cinco meses de llegar al poder y tanto el presidente Abinader como el mismo PRM, evidencian que están decididos a lo que sea y con tal de recuperar el tiempo que entienden perdido y cuando no hacen lo correcto, de pensar, que si estuvieron por mas de diez años continuos fuera del poder, se debió y hablando en criollo, a la mala cabeza de sus dirigentes y al desorden de administración en que incurrieron.

Todo empezó en diciembre de 1978, cuando los perredeístas del gobierno de Antonio Guzmán se montaron en la carroza del triunfo al compas de las llamadas “Navidades Blancas” y mediante ese clientelismo barato, despilfarraron mas de 100 millones de pesos de la época y para satisfacer el hambre de dinero público, tanto de los que como funcionarios empezaban a gobernar, como por las ansias de retaliación política y enriquecimiento propio, de un PRD insaciable e incontrolable por asaltar la cosa pública y de lo que el ex ministro Vicente Sánchez Baret conoce muy bien y en carne propia.

De ese modo y todo el tiempo cuando el PRD ha sido gobierno, la República experimenta un retroceso de tal magnitud, que al final queda exhausta y como si un ejercito de pirañas la hubiesen tomado por asalto.

Ahora han vuelto al poder por circunstancias dispares y contradictorias que les facilitaron las cosas y a puro trote se le han lanzado al cuello a la nación y peor, con la base de fondo de una demagogia tan intrascendente y barata, que, a cinco meses en el poder, no son uno ni dos los sectores y en todo el territorio nacional que han empezado a pensar, si acaso no fue un mal calculo que a toda esa gente se le volviera a dar la oportunidad de gobernar.

Pero con el coronavirus chino encima de todo el mundo y el odio y resentimiento marcados como mancha indeleble entre los perredeístas y “viejos robles” de tiempos pasados y por lo otro, que su candidato Luis Abinader se le entendía una nota de frescor dentro del ambiente político, este pudo llegar a la presidencia del país encaramado en los zancos o palos huecos del nuevo disfraz, el PRM y sin recordar ni tener en cuenta, que ganaron las elecciones dentro del grupo minoritario de 2.5 millones de votos y con el peso muerto de 4.5 millones de abstencionistas, más el millón de votantes pertenecientes a otros partidos.

De esta manera y con estos olvidos, Abinader y el PRM llegaron al gobierno y dentro de un espíritu de dudas e incertidumbres para la mayoría aplastante de votantes que se abstuvieron o que votaron por otros partidos y quienes ahora sentían que se les estaba defraudando. Porque no era que se quisiera volver a lo que había con la concentración de poder y malos hábitos y corrupción proveniente del PLD. Sino que simplemente la gente sintió y por las acciones y actitudes iniciales, que el nuevo gobierno no era suyo y sí de un grupo de familias ricas, cuyos intereses estaban totalmente divorciados de los de la población.

De esta forma se tiene, que desde que llegaron al poder, la preocupación fue resolverle sus problemas de iliquidez a los negocios, empresas, fabricas y bancos de los ricos, mientras y por pura pantalla propagandística, hacían y ya como plutocracia, que estaban trabajando para los pobres y para la población en general.

¿Resultado?, que, con el pretexto de enfrentar la pandemia, prácticamente y para disfrazar la alta cuota de clientelismo que el gobierno arrastra, en estos cinco meses de mandato, Abinader y sus técnicos han dispuestos de mas de 300 mil millones de pesos de dineros públicos y la mayoría inorgánicos y sin que realmente se vea, entiende o se note, cual es el rumbo cierto que tiene su administración.

Su suerte ha sido, que pese a la pandemia, desde septiembre las finanzas publicas se han recuperado y gracias a que las familias que gobiernan, rehabilitados sus negocios y empresas, le han dado una dinámica al fisco y por lo que en estos momentos las arcas publicas lucen holgadas y el gobierno puede disponer a placer, pero eso sí, actuando y tal como le ocurre a todo gigante con pies de barro y con el grave contraste de que la República tiene más de 300 mil desempleados, la gente carece de liquidez, la inflación ahoga a la clase media y también a la población y el futuro inmediato se pinta mas que negro y sombrío, mientras los miembros de la plutocracia, todo el dinero que ahora ganan, en vez de invertirlos en el territorio nacional, se apresuran a engordar sus cuentas bancarias en el exterior.

Por eso y dentro de tales circunstancias, se observa y como gobierno originado en el PRD y disfrazado de PRM, que la propaganda y la contra propaganda es su gran puntal y hacia allá van los recursos que se suponía serian para la población y por eso el gobierno se encuentra dentro de una burbuja de imágenes rotas y la represión es mas que significativa contra periodistas y medios de comunicación tachados o calificados como enemigos y cuyo único delito es ser de criterio independiente.

Naturalmente, así no se puede vivir y de esa manera y como reflejo de su interés de mantenerse en el poder y sin importar como, en estos momentos, no menos de dos mil periodistas han sido llevados a la quiebra y sus propios medios están a punto de desaparecer y viéndose que Abinader, solo a los que se le entregan o arrodillan o porque pertenecen a la concentración de medios en pocas manos y cuyos dueños son los barones mediáticos, solo a esos les deja vivir y lo que no es justo.

Ahora, el presidente no ve la terrible parte negativa de su fuerte política represiva contra medios y periodistas y ciego como está por su inclinación por los halagos y las lisonjas, no alcanza a comprender, que como un bumerang , lo que ahora hace se le revertirá y mucho más, cuando a quienes ahora apoya, luego y cuando "la piña se le ponga agría” y que sucederá, se dará cuenta del error que ahora comete al reprimir medios y periodistas y solo quedar en brazos de ese gansterismo mediático de supuesta izquierda, que ahora se presenta como su aliado y amigo.

Concomitantemente, el joven presidente no quiere darse cuenta, que practicando una política de solo hurgar, rebuscar y acusar y de añadido descalificar, mientras lo evidente es, que el gasto público se ha duplicado y con el solo propósito de satisfacer el clientelismo político a favor del PRM. Estos sean los pasos y a ritmo de coronavirus, que el gobierno ha estado realizando y lo que es lamentable, porque anuncia o presagia inestabilidad social. (DAG)