Independientemente de que el gobierno de Danilo es uno que gusta que se le vea distante y hasta como perdona vidas, lo cierto es, que absolutamente nadie le puede dejar de reconocer, que es una administración diestra en el ejercicio administrativo del poder, aunque lenta en entender, que debe ver en todos los dominicanos a sus más cercanos y potenciales amigos. En eso, el comesolismo le traiciona

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Siempre hemos dicho y dadas las peculiares características de la vida dominicana, que aquello que a la ciudadanía debe importarle, es la parte de nivel de inversión en obras esenciales o básicas para el fortalecimiento de la infraestructura del país y lo que con solo estudiar la estructura del presupuesto y ley nacional de gastos públicos en un año calendario, se puede conocer a lo inmediato, qué de tan en cuenta el gobierno central ha tenido presente al factor humano y a la ciudadanía.

            Es decir, que el presupuesto general del gobierno central y organismos descentralizados, pase de los 800 mil millones de pesos, no significa nada, hasta que se separan los capítulos referentes a cargas fijas, saldo o abono de deudas y gastos de inversión en estructuras y crecimiento y desarrollo humano, pues es ahí en la ejecución presupuestaria y específicamente, en el apartado de inversiones públicas, donde el gobierno de turno se muestra identificado o no con la nación que gobierna y que administra.

            Y que es el punto que en realidad importa, si es que se quiere saber y aun cuando la cantidad sea mínima con relación al monto general presupuestado, digamos, de una a diez, para entender, qué de semejante montaña de dinero, le queda a la nación como patrimonio público que la corrupción no se puede llevar o tragar y cuando se conoce la cantidad, se podrá entender a su vez, si el costo tremendo de la corrupción política compensa el nivel de los gastos de inversión duraderos.

           Sobre todo, cuando todos sabemos, que el capítulo de pago o abono de la deuda pública básicamente tiene que ver con el nivel de corrupción latente en el sector privado de la economía. Como también el nivel de subsidios al empresariado y a la oligarquía plutocrática, que, en total, es el terrible talón de Aquiles, que impide que el gobierno central pueda prodigarse como se debe en favor del desarrollo y crecimiento humano, en tecnología de la información y los apartados específicos de inversión en materia de género, medio ambiente, pobreza, etc.

           De paso, no menos importante y que es otro indicador del nivel de moralidad y sensibilidad participativa de quien sea jefe de Gobierno y de Estado, con relación a la mejora de la calidad humana en todo lo relativo a la protección de los menores de edad, la mujer, los envejecientes, la inversión en materia educativa y sanitaria y que en definitiva, son los aspectos que esencialmente identifican a un presidente de la República con los valores propios que el ciudadano que es Poder Ejecutivo siempre ha tenido en su aspiración primaria de servir y con honradez y certeza moral, también con diligencia y presteza en la mejora del nivel y calidad de vida de los ciudadanos.

            Lo que luego obliga a entender, si el gobierno central y pese al altísimo nivel de corrupción medular que existe dentro de la mentalidad dominicana, pues las inconductas no son únicamente potestativas de los políticos y sí de la misma naturaleza humana criolla, dado que tantos y según el nivel de evolución mental que ofrece la diferencia, que permite conocer si los habitantes de un país son medularmente siervos o esencialmente personas de responsabilidad cívica y social.

          Entendiendo todo lo anterior y sabiéndose que en el presupuesto y ley de gastos públicos para el año que viene, hay un apartado de RD$52,501.8 millones que contemplan beneficios directos en infraestructuras para más de seis millones de habitantes aproximadamente, que por obligación haya que darle al presidente Danilo Medina Sánchez y en una escala de cero a diez puntos, un diez. Lo que significa, que no obstante que los empresarios y delincuentes de cuello blanco, civiles y militares y políticos de ambos sexos, le quitan al Estado casi la mitad del nuevo presupuesto para el año que viene y que la parte de pago o abono de deudas, conlleva y unidos esos dos aspectos, casi 600 mil millones de pesos que todavía el Estado y con todo su poder intrínseco no ha podido disminuir, que el presidente Medina Sánchez haya logrado obtener cerca de 100 mil millones de pesos entre infraestructuras y gastos perentorios y esenciales de honda proyección humana, es más que notable y que hay que saber reconocer.

            Desde luego, si el grueso de los dominicanos fuéramos ciudadanos cívicamente responsables y de gran responsabilidad política, nunca, tres cuartas partes del presupuesto y ley nacional de ingresos y gastos públicos y en este caso para el año 2018, podrían ir solo al nicho de quienes se creen dueños de la República, sino que la misma ciudadanía habría impulsado y mediante vigorosas muestras de periodismo contestatario y sensibilidad social, que el gobierno central pudiera lograr disminuir sensiblemente los subsidios empresariales, el nivel de pago de una deuda pública externa, que esencialmente tiene que ver con los parámetros abusivos que los miembros de la Junta Monetaria y de la gobernación del Banco central le imponen al Poder Ejecutivo dizque “para garantizar la gobernabilidad” y que es el eufemismo con el que se quiere hacer creer que toda la ciudadanía se ha gastado semejante montaña de dineros, que solo ha sido manejada por los diez y ocho tantos miembros del sector financiero y los miembros de la oligarquía plutocrática.

            En este sentido, si el nivel de responsabilidad ciudadana fuera el óptimo y lo que se vería en el comportamiento correcto de políticos y partidos, el gobierno central habría fortalecido al Poder Judicial y creando un verdadero estamento judicial absolutamente independiente a todos los poderes públicos y privados, que por sí mismo y en base a jueces y fiscales probos y nada dependientes de políticos o empresarios, sería la base y catapulta, por medio de la cual, la democracia de este país y su turbio proceso de gobernabilidad, habrían podido acabar y radicalmente con todas las formas habidas y por haber -civiles y militares y políticas partidarias- de a propiciación de lo ajeno por parte de simples ciudadanos y políticos de todos los partidos y quienes acostumbrados al soborno, los robos, el peculado, el cohecho, la prevaricación y todas las formas y “fórmulas imaginativas” para saquear los dineros públicos. Verbigracia. Odebrecht, Tucano, Sun Land y las más de cuatrocientas fundaciones y oenegés de cuanto vivo está acostumbrado a robarle a los ciudadanos, la mayoría legisladores, ex presidentes de la República, funcionarios y ex funcionarios públicos, parecería, que nada ni nadie podrá impedir las escandalosas situación de asalto a los dineros públicos que les caracteriza y con su principal brazo de depredación, como lo son los suplidores civiles y militares.

          Cuando lo anterior se entiende, también debe aceptarse, que este país y si existiese una voluntad recia y firme desde el poder y no contemporizadora con lo mal hecho y dizque por razones de “gobernabilidad”, para querer erradicar rudamente, todas y cada una de las formas o variables de prácticas corruptas y corruptoras que ahogan la vida nacional y ante las cuales, el gobierno central, al sentirse impotente para conjurarlas y erradicarlas, mantiene ese silencioso y largo fuete contra los periodistas y medios que denunciamos la corrupción, ahogándoles económica y financieramente y todo, en base al ropaje nefasto de otorgar publicidad como arma de control y acoso, pero la que a la hora de cumplir su pago, se le restringe y con el solo objetivo de hacerles desaparecer y llevarles a la quiebra y lo que se practica con el consentimiento ruin y vil de todos los medios dentro de la prensa mercancía y sus dueños, que son los grandes beneficiarios de la corrupción reinante.

            De esta manera, los dominicanos tenemos una caricatura de “gobernabilidad”, de “democracia” y por eso el gobierno central, los miembros del Poder Ejecutivo y en particular Danilo, no se muestran como dicen ser y sí parte, tal vez indirecta, de esa misma corrupción que tan hipócritamente se dice combatir y como hacen los verdes y mediante la cual, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como corporación política y económica, en estos últimos 21 años ha dilapidado no menos de 400 mil millones de pesos que se muestran en los bienes y riquezas de sus miembros y el añadido de la corrupta y corruptora madeja o mafia de los llamados partidos “de oposición”.

            Efectuadas pues estas precisiones, no tenemos empacho en señalar, que independientemente de que el gobierno de Danilo es uno que gusta que se le vea distante y hasta como perdona vidas, lo cierto es, que absolutamente nadie le puede dejar de reconocer, que es una administración diestra en el ejercicio administrativo del poder, aunque lenta en entender, que debe ver en todos los dominicanos a sus más cercanos y potenciales amigos. En eso, el comesolismo le traiciona. Con Dios.   [DAG. Domingo, 08 de octubre de 2017. Año XV. Número 6,050]