Jean Bertrand Arístide, ¿ahora como rey? Si vuelve a la presidencia, seguro que las relaciones binacionales serán catastróficas para la nación dominicana

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Es conocido, que mientras se esté vivo físicamente y sobre todo en política y sin importar cuantas desgracias, caídas o desavenencias aflijan o alejen del diario vivir a cualquier político e incluso también a determinado analista político, siempre este tendrá la posibilidad de resurgir y, por lo tanto, si no ha fallecido, sus oportunidades siguen ahí y como el primer día, pues son los acontecimientos quienes marcan la pauta para cada uno.

Y lo que traemos a colación, ahora que empieza resurgir el político y expresidente haitiano más potencialmente enemigo de la República Dominicana y en su conjunto poblacional.

¿Por qué hay que hablar de este personaje haitiano y colocándole en la justa perspectiva de ser un enemigo de nuestro país? Por sus antecedentes. En particular cuando era un seminarista que estudiaba en el seminario católico en La Vega y la circunstancia tan penosa en aquel entonces, de que en el área del Caribe Central se vivía en lo más duro de la Guerra Fría y en particular en los gobiernos balagueristas de los doce años, donde el militarismo ideológico más acentuado imponía la realidad política.

Debido a tal circunstancia, el seminarista Arístide y por un hecho violento y súbito en plena calle y en el que se vio envuelto y realmente, sin ser el actor principal, recibió en su cara una agresión directa por parte de un coronel policial y a partir de ese hecho, sus compañeros de estudios empezaron a notar que el seminarista haitiano hacía responsables de aquella agresión a todos los dominicanos y peor, proclamando con gran pasión y paredes adentro del seminario, que él nunca olvidaría lo ocurrido y se cobraría la afrenta, “cuando yo tenga la posición determinante que aspiro en mi país”.

Sabiendo tal anécdota y cuyos compañeros de seminario, la mayoría vive, cuando se toca el tema no dejan de recordarlo, nosotros hemos podido desentrañar o tratar de hacerlo y para entender el por qué siendo ya presidente de Haití, Arístide se reconvirtió en un jefe de Estado abiertamente contestatario a todo lo que sea o fuere dominicano o proveniente de esta nación al oriente de la isla compartida, salvo cuando debió venir en busca de apoyos del presidente Joaquín Balaguer para lograr que el gobernante dominicano le apoyara para su eventual retorno o consolidación en el poder.

Fuera de ese lapso, el político y sacerdote en retiro, mostró todo el tiempo esa animadversión que ya se le conocía y que hasta había traspasado tiempo y fronteras, de paso, tal actitud provocó en los principales actores de la vida política, empresarial nacional y ni hablar en las instituciones castrenses, una de recelos, por lo que hubo momentos, que prácticamente, aquí mucha gente de poder se estremecía de ira al pronunciar el nombre o apellido del político haitiano.

Entonces y ahora que se anuncia, que Arístide se apresta a hacer ver que está en disposición de tratar de ganarse la confianza de su país y conociendo los dominicanos su clara animadversión casi fanática a todo lo dominicano, que recordemos por igual, que cuando EEUU le sacó de malas maneras de su país y lo exilió en Sudáfrica. Esos años, fueron de relativa paz y cercanía entre haitianos y dominicanos y sus respectivos gobiernos y estados.

Por eso, creemos pertinente realizar este recordatorio y como mecanismo de auto defensa, ahora que Arístide querrá aprovechar los acontecimientos trágicos de su país y si acaso su partido Lavalas, no fue alguno de los factores internos que ni actuó pero que tampoco desaprobó el magnicidio contra el presidente Jovenal Moïse y de lo que nosotros nos cuesta dudar que no se estuvo detrás.

Inclusive, cuando supimos que se trasladaría con urgencia a Cuba donde aparentemente le curarían de la posibilidad de haber contraído el Covid-19, lo que realmente dedujimos, fue que el expresidente quería salir raudo para que nadie le implicara en aquel asesinato y ya que  quince días luego, de retorno a su país y viendo el alarde que hizo de que estaba curado (salió en una camilla y con un tubo de oxígeno y regresó caminando y como si fuera el presidente que en dos ocasiones fue) no nos cupo la menor duda, de que el escenario que presentaba, era el propio de un expresidente en campaña electoral.

Pero y en esta situación siempre lo hay. Arístide es un hombre marcado por Washington en materia de narcotráfico por un lado y de aliado de la Cuba castrista por el otro y los dos factores y en materia de geopolítica regional, no se sabe cuál es mucho más peligroso y peor en estos tiempos de estrategias en favor de la nueva geopolítica regional.

Así se tiene, que, para tratar el primer punto, hay que desenterrar la curiosa asociación de intereses que el expresidente tiene con su compadre de sacramento y socio político más cercano, el narcotraficante Beaudouin Ketant, también conocido como "Jacques" Ketant y quien todavía sigue siendo su confidente más cercano y quien fuera imputado por EEUU “de ser un actor importante en el grupo de tráfico más poderoso de Haití para el año 1997”.

Ese grupo, que fue dirigido por el exjefe de la policía haitiana Joseph Michel Francois, "trabajó en estrecha colaboración con el Cartel de Medellín, y más tarde con el Cartel del Norte del Valle, para trasladar cientos de toneladas de cocaína de Colombia a Estados Unidos” y lo que registra muy bien el grupo investigativo en estos menesteres: InSight Crime.

La acusación fue presentada en el Distrito Sur de Miami contra "Jack” Ketant y que de acuerdo con el Boston Globe en el 2004, Arístide fue un estrecho colaborador para tal circunstancia, al tiempo que protegió los bienes e intereses de Francois “después de que el exjefe de policía huyó del país y Arístide asumió la presidencia”. Frente a esto, una sola sugerencia, que nuestro más alto organismo de inteligencia y seguridad busque en los archivos de la Dirección Nacional de Drogas (DNCD) la ficha de preso que Ketant tiene allí y le sigan el rastro.

Sobre lo de Cuba y por fuentes cubanas a las que tenemos acceso, existe la posibilidad, de que, si Arístide vuelve efectivamente a la presidencia, de vía libre a agentes cubanos de inteligencia militar, disfrazados de sanitarios y ambientalistas, quienes tendrán la encomienda de acercarse a comunistas, terroristas y castristas dominicanos (ahora células dormidas) “para fines de diseñar un plan estratégico común”. Sea o no cierta la probabilidad, si existiera la posibilidad de que Arístide llegue nuevo al poder y muchos lo creemos, seguro que será un factor de desestabilización contra el gobierno de Abinader y los intereses permanentes dominicanos.

Lo que nos hace preguntar: Jean Bertrand Arístide, ¿ahora como rey? Si vuelve a la presidencia, seguro que las relaciones binacionales serán catastróficas para la nación dominicana. Ojo, pero mucho ojo con esto. (DAG)