Justo lo correcto, es el acuerdo que China Popular ha llegado con EEUU para evitar una guerra comercial, precisamente, el punto neurálgico en el que hemos basado la revisión de métodos en el intercambio comercial, que los dominicanos debemos tener con los países a los que les compramos más de lo que ellos nos compran

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Durante años, en POR EL OJO DE LA CERRADURA hemos estado advirtiendo, que la economía dominicana mantiene dos rémoras, que hacen imposible, que República Dominicana, realmente pueda lograr sus metas presupuestarias mas determinantes en procura de elevar el nivel y calidad de vida de sus ciudadanos y de imponer de continuo, los resultados más provechosos en materia de productividad a gran escala.

            En este sentido, no ha habido gobierno dominicano en los últimos 57 años, que imitando la Era de Trujillo, hubiese logrado el respeto debido y por parte de las naciones con las que mantenemos intercambio comercial y desde el punto de vista correcto, de que a las economías que les compramos sus productos, estas deben e imperativamente, comprar los nuestros en la misma proporción y cuando no, favorecernos con conciliaciones de cuentas que arrojen a nuestro favor, proyectos llave en mano y miles de becas de alta tecnología.

            ¿Por qué en los gobiernos de la dictadura militar y desarrollista de Trujillo, nuestra balanza comercial con el mundo se encontraba equilibrada y muchas veces arrojando superávits?, porque los dominicanos de aquellos años y con todo y ser una población menor a los dos millones y medio de habitantes, se les enseñó que teníamos que saber comercializar lo que producíamos y sacarle provecho a lo que adquiríamos fuera y si realmente queríamos crear la infraestructura humana y tecnológica, de servicios y comercio, que nos impulsara hacia cotas de crecimiento sostenido y equilibrado.

            Sin embargo, desde que unos traidores trujillistas de primera generación se vendieron a los intereses estadounidenses y conspiraron para asesinar a Trujillo y con pretextos baladíes e insustanciales, la nación dominicana dio unos asaltos hacia atrás en materia de comercio e infraestructuras, con los que se terminó impulsando la subcultura de la corrupción, el latrocinio y el robo de los bienes públicos y que en el lapso, mitad de 1961 y mitad de 1966, significó una pérdida extraordinaria  en dinero y en infraestructuras, de no menos mil millones de dólares estadounidenses.

            En razón de semejante acto continuo de traición a su país, determinados pequeños burgueses criollos, todos esos que dirigían las empresas que Trujillo había creado y como propiedad de la nación, permitieron, que saboteadores estadounidenses -civiles y militares- destruyeran las fábricas de pólvora y de armamentos, y la de armas y todo el conjunto de los servicios tecnológicos, inutilizaran empresas comercializadoras como Ultramar Dominicana, afectaran la funcionabilidad de la producción azucarera, empezando a descalabrar los 12 ingenios del Estado, al tiempo que todo el sistema productivo de dirección vertical que tenía un nivel de productividad mayor al 90 %, fue saboteado de pleno y dando por resultado, que una economía que no tenía deuda externa y una deuda interna manejable, fue arrojada abusivamente a un grado alarmante, de desarticulación absoluta de su infraestructura.

            Nada quedó protegido de aquel descalabro general y provocado por un EEUU, que no aceptaba, que este país tuviera una economía tan boyante en materia de producción auto suficiente e intercambio comercial generalizado, tanto, que se disponía de sus propias línea mercante y también aérea y con las que se hacían negocios exitosos con la mayoría de todas las islas caribeñas.

            En ese sentido, las familia Vicini fue la instigadora y propiciadora de la contrarrevolución que se llevó de paro los éxitos y crecimiento notables de la economía dominicana en el periodo 1930-1961, al tiempo que imponía y dado los lazos familiares con las llamadas “diez familias”, esas que dirigían el núcleo de poder, resultante de la eliminación de la dictadura el 19 de noviembre de 1961 y lo que al mismo tiempo fue aupado por los pocos periódicos escritos y estaciones de radio y de televisión que en aquel entonces existían y al grado, de que para el gobierno del Triunvirato 1964-1965 encabezado por un sobrino de los Vicini, Donald Reid Cabral, vendedor de automóviles ingleses para clase media, se adquiría la primera deuda externa de 25 millones de dólares estadounidenses, al tiempo que el peso oro dominicano (que en la dictadura valía o se cotizaba en el mundo a un valor mayor que el dólar estadounidense) era descalabrado y en el comercio local, desaparecía en un santiamén el sistema de pagos en base al libre flujos de monedas extranjeras fuertes y de circulación nacional junto al peso oro dominicano.

            Bien que debe decirse, que todos los gobiernos resultantes de los primeros cuatro años de caída la dictadura, fueron los autores y culpables directos de aquel nivel tan extraordinario, de involución de la vida nacional. El primero de Joaquín Balaguer, cuyo único interés en aquel tiempo era de ajustar cuentas con la parte de la dictadura que le sojuzgó y le hizo un pelele burocrático intrigante y falso y que fueron las razones para destruir al Partido Dominicano, tomar sus capitales y repartirlos en las calles y regalando la mayoría de sus edificaciones.

            Luego el del abogado de la oligarquía, Rafael Bonnelly, propiciador del infame golpe de Estado, que para el 1963 derrocó al primer gobierno pos-dictadura, de Juan Bosch y quien, como exiliado anti trujillista de casi veinte y cinco años, nunca supo entender la mentalidad y la idiosincrasia dominicana de aquellos tiempos.

            Siguiendo, los dos del Triunvirato y ambos, hechuras personales del millonario Gianni Vicini, quien, con su dinero en EEUU y Europa y nacionalidad italiana, tuvo una amplia cobertura y hasta convertirse en el agente instigador, “míster equis”, responsable de toda aquella destrucción y despojo de los bienes públicos y de lo que todavía, al pueblo dominicano actual, se le ha negado sistemáticamente que se conozca la vil historia real que protagonizó este sujeto.

            ¿Por qué ocurrió el golpe cuartelario del 22 de abril de 1965, que generó, en el movimiento revolucionario popular del 24 de abril y el que fuera desarticulado por la invasión militar estadounidense del 28 de abril del mismo año? No solo porque la corrupción pública y policial eran extremas y sobre todo con lo de las cantinas policiales (centros de establecimientos fomentados por la jefatura policial de Belisario Peguero Guerrero) en lo que todo lo que se adquiría del exterior y se vendía no pagaba impuestos, sino porque también, Reid Cabral contribuyó a la destrucción absoluta del armamento militar, la flota de la Marina de Guerra, los Astilleros Navales, la enajenación de una gran parte del territorio nacional en manos de capitalistas estadounidenses tránsfugas, como fueron aquellos, quienes entre los años 1966-1970 lograron adquirir más de 80 mil tareas de playas y terrenos inhóspitos en lo que hoy es la franja de Punta Cana y Bávaro y el aeropuerto internacional de allí y en lo que tuvo una notoria participación como traficante de influencias, el controversial general Antonio Imbert Barreras, quien sirvió de puente ante el presidente Balaguer y para que abogados estadounidenses asociados con grupos sindicalizados estadounidenses se hicieran con todos aquellos terrenos y hasta la fecha.

            Es decir, a grandes rasgos, la conspiración de Gianni Vicini, a favor de que EEUU se apoderara totalmente de la vida dominicana y hablamos desde finales del gobierno de Eisenhower, siguiendo con el de Kennedy y hasta llegando al de Johnson, tuvo los resultados apetecidos para sus auspiciadores y al extremo, de que después y hasta estos días, jamás República Dominicana ha sido dueña de su destino y solo se le ha dejado vivir en base a comportarse como país vasallo de EEUU.

            Ahora y si lo anterior fue terrible y grave para el destino nacional, ahora es peor, viendo como estadounidenses de origen dominicano y por el orden del millón de personas, de los cuales no menos de 300 mil viven en el territorio nacional, se encuentran empeñados en lograr, que antes del año 2050, esta nación desaparezca fusionada con EEUU, mientras a lo interno, las políticas estadounidenses de control geoestratégico, han logrado, que por lo menos una amplia parte de las provincias fronterizas dominicanas con Haití, estén siendo ocupadas “pacíficamente” por ciudadanos haitianos, quienes en la mayoría de los casos y como sucede, en Barahona y Pedernales, por cada dominicano hay tres ciudadanos haitianos.

            Y lo más terrible, que este desbarajuste organizado, es fomentado con la complicidad de la mayoría de los mass media y periodistas dominicanos  dentro de la llamada prensa mercancía y cuyos periodistas y en una proporción amplia, se han envilecido con la corrupción reinante y al extremo, de que en estos últimos 22 años, es público, que las autoridades han incentivado la corrupción periodística y tanto, que no solo los barones mediáticos son multimillonarios, sino por igual, parte del lumpen periodístico que apoya a los gobiernos del PLD y del PRD y como recién se ha descubierto, en dos de sus más significativos especímenes que están siendo requeridos por el ministerio público central.

          En definitiva, el pueblo dominicano de ahora, ha sido convertido en un núcleo humano prácticamente inculto y analfabeto funcional, al que constantemente la clase gobernante le insta a que se corrompa y envilezca y en donde la más brutal inversión de valores morales domina las vidas de una amplia mayoría de familias.

            Es dentro de semejante contexto, que se presenta la situación, que en POR EL OJO DE LA CERRADURA siempre hemos denunciado y reiteradamente, en los últimos diez y seis años de nuestra existencia como periódico digital dominicano, que esta economía está experimentando perdidas increíbles en materia de intercambio comercial y debido a que, a quienes les compramos, estos no nos compran al mismo nivel de nuestras inversiones y produciendo un déficit crónico de más de 60 mil millones de dólares estadounidenses en perjuicio de la economía dominicana.

            Y lo que se incentiva, porque EEUU tiene control de no menos del 25 % del aparato productivo, industrial, comercial y financiero en manos de administradores, gerentes o dueños, todos de nacionalidad estadounidense y los que no, europeos y uno que otro asiático.

            De este modo, Venezuela, nos adeuda, no menos de 15 mil millones de dólares estadunidenses de compensaciones comerciales por lo más de 50 mil millones de dólares estadounidenses que le hemos comprado de derivados del petróleo y solo en los últimos treinta años y en el mismo camino se va con el “intercambio comercial” con China Popular, que en los últimos cinco años le hemos comprado productos por no menos cinco  mil millones de dólares estadounidenses, mientras ese país no nos ha comprado ni siquiera 400 millones de dólares estadounidenses en productos dominicanos e igual ocurre con Japón, Corea del Sur, Taiwán y naciones industrializadas europeas y ni hablar con la llamada “madre patria” española, como también, con México, Colombia, Ecuador, Trinidad Tobago y Brasil.

            De ahí, que viendo que ayer, China Popular y con tal de no meterse en una guerra comercial con EEUU, ha preferido ceder en los correctos reclamos del presidente Donald Trump, de que haya un comercio e intercambio comercial justo y equitativo y al grado, de que el ministro de comercio, Steven Mnuchin,  se refirió a los aranceles por 150.000 millones de dólares a cientos de productos chinos que Trump había amenazado con imponer por temas de propiedad intelectual y para forzar a Pekín a equilibrar la balanza de pagos bilateral, reveló que “Estados Unidos y China anunciaron este sábado un acuerdo marco por el que el país asiático accedió a aumentar "significativamente" sus compras de bienes y servicios de Estados Unidos, con el objetivo de reducir el déficit comercial de 375.000 millones de dólares de Washington respecto a Pekín”.

            Exactamente el punto de vista y pretensión que hemos expresado constantemente a lo largo de todos estos años y a lo que los gobiernos dominicanos de los últimos 22 años no han hecho el menor caso y por lo que planteamos, que justo lo correcto, es el acuerdo que China Popular ha llegado con EEUU para evitar una guerra comercial, precisamente, el punto neurálgico en el que hemos basado la revisión de métodos en el intercambio comercial, que los dominicanos debemos tener con los países a los que les compramos más de lo que ellos nos compran. Con Dios. [DAG. Lunes, 21 de mayo de 2018. Año XVI. Número 6,316]