viernes, noviembre 26, 2021
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La delincuencia carcome a la Policía Nacional

Desde que en 1962 se inventó la fórmula de enganchar a la Policía a los delincuentes para supuestamente tenerlos bajo control, todo se distorsionó en un cuerpo del orden, ya de por si maleado por sus costumbres del macuteo diario en especial en las esquinas de la ciudad de mucho tránsito que aportaban mucho dinero por las contravenciones.

Era la época de la dictadura y existía un código de aceptación que arropaba a todo el cuerpo, que, creado en 1936, fue un antro del chiripeo y el macuteo obligado en que los agentes tenían una cuota de aporte diario a sus superiores en una cadena que terminaba con el jefe del cuerpo.

Un nuevo director general fue designado el pasado domingo para reemplazar al que estaba soportando una avalancha de críticas con los actos delincuenciales con los ajusticiamientos de inocentes que alteraron el ánimo de la población y que hizo decir a la primera dama la necesidad de la macana al nuevo director. No hay dudas que la Policía está maleada hasta los tuétanos. Y pese que ha habido progresos en la investigación y detección del delito utilizando métodos modernos de investigación ya que sucede que los expertos policiales conocen en cada rincón de sus barrios quienes son los delincuentes aparte de los que son parte del cuerpo del orden.

A medida que el país crecía también lo hacía la delincuencia y baja moralidad de los policías desde la vez que se enganchaban una trulla de delincuentes notorios a sus filas. Ocurría con frecuencia cuando alguien iba a poner una querella al cuartel a quien encontraba tomando notas era quien horas antes había sido el atracador que lo había despojado de sus pertenencias.

Pero ya en pleno siglo XXI la tendencia de la Policía es ser cada vez más especializada, pero al mismo tiempo ha crecido la maldad de sus miembros que gozan con darle para abajo a los civiles por el simple hecho de estar en el lugar equivocado. De ahí la abundancia de los inocentes que pierden la vida por el accionar atropellador de los agentes cuando ya han sido despojados de sus pertenencias.

No existen mecanismos adecuados para llevar una limpieza hasta las últimas consecuencias cuando uno ve a los oficiales policiales vistiendo impecables con relojes finísimos y hasta utilizando hasta tres uniformes por día para lucir impolutos cuando hay cuarteles en los pueblos que ni ventanas tienen ni mucho menos sanitarios.

En ese desastre policial existen pequeños oasis dentro de la podredumbre. Son personas que les gusta su profesión y se ha especializados en las investigaciones y son expertos en las últimas tecnologías de la informática. Pero no son bien ponderados porque a la hora de la ejecución de lo que han descubierto lo ocultan para proteger en otras instancias.

Se habla de que los agentes estén desarmados cuando no estén de servicio como ocurre en otros países específicamente en Inglaterra, pero aquí con el tigueraje existente en los barrios de donde provienen la mayoría de los policías, donde todo el mundo se conoce, los colocan en la mirilla de los antisociales y solo le queda la opción de enrolarse al delito para evitar ser agredidos por sus compañeros del sector. Por: Fabio Herrera Miniño [Hoy]

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