lunes, febrero 6, 2023
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La ecuación Bosch I + Bosch II + PRD-PG-PRM= Corrupción desde el poder y ausencia de buen nivel y calidad de vida para los ciudadanos, la terminamos por concluir, que el factor Abinader y por lo que está haciendo de bien…

Es lastimoso, pero lo cierto es, que República Dominicana habrá pasado de economía subdesarrollada a economía emergente en los últimos veinte años, pero siempre teniendo de contrapeso, una disminución acelerada del nivel y calidad de vida ciudadano y debido a que el crecimiento económico a nivel macro nunca ha llegado a la población y sí solo a los agentes económicos disfrazados de oligarquía, grupos económicos y financieros y economía delictiva subterránea en sentido general.

Solo hay que ver, que paralelamente con estos indicadores, lo que hay de clase media, se ha nutrido y para mantenerse en pie, en base a las practicas de contrabando, evasión fiscal y el establecimiento del narcotráfico como la industria de sostén de los más pobres y abandonados por el Estado Benefactor al este estar solo a favor de los ricos.

En este sentido, que entidades internacionales como el Banco Mundial, alaben el supuesto o aparente crecimiento económico que sus agentes creen observar en los espectaculares edificios y crecimiento de las principales ciudades y que es la tipificación absoluta de una industria de la construcción fundamentada en el lavado de activos originada en el narcotráfico y en la mayoría de los casos, lo que se tiene, es una muestra de la sorprendente visión de vitrina o escaparate con la que la economía dirigida desde el Banco Central, la Junta Monetaria y los principales despachos bancarios, ha querido “sacarle los ojos” a la gente.

Sencillamente, todo es una visión falsa que no se sustenta en bases realistas y menos con unos 2.5 millones de empleados de un sector privado al que el Estado le garantiza infra salarios y por lo que es el principal agente instigador de la grave corrupción que lacera el cuerpo social de la nación, al tiempo que los cerca 600 mil a un millón de empleados-botellas del Estado a través del gobierno de turno, en gran mayoría, “se la buscan” con toda suerte de prácticas de corrupción y a nivel, de que está documentado, que la empleomanía pública tiene ingresos anuales y solo por sobornos, de más de 9 mil millones de pesos.

Pero semejante visión tan fantasmagórica de una economía nada sana, se observa en el tremendo indicador del gasto social del Estado y por el orden de más de 30 mil millones de pesos anuales, que si fueran dineros utilizados para la producción en sentido amplio o para la facilitación de capital de trabajo para que la gente disponga de un negocio propio y rentable, haría rato que efectivamente el crecimiento económico sería el propio  de un país a cuya gente, ese crecimiento económico se le derrama por toda la geografía nacional.

Solo hay que ver el gran contraste entre el millón de dominicanos, que como dirigentes y lideres han logrado posicionarse de la vida nacional y como políticos o agentes de estos y la gran riqueza personal que cada uno ostenta en los últimos 30 años y la tremenda crisis moral y de quiebra económica que ahoga a una clase media que está impedida y por la corrupción política y empresarial reinantes, de ir hacia adelante por su propio esfuerzo y progresar o el otro fenómeno tan significativo, de como la juventud en los barrios de las ciudades tienen que constituir pandillas para asaltar, matar y robar y al grado, que de los 4 millones de jóvenes entre 18 y 28 años, una gran mayoría, o son sicarios o vendedores de drogas al menudeo o ejercen la prostitución abierta y como mercancías de recambio del turismo sexual que el ministerio de Turismo y los hoteleros incentivan.

¿Otra muestra más del desbarajuste moral que se vive?, el nuevo nicho de millonarios con fortunas de no menos de cien millones de pesos y que muestran los 500 principales directores y jefes de redacción o analistas y comentaristas de medios dentro de la prensa mercancía a nivel nacional y al extremo, de han conformado una nueva clase que se trata de tú a tú con sus empleadores barones mediáticos dueños de los medios y con los gobiernos que les facilitan el más grosero tráfico de influencias, mientras ejercen su trabajo real de manipular y mentirle a la población.

Todo se originó en las tres etapas de gobiernos o mandatos que se han tenido. Por ejemplo, con Bosch I (1962-1963) se “legalizó” el desmantelamiento de la estructura económica y productiva de la Era de Trujillo y disfrazada con una peculiar “reforma agraria” que aquel incompetente e incapaz presidente, incitaba desde la televisión y haciendo que la gente colaborara con dinero en efectivo desde un peso oro en adelante y de lo que todavía no se conoce a que manos fueron finalmente a parar aquellos recursos.

En la etapa Bosch II que se inició en el periodo 1996-2000 todo fue un reajuste y aparente reordenamiento de las instituciones y burocracia estatal, al tiempo que su presidente, de clase media pobre, pasó a clase media rica y con él, la mayoría de los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que pasaron de pequeña burguesía hambrienta y depredadora a clase media-media.

Sustituyéndole la nueva administración para el periodo 2000-2004 del PRD, que ya había tenido “un despegue” económico con dos administraciones anteriores y en base a una practica de corrupción a gran escala en el lapso, 1978 al 1986 cuya característica principal fue la formación de un “nuevo capitalismo” conformado por comerciantes bodegueros de EEUU y quienes crearon 180 “financieras” que encabezadas por un neobanco  hijo del “asesor” económico del gobierno en la etapa 1982-1986,  estuvo a punto de hacer colapsar la economía, mientras la corrupción desde el poder adquiría una especie de “licencia operativa”, a la que rápido, la oligarquía abrazó como suya.

La administración 2000-2004 y en su desbarajuste administrativo, logró lo que a ese momento ningún gobierno había obtenido: La quiebra y colapso del principal banco de desarrollo del país y junto a otros dos y varios colaterales y lo que dio por resultado una perdida neta para la economía nacional de 4 mil millones de dólares y que fuera cubierta con financiamiento del exterior y hasta conseguirse para finales de los años dos mil, que el contribuyente cubriera semejante tronera de desaciertos financieros y malos manejos administrativos.

De este modo y dando un salto estratégico y para no repetir el registro anterior, es que se llega a la etapa presente del PRD-PG-PRM, el que en líneas generales y al iniciarse abruptamente con el hecho perturbador de la interrupción de las elecciones generales de mayo de 2020, generó un cambio  de criterio y por las emociones a flor de piel contra el régimen anterior y de parte de medios y clase media, que al final induce a la población a votar en contra y facilitando así esta etapa en la que el PRM se establece como gobierno.

Decir que todo va bien, sería mentir groseramente, pero también decir que el nuevo gobierno trata de hacer lo mejor que el anterior, sin duda que es una valoración correcta. Lastimosamente, todo está fundamentado en un gran mecanismo propagandístico muy PRD y el que ha llegado al extremo de aprovechar los indicadores inflacionarios para presentar presupuestos abultados, que, a primera vista, parecería que hablan de un crecimiento económico realmente portentoso, más el otro detalle, que, por primera vez, la República tiene un gobierno plutocrático en el que los adinerados son preponderantes en la toma de decisiones.

Con todo, resalta el buen ánimo y espíritu innovador del presidente Luis Abinader (2020-2024) y el que por sí mismo, hace que muchos ciudadanos entiendan y en particular los de a pie y clase media baja, que se está en un buen camino y no obstante que el PRM y en muchos aspectos, quisiera hacerle contrapeso negativo. Todavía es temprano para juzgarle por resultados y en cambio, sí creemos que aun hay que darle el beneficio de la duda y alentarle a que haga un buen gobierno y que por lo que se está viendo, parecería que sus políticas innovadoras terminarían teniendo un éxito marcado y significativo.

Al rememorar este tránsito de la ecuación Bosch I + Bosch II + PRD-PG-PRM= Corrupción desde el poder y ausencia de buen nivel y calidad de vida para los ciudadanos, terminamos por concluir, que el factor Abinader y por lo que está haciendo de bien, perfectamente que podría ser la gran diferencia con el pasado ya rememorado. Esperamos no equivocarnos. (DAG)

 

 

 

 

 

 

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