La elección de Danilo Medina y Charlie Mariotti en el PLD

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¿La verdad? Hasta ahora, lo único que existe en los hechos contra el expresidente Danilo Medina, es una intensa y extensa campaña de descrédito. Esta empezó inmediatamente después de las primarias abiertas de octubre 2019, continuó en el curso de la campaña electoral, durante los primeros seis meses de la pandemia Covid-19 y se ha intensificado desde el 16 de agosto último, tras el ascenso al poder de la actual administración del presidente Luis Abinader.

Periodistas, comentaristas y comunicadores de los medios de prensa, televisiva, radial y digital afines al gobierno, no escatiman tiempo ni esfuerzo para mantener en los primeros planos el nombre del exmandatario, vinculándolo a cuantos escándalos de corrupción pudieran imaginarse o supuestamente haber ocurrido bajo su ejercicio presidencial de 8 años.

Pero ¿la verdad? Medina no ha sido citado, ni interrogado o sometido a la Justicia por las autoridades independientes de la Procuraduría General de la República. Está exento de culpa, hasta que se demuestre lo contrario.  El conocido caso anti-pulpo, un entramado societario de la exacción al erario que involucra a dos hermanos de Medina y otras 8 personas, nada tiene que ver con el pasado inquilino del Palacio Nacional, porque la responsabilidad penal es de carácter individual y quienes figuran en el pliego acusatorio sometido por el Ministerio Público, son los llamados a purgar personalmente las consecuencias de sus hechos punitivos en caso de ser hallados culpables.

Ahora bien; ¿cuál propósito persiguen sus detractores al financiar una sostenida campaña mediática para mancillar la reputación del pasado mandatario, actualmente el más influyente dirigente político opositor, quien no fue candidato en la última elección ni puede serlo en el futuro, debido a un impedimento constitucional vigente?

Obligarlo a salir de circulación política, es la respuesta. Conminarlo a retirarse de la vida pública, a huir como un cobarde y abandonar a su suerte al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la segunda formación partidaria más votada en la pasada contienda electoral con casi 2 millones de votos, superado únicamente por el partido de gobierno, el PRM, que obtuvo más de 2 millones de sufragios. Debe entenderse que, sin Medina en escena, el trabajo político de Abinader y Leonel Fernández carece de complejidad y desafíos; sencillamente, para ellos resultaría fácil, puesto que el experimentado Medina puede lidiar en un plano de igualdad con ambos dirigentes.

Los delegados al IX Congreso Ordinario José Joaquín Bidó Medina, del PLD, entendieron el reto y han elegido a Medina, por derecho propio, por aclamación y a unanimidad, presidente del partido para los próximos cuatro años, acompañado en la secretaría general de Charlie Mariotti, un versátil político y profesional, que desempeñó en forma eficiente la senaduría de la provincia Monte Plata durante tres periodos sucesivos.

La presidencia del PLD era un derecho adquirido para Medina, en virtud de su larga carrera partidaria y los servicios prestados a la nación desde la presidencia de la Cámara de Diputados, dos veces ministro de la presidencia y presidente de la República 2012-2020; añádase su defensa irreductible del sistema democrático.

De su motivador discurso de aceptación, destaco tres elementos: primero, que el congreso sirvió al partido para aprender de las experiencias y renovarse con miras al torneo electoral del 2024; segundo, su arenga consistente en que “quedarse en las filas del PLD es un acto de lealtad, coherencia y fortaleza” y, en tercer lugar, que en el PLD del 2021 no hay espacio para aquellos cuyos intereses sean distintos a los intereses del país.

Finalmente, el partido le ha entregado unánimemente el liderazgo y su plena confianza a Medina, y este estratega y experimentado dirigente dará todo de sí mismo para enrumbar a la principal organización opositora nuevamente hacia la cúspide del poder, de donde salió a expensas de una división interna que se tornó impostergable y facilitó, con la colaboración de Fernández, la amplia victoria electoral del PRM. La afirmación de Medina de que el PLD salió de su congreso más renovado y fortalecido es bastante creíble. Por Melvin Matthews [El Nuevo Diario]