La eurozona frena su crecimiento y Estados Unidos toma la delantera

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Frenazo de la economía europea en el primer trimestre del año. Después de un período de bonanza en el que la eurozona creció a un ritmo superior al de EE.UU., la llegada de la primavera ha traído algún que otro estornudo a la salud del Viejo Continente, que tan sólo repuntó hasta marzo un modesto 0,4%, cuando en el último trimestre del año anterior la eurozona corría al 0,7%, según Eurostat.

¿Qué ha pasado? Pues que Alemania, el motor del área, está atascada. El PIB alemán aumentó un 0,3% entre enero y marzo, frente al 0,6% del trimestre previo: ha perdido la mitad de su fuerza. Es el ritmo más débil en el último año. La Cámara de Comercio alemana atribuye este bache a varios factores, todos muy circunstanciales y que no hacen pensar en un cambio de ciclo: desde una epidemia de gripe, un número inusual de huelgas y días de vacaciones superiores a lo normal.

El Ministerio de Economía en su informe mensual también achaca el frenazo al hecho de que las negociaciones para alcanzar un pacto de gobierno se prolongaron más tiempo del esperado, lo que influyó en un menor consumo y causó un descenso del gasto público. En cuanto a las empresas, una encuesta de ZEW señala que la moral de los inversores de ese país permanecía en mayo en el nivel más bajo de los últimos cinco años y medio.

Es cierto que la economía germana lleva 15 trimestres consecutivos en expansión, la mejor racha desde la reunificación de principios de los noventa. Pero tal vez precisamente por esta razón afloran dudas de si esta tendencia puede mantenerse hasta el infinito. Y este discurso vale para el conjunto de la eurozona, que el año pasado creció al mayor ritmo en diez años. “Veníamos de niveles extremos, con lo que esperábamos una ralentización”, ha explicado a este diario Giovanni Zanni, director de análisis de Crédit Suisse. “Aun así es una corrección extraña y en cierta manera excesiva, porque el sistema económico europeo sigue robusto y es posible que vuelva a acelerar en los próximos meses, para situarse en ritmos más suaves que los anteriores”, agrega.

El conflicto entre EE.UU. e Irán llevó ayer el precio del barril de petróleo hasta los 79,47 dólares

Una opinión que va en línea de lo que dijo recientemente el comisario europeo Moscovici: “El crecimiento del PIB debería seguir vigoroso este año y moderarse ligeramente en 2019 conforme se disipan o desaparecen los estímulos monetarios, se ralentiza el crecimiento del comercio mundial y ciertos países se acercan al pleno empleo”.

En lo que se refiere a España, la economía creció un 0,7% entre ­enero y marzo, la misma cota que en los dos trimestres precedentes. En la comparación interanual, no ­obstante, el PIB español creció un 2,9%, por debajo del 3,1 % que marcó en los tres trimestres previos.

En este contexto, dos nubarrones planean sobre Europa: la escalada del euro (+9% en lo que va de año) y la amenaza de unos aranceles que castiguen los intercambios co­merciales. “Parece que con el ­desvanecimiento del repunte del comercio mundial que vimos el año pasado, y el fantasma del protec­cionismo amenazando a las em­presas, la economía alemana habría alcanzando su máximo de ­crecimiento por ahora”, indicaron fuentes de Oxford Economics.

Ambos factores pueden incidir en las exportaciones europeas, aunque, para Zanni, lo único que se percibe ahora es “una menor demanda agregada del exterior, fruto de un cierta pérdida de intensidad de la recuperación a escala global”. A ello se añade la subida en los precios del petróleo, que ayer escaló a los 79,47 dólares (en su variante Brent)

Hay que ver si, a la luz de estos datos, el BCE va a cambiar su estrategia. Por un lado el menor crecimiento indicaría prudencia en la retirada de estímulos, pero la subida del precio del petróleo podría calentar los precios y sugerir una política monetaria más restrictiva. El lunes, François Villeroy de Galhau, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, aseguró que el crecimiento continúa siendo sólido y generalizado, por lo que lo más probable es que el emisor continúe con su plan de terminar con las compras de activos este año.

En todo caso, más allá de las cifras de Eurostat, se ha producido un hecho simbólico incuestionable: como resultado de esta ralentización, EE.UU. ha aprovechado la coyuntura para ponerse otra vez por delante de Europa, ya que la economía estadounidense avanzó un 0,6 % entre enero y marzo frente al trimestre anterior. En términos interanuales, la economía estadounidense también creció por encima de la europea: un 2,9%. Una victoria para el trumpismo. Y falta le hace en estos momentos. (http://www.lavanguardia.com)