La puerta y la palabra frente a las tres casuales y el referéndum

0
94

Un evangelista y para el año 28 de nuestra era, recordaba que el 4 en Kábala, simboliza la letra daler, que significa la puerta y la palabra y la que se describe muy bien en “El Diario de Eliseo” de J.J. Benítez de la serie Caballo de Troya.

Y a nuestro entender, esa puerta y esa palabra, sin duda y para aquel que trate de encontrar determinada explicación sobre el quehacer, compartir y actuar de los políticos dominicanos, necesariamente que podría descubrir, que así como las santas escrituras y en muchos aspectos no son tales, sino un conjunto de expresiones subjetivas de individuos que se decían creyentes y porque entendían, que al a ese momento profeta Jesús, si le manipulaban y tergiversaban cuanto decía, al final ellos serían los beneficiarios directos de aquel del que ellos entendían que precipitaría su mundo a una revolución y la que en los hechos no tenía nada de espiritual.

En este sentido y después de más de 49 años corridos como analista político y 21 años como analista político de Estado, realmente tenemos que concluir, que de igual comportamiento es que se muestran y actúan los miembros del liderato político criollo y tanto así, que en un asunto tan significativo como lo es el tratar de ponerse de acuerdo en lo de las tres casuales sobre el aborto, está visto y como si fueran niños, que senadores y diputados se muestran con la inmadurez más penosa y también la falta de cultura más hiriente.

De esta manera, no hay posibilidad real y menos actitud realista, como para que nuestro ordenamiento jurídico y en lo relativo a las enmiendas del Código Penal puedan llegar a buen camino y menos, a que estas se pueden hacer creíbles ante la débil como atrapada opinión pública, la que y como se ha estado viendo y conociendo, motorizada por la fuerte mayoría de analfabetos funcionales que se dicen periodistas, realmente no tienen posibilidad de poder traspasar el umbral de lo que se discute y ni siquiera como una mínima expresión de comprensión desprejuiciada y sobre un asunto, que si se hiciera valer el sentido común, no habría necesidad de tanto escándalo y choques de ideas como de ambiciones desenfrenadas.

Se discute, como si los mismos que hablan no fueran personas nacidas de un vientre femenino y por lo tanto, conocedoras medianamente de cómo se nace y de que posibilidades se tienen, para nacer, vivir y reproducirse.

De ahí, que cuando se cae en cuenta de que la ignorancia más servil es la que manda y dirige a los ignaros que tienen los títulos de senadores y diputados, poco pudiera dejarse a la imaginación y para fines de tratar de tener un dialogo a fin y aunque haya discrepancias, entre los que abogan por una u otra expresión extrema de cómo tratar de ser dios y lo más absurdo, jugando a pretender serlo.

Lo primero es, que todo aquel legislador proveniente de un hogar originario o del suyo propio, donde la practica abortiva ha sido implementada una que otra vez, le pasa como aquellos, que de profesión médicos, son lo suficientemente incapaces e incompetentes y cobardes, para negarse a aceptar, que sin temor alguno a las religiones facciosas que aprisionan las creencias dizque religiosas de muchos sectarios del ámbito legislativo, ellos y como médicos y mucho más que los otros de sus colegas, son los que deberían estar llamados a zanjar la discusión inútil prohijada por curas y pastores sinvergüenzas y exponiendo con claridad sus criterios profesionales sobre el aborto y las tres casuales y porque son los únicos, quienes con autoridad moral y profesional, están llamados a marcar el sendero docto a seguir en un ámbito tan delicado y en el que solo la madre es la que debe decidir al respecto.

Al estar están actuando como los seudos evangelistas del año 28 y las jerarquías religiosas  de la época, donde el terror, la ignorancia y la osadía, marcaban el camino a seguir para todo un conglomerado humano de ignorantes e incultos, lerdos y avivatos, que definitivamente haya que entender, que igual comportamiento y mucho más atrevido, es el que se anida en el Congreso Nacional y duerme los sentidos, de aquellos que entienden que Dios es un ente brutal al que siempre hay que temer, obedecer y servir.

Es de esta manera, que senadores y diputados han huido de sus responsabilidades civiles, cívicas y políticas y que en el caso que nos ocupa, por cobardes se han dejado dominar y esclavizar mentalmente por los dos o tres tránsfugas de la curia católica y los otros en las diversas denominaciones evangélicas y protestantes y con la excepción de la iglesia episcopal, donde semejante tipo de discusión y en líneas generales y para tranquilidad de su feligresía, es un sin sentido que no se practica.

Los dominicanos pues y como si estuviéramos estacionados en el tiempo, nos negamos a ejercer nuestro libre albedrío y hasta nos negamos a discutir, que racionalmente, no es posible que una parturienta pudiera aceptar morir a cambio de que su hijo nazca o lo otro, de que el producto de una violación haya que obligar a la madre abusada que lo haga nacer o cuando la parturienta ya sabe que el hijo por venir nacerá deforme.

En la primera casual, ni por asomo se puede aceptar semejante alternativa. La vida de la madre está primero y mucho más si también tiene otros hijos. Con la segunda casual, se puede dar la alternativa, de que el hijo nazca, pero que de inmediato sea dado en adopción y si es que los prejuicios sociales mutilan el criterio de la madre y en lo de la tercera casual, imposible que semejante criatura pudiera nacer.

Se está entonces ante el umbral por pasar, de la puerta y la palabra y en donde los límites que imponen los prejuicios y la ignorancia, atizados por curas y pastores sinvergüenzas, pretenden lograr que toda la humanidad actúe irracionalmente y vaya contra sí misma y ante lo cual, los analfabetos funcionales dentro de la prensa mercancía, apoyan a peor el desequilibrio emotivo de curas y pastores, de hogares en los que el aborto ha hecho presencia siempre y por lo que senadores y diputados no pueden ni deben dejarse embaucar y menos manipular en sus criterios y nada de dejarse tergiversar, al momento de decidir en segunda lectura sobre las tres casuales y si no, el referéndum (DAG)