La razón principal por la que este país está abocado a una situación, peor o más inquietante que la que está ocurriendo en Nicaragua se debe y única y exclusivamente, a que el nivel de iniquidad y de enequidad, está llegando a un punto de no retorno, altamente peligroso

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Cuando los trabajadores memoricen y se den cuenta, de que los miles de millones de pesos que han facilitado para sus pensiones en los últimos quince años, no les significarán absolutamente nada en materia de lograr una pensión aceptable que le cubra a llegar a fin de mes, lo seguro será, que no habrá manera de evitar que plasmen su indignación.

          Y que se debe, a que las administradoras de los fondos de pensiones solo han servido de vehículo administrativo para fortalecer al sistema financiero y generar trabajo e ingresos para la Superintendencia de Fondos de Pensiones y su empleomanía y al extremo y ante lo cual, los trabajadores y que es lo más previsible, finalmente, caerán en la triste conclusión, de que todos sus dineros han sido robados.

            En este sentido, a muchos cientistas sociales y analistas políticos, no les cabe la menor duda, de que tal revelación, generará una tremenda explosión social, que pondrá en serio punto de desequilibrio la gobernabilidad existente y desde el momento que los trabajadores entiendan, que, en definitiva, el sistema financiero y económico y con el abusivo apoyo político, ha hecho trizas toda posibilidad de disponer de un retiro mínimamente honroso.

            Por eso y desde el instante que el estallido social pudiera darse y lo que de seguro ocurrirá y como mucho, de aquí al 2024, quienes han sido gobiernos en los últimos 22 años, no tendrán como explicar, el por qué ninguno fue lo suficientemente diligente para preservar los dineros de los trabajadores y no lo obvio, que cerraron los ojos y para que el sistema financiero se los apropiara abusiva y descaradamente.

            Entonces, cuando se ve este terrible panorama, de desaforada sed de lucro  desde el mundo financiero, se puede entender, aunque no aceptar, el por qué la banca es tan poderosa y próspera y mucho más, cuando ninguna institución financiera, no tiene el cuido de explicarle a sus asociados y accionistas, ahorrantes y depositantes que asisten a sus asambleas anuales, cual es la proporción de los recursos de los trabajadores, que ellos han tomado de prestamos para capital fresco y el monto exacto de los intereses, que esos dineros les han generado a la masa laboral de este país y lo que se supone, son dineros, que la Superintendencia de Pensiones debería administrar y tener a buen recaudo.

            Nada de tal estado de cuenta, ninguna institución financiera o bancaria, hasta ahora, no ha revelado absolutamente nada y lo que naturalmente, choca con las mismas disposiciones de transparencia a la que las instituciones financieras están obligadas y de acuerdo a su propia ley y lo otro tan sorprendente, que muchos, no nos explicamos, porque la Junta Monetaria, sus miembros, no se han tomado el interés de indagar sobre este particular y por supuesto, frenar cualquier exceso que la banca y en este caso, haya incurrido y lo más extraño, que un funcionario tan diligente como el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu y que se conozca, no ha dado ninguna declaración concluyente, que frene los excesos, que muchos en entendemos, que en este aspecto ha cometido la banca nacional.

            En el mismo derrotero, observamos, que al parecer, el único banco comercial que no se ha apartado de su condición de ser el banco del Estado para fines de desarrollo, el Reservas, su administración general ha tenido la prudencia y cuido, de facilitarle al gobierno, los dineros y recursos más que necesarios para implementar los programas de obras y de infraestructura y con cuyo proceder, el Banco de Reservas se aparta del endemoniado afán de lucro que caracteriza a la banca privada y lo que decimos, salvo que en la Asociación de Bancos, se tengan estadísticas a mano y con las que se pudiera refutar, la preocupación, que a nombre de los cotizantes de la seguridad social, tenemos a bien de plantear.

            Incluso, el mismo gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, debería ser el primero en tener interés y en cuanto a que los fondos de los obreros y empleados para fines de sus pensiones y de ser utilizados y como hasta ahora ha trascendido, hasta por el mismo gobierno central, estén celosamente protegidos por análisis estadísticos manejados por auditores forenses, cuyas indagatorias hagan posible, que ellos pudieran dar la última palabra y  respecto en que parte o lugar se encuentran depositados los más de 500 mil millones de pesos que han sido depositados para sus pensiones  y de lo que, para colmos, abusivamente, entre los bancos y la superintendencia de los fondos, se quedan con el 15-35 % “por gastos administrativos” y lo que realmente es un exceso de marca mayor.

            ¿Por qué hay que tocar el tema?, porque da pánico conocer el desastre de administración en que se ha incurrido con esos fondos y que políticos, tanto del gobierno como de la oposición, advierten del peligroso derrotero que ha sido establecido y que al conocer los detalles, lo menos que quien se entera le pasa, es un terrible sudor frío que le recorre la espalda y de solo pensar, de si la población se tirara a las calles y demandando con toda razón, que el Estado y las AFP y la banca, le devuelvan sus dineros.

            Por menos que eso, ha sido, que, en Nicaragua, su población lleva más de diez días en actos continuos de desobediencia civil y al extremo, de que el empresariado, aterrorizado ante la eventualidad de tener que pagar los platos rotos, también ha salido a las calles a demandar del gobierno una reconducción posible y probable y sin las autoridades actuales.

            Aquí y por el desorden de administración que se ha perpetrado a conciencia contra los dineros de los trabajadores y empleados y acumulados para sus pensiones, podría pasar y peor a todo cuanto se está dando en el país centroamericano y sabiéndose, que ya en este país se dieron dos casos parecidos, en el 1961, para sacar a Joaquín Balaguer  de su régimen de cuando la dictadura trujillista y en el 1984, cuando la población se tiró a las calles en rebelión abierta y en protesta porque el gobierno del PRD efectuó unos reajustes de la economía, que llevaron al país casi a la implosión social y al extremo, de que sobre la responsabilidad del gobierno perredeísta de Salvador Jorge Blanco, recayó la autoría de más de 200 muertos y como producto de la infame represión militar y policial que se llevó a cabo y como último recurso, para que el gobierno no fuera derrocado.

            Entonces, teniendo esas experiencias en cuenta y las que fueron traumáticas, pues por la primera, la del 1961,  fue el grueso de la empleomanía pública que le renunció en masa al gobierno y llevándolo al colapso, en tanto la del 1984, por primera vez, la población dio una muestra directa y viva, de ser capaz y al indignarse, de aplicarle la terrible política de tierra arrasada a la misma nación y la que para pararla definitivamente, el gobierno debió de dar marcha atrás a su política económica, en tanto el empresariado y la prensa, aterrorizados, clamaban porque se satisficieran los reclamos populares.

            Tampoco se puede olvidar, que entre las dos fechas, hubo otra, la de abril de 1965, en la que por primera vez un golpe de estado militar dio paso a una rebelión civil que dio al traste con el desgobierno de Donald Reid Cabral y generando un gran baño de sangre, que aumentó a mayores, porque el estallido revolucionario fue ahogado en sangre por la invasión militar estadounidense de la misma época.

            Es decir, todos los dominicanos que hemos vivido los últimos 57 años de la vida nacional, muy pocos pueden ignorar esos años y menos, pretender hacer creer, que tales escenas no pudieran repetirse, cuando ahora, hay una fuerte masa de nuevas generaciones en estos últimos 53 años, que no entienden el por qué la partidocracia que cogobierna junto al PLD ha afectado de una manera harto sensible el nivel y calidad de vida de la nación, mientras sus miembros ejecutivos, todos se han hecho multimillonarios.

            ¿Qué exageramos?, entonces léase las siguientes dos crónicas publicadas ayer en la prensa diaria y en este periódico digital dominicano POR EL OJO DE LA CERRADURA y para que se entienda, que la preocupación que externamos es poca y ante la terrible enequidad e iniquidad que acosa a toda la población:

           ESTA mañana, un diputado pelo en pecho, Ramón Cabrera, presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, alarmado ante la terrible realidad, de que los fondos de pensiones y por más dineros de los trabajadores que en ellos se colocan, nunca les serán devueltos con unas pensiones dignas, dijo a los trabajadores y empleados:  “Aprovechen la conmemoración del Día del Trabajo para ver lo que será el sistema de pensiones en República Dominicana, porque el sistema de pensiones va a fracasar aquí. En los primeros 30 años de este sistema, la mayoría de estos trabajadores va a salir sin pensión y la mejor muestra que es, que ya las AFP, a las personas que ya alcanzaron su edad de jubilación, lo que hicieron, fue entregarle todo el dinero que ellos guardaron por quince años. Eso quiere decir que no le entregaron su pensión. Eso no es una pensión”. Y por si no se le entendió, el legislador peledeísta, puntualizó: “Y aquellos que logren alcanzarla solo recibirán un 23% de su salario. Reflexionen, muévanse, presionen para que aquí haya un sistema de pensiones mixto, en el que se combine el sistema de reparto con el de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). El de AFP solo no va a resolver el problema, tienen que combinarse los dos, y para que eso pueda caminar”, apuntó. Hasta ahora, lo que se ha sabido, es que las cuotas de los trabajadores van a la superintendencia de pensiones y de ahí, estos salen como capital fresco para el sistema bancario, propietario de todas las Administradoras de Fondos de Pensiones. Y al extremo, de que  en la práctica, de los casi 600 mil millones de pesos que han generado los pagos de las cuotas para pensiones, casi 400 mil millones han ido a parar a las instituciones financieras y la otra parte, a la construcción de obras de infraestructura del Estado, en tanto en los últimos quince años, los pocos cotizantes que debían ser pensionados, recibieron una chilata, que ni siquiera se ajusta a los ingresos “por gastos de administración” que la Superintendencia de los fondos de pensiones acordó con las AFP, pues como muy bien dijo el diputado Cabrera, “en el país, hay que proteger los trabajadores de menores ingresos. Y calculó, “que en República Dominicana hay un 74% de los trabajadores que gana entre cero y 23 mil pesos mensualmente y que de los cerca de 3.4 millones de trabajadores que están afiliados a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) solo 340,000 personas, equivalentes a un 10% del total afiliado, tendría acceso a pensión en los próximos 30 años.”

            Y la otra, por medio de la cual, “el Movimiento Patria Para Todos (MPT) llamó al sector productivo nacional a elaborar una estrategia nacional que incluya crear empleos de calidad y mejorar los salarios, especialmente los que perciben las mujeres, para disminuir la desigualdad de género en el sector laboral. “Es necesario incorporar tecnología a la producción nacional para mejorar la productividad y generar empleos para los jóvenes que se preparan en las universidades”, dijo Fulgencio Severiano, presidente de la entidad, hablando en rueda de prensa. Explicó que el modelo económico dominicano está colapsado, pues se fundamenta en las exenciones fiscales a las grandes empresas, cobro excesivo de impuesto al consumo que aumenta los precios de los alimentos básicos, cobro de impuesto excesivos a la pequeña y mediana empresa, falta de iniciativas para impulsar la aplicación de tecnología a la producción, caída de la producción industrial y el endeudamiento excesivo del sector público y privado, le impide competir con la economía globalizada, mejorar los salarios de los trabajadores y crear nuevos empleos. Según Severino el 42% de la población en edad de trabajar carece de ingresos económicos por falta de empleo y pensiones. “Esta situación afecta el 27% de los hombres y el 55% de las mujeres, lo que expresa las desigualdades de género del modelo económico dominicano, que no produce empleos para las mujeres y que se expresa en la protección en seguridad social con sólo el 45% de los cotizantes a la seguridad social son mujeres y 55% hombres, esto significa más mujeres en el futuro sin el derecho a pensiones”, manifestó. El 68% de los trabajadores expuso que reciben salario de miseria, menos de 15 mil pesos al mes y el 38% recibe salario de menos de 10 mil pesos. Estamos ante un modelo que no genera empleo, pensiones y los empleos que genera no alcanza para cubrir la canasta de productos básicos. Es necesario un reajuste salarial en el sector público, donde hace más de cinco años no se hace y en el sector privado.” Demandamos cambios en la seguridad social y un mayor compromiso del gobierno con los trabajadores y las trabajadoras”, agregó. Severino manifestó que en 17 años de aprobada la Ley 87-01, casi 15 años de implementada la reforma en pensiones y 11 años en salud sus resultados son desgarradores. Agregó que no existen posibilidades de pensiones y mucho menos de pensiones dignas para trabajadores y trabajadoras cotizantes. Menos del 6% de quienes cotizan actualmente alcanzarán 30 años de cotización por lo que no tendrán derecho a pensiones y el reducido grupo de cotizantes que obtendrían el tiempo de cotización para una pensión el monto de la misma es de miseria, inferior al 30% del salario. Los niveles de cobertura son exiguos, solo el 38% de la población trabajadora cotiza para la seguridad social, porque la economía dominicana genera fundamentalmente empleo informal (58.6%) y el gobierno y los empresarios no le has importado que este sector 17 años después de aprobada la ley sea incorporado “El sistema de capitalización individual ha sido un fracaso en materia de seguridad social y si un verdadero negocio para el sector financiero de las aseguradoras de fondos de pensiones AFPs, pues cada año logran beneficios superiores a los 5 mil millones de pesos a expensa de quienes trabajan”, precisó. Según explicó en materia de salud, más de 46 mil millones de pesos que anualmente se aportan a las ARS no son utilizados para evitar enfermedades, muertes y mucho menos gastos de bolsillo. “Solo en medicamentos la población gasta 30 mil millones de pesos porque la seguridad social no se lo cubre, a esto hay que agregar las altas diferencias que deben pagar en consultas, laboratorios, procedimientos, hospitalizaciones y cubrir aquellas condiciones que las ARS se niegan a cubrir”, puntualizó”.

            No vamos a decir más, pues con todo lo anterior, es suficiente y para entender, que se está viviendo encima de un barril de pólvora a punto de estallar y como nuestro ejercicio de trabajo es analizar y no agitar, solo planteamos la preocupación y nos aproximamos a una radiografía social, pero hasta ahí. Los de la clase gobernante y el gobierno, les toca hacer lo imposible para que la población no se irrite, hastié y decida jugarse el todo por el todo y al sentir, que todo le ha sido robado y que ya no tiene nada que perder.

            Y si todavía algún lector entiende que se exagera, entonces le invitamos que lea las siguientes líneas, hijas de un enjundioso análisis del gratuito DL, que revela, que “la clase trabajadora dominicana conmemora el Día Internacional del Trabajo con una tasa de desempleo que ronda el 5.1 %, falta de consenso para reformar el Código Laboral, salarios mínimos que no cubren el alto costo de la canasta familiar y falta de equidad en la aplicación de la Ley 87-01 sobre la Seguridad Social. Desde la óptica del sector sindical son pocos los logros importantes exhibidos en materia de legislación: en 1992 el Código Laboral y el 2001 la Ley Sobre la Seguridad Social, ambos con requerimientos ya de modificación. En el orden salarial, el último de los aumentos se logró el pasado año 2017, un 20 % al sueldo mínimo privado no sectorizado. Los salarios mínimos van desde RD$15,447.60; RD$ 10,620.00; RD$9,411.60, mientras los vigilantes privados devengan RD$ 13,032.00 y los trabajadores del campo ganan diario de RD$320.40. Dichas escalas salariales, no han podido equilibrar con el costo de la canasta familiar que para marzo del 2017 se ubicó en RD$29,014.24, según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD). La cesta de gastos básicos en el quintil más pobre de la población se situó en RD$13,220.72. En los dos primeros meses de este año 2018, el crecimiento económico promedio fue de 6.7% del Producto Interno Bruto (PIB), un bienestar que los trabajadores dicen no percibir”.

            Lo que nos obliga a advertir, que la razón principal por la que este país está abocado a una situación, peor o más inquietante que la que está ocurriendo en Nicaragua, se debe y única y exclusivamente, a que el nivel de iniquidad y de enequidad, está llegando a un punto de no retorno, altamente peligroso. Con Dios. [DAG. Martes, 01 de mayo de 2018. Año XVI. Número 6,256]