La realidad política debería obligar a los políticos, a entender, que, de aquí a las elecciones del 2020 la ciudadanía está dando muestras ciertas de no querer que se le manipule más y de sí exigirle a los partidos y a los ricos que los financian, que los ciudadanos van a ejercer su libertad de escogencia y como nunca antes.

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Hasta ahora, todas las elecciones que hemos tenido y preferentemente desde los últimos 22 años, han sido narigoneadas por los dueños de los mass media dentro de la prensa mercancía, sus firmas encuestadoras y sus estaciones de radio y televisión y desde el 2007, con su potencial ramal en las redes sociales.

           Anteriormente, bastaba que los más ricos empresarios se sentaran en sus casas a esperar los reclamos de los políticos, de aportes para sus campañas electorales y a partir de ahí, ellos consolidar mayores ingresos y privilegios y como nunca antes y al extremo, de que todos aprovechaban la situación para arrebatarles privilegios de no pago de impuestos y licencias continuas de contrabando cuasi legal, con lo que inundaban el mercado todo el año y de esa manera, si invertían mil millones de pesos en campañas políticas, al final de los comicios, lograban 10 mil millones de pesos en escandalosas muestras de exenciones fiscales extremadamente indecentes y de lo que nunca se ha investigado.

            En ese sentido, no existe uno y entre todos los barones mediáticos dentro de la prensa escrita, la radio y la televisión, que cada periodo electoral no los hiciera más ricos y desde luego, sin nunca pagar los impuestos que les corresponderían. Mientras, los políticos y azuzados por esos capitalistas tan inescrupulosos, se convertían a su vez, en pieza de molino de la corrupción generalizada e impulsada esta desde el empresariado y en particular, desde el conjunto de individuos que aquí se tienen, tal como si realmente fueran parte de la clase gobernante, que, en realidad, está conformada por el peor grupo depredador de poder fáctico, que tiene más de cincuenta años azotando al pueblo dominicano.

           Incluso, debe precisarse, que son muy pocos los medios y periodistas a nivel de dirección y reporteros y poquísimos dentro de los independientes a todos los poderes públicos y privados, que se atrevieran a analizar y divulgar exhaustivamente esta penosa realidad, que habla, de toda una nación sometida a los designios, extravagancias e inconductas de un terrible grupo de poder, que controla a todos los partidos y políticos y el que mediante sus medios de comunicación y de información de masas y el poder aplastante de sus dineros, les han negado a los ciudadanos, el derecho constitucional de elegir y de ser elegidos y sí solo atender a las mascaradas de candidatos que cada periodo electoral presentan a través de una infame galería de dizque candidatos “limpios de conducta”, cuando en realidad, son la muestra más terrible y dejando excepciones a un lado, de la canalla, que durante todos estos años ha dominado y prostituido a este país y ejercido una especie de tutela tiránica y para el exclusivo goce de la clase gobernante y sus sirvientes políticos y a lo que la curia católica se ha brindado indecentemente.

            Al mismo tiempo y en la medida que observamos, que cerca de dos millones de jóvenes entre los 18 y los 30 años de edad y contados a partir de cuando empezaron a votar en el 2008, tienen una mentalidad mucho más independiente y libre que las generaciones inmediatas anteriores, entendemos, que por primera vez están dadas las condiciones, para que en las elecciones generales de febrero-mayo 2020, toda esa juventud haga la diferencia, entre quienes votan mansamente y como se les ordena e indica y todos estos nuevos jóvenes electores, con una mentalidad abierta y de libre pensadores, que saben perfectamente y a conciencia, de que la mayoría de sus conciudadanos y comenzando por sus padres y ancestros y los amigos, allegados o familiares de todos estos, por más de 35 años han sido manipulados y de una forma tan grosera, que sabiendo que los millonarios dueños de periódicos escritos y medios en sentido general, son los autores y propiciadores de la castración mental colectiva que no ha dejado que los dominicanos realmente puedan votar en libertad y en particular, que puedan ejercer su libertad de escoger, ninguno se ha atrevido a denunciarles y reclamarles comportamiento cívico.

            Es por eso, que viendo, que poco a poco, es mayor el grupo de jóvenes que se muestran hastiados de que los millonarios barones mediáticos les secuestren y coarten su derechos intransferibles, de ciudadanos y libres de elegir y de ser elegidos, que estemos convencidos, que esta vez, los tres procesos electorales que se avecinan (presidencia; legislatura y municipalidades) no serán iguales a ninguno de los anteriores y que por primera vez, los miembros de la partidocracia, se encontrarán ante lo nuevo, de toda una nueva masa generacional y nada dispuesta, a que individuos que tienen más de treinta años manipulando a esta nación desde sus medios de comunicación y de información de masas, continúen usufructuando los derechos, calidades y atribuciones de todos los ciudadanos dominicanos.

            He ahí los casos recientes y como testimonios espectrales del poder manipulador de los barones mediáticos, con la grosera manipulación y no solo de sus resultados, sino de su organización y funcionamiento, de las elecciones internas del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y lo de ayer, de los cabezas de todos los partidos de alquiler que se cobijan tras la partidocracia que tiraniza a la nación, efectuando una rueda de prensa y demandando que los proyectos de leyes de partidos políticos y electorales no sea resultado de “maquinaciones” entre los cuatro partidos “grandes” y que efectivamente lo son y porque tienen el control del 90 % de todos los cargos de elección desde el 2016.

            Atendiendo pues a esta realidad y que no puede ser negada y tampoco desconocida, en POR EL OJO DE LA CERRADURA, entendemos, que los periodistas y medios propiedad de los periodistas y analistas de todo tipo, debemos ser los más interesados en cuanto a que para las elecciones del 2020, los millonarios barones mediáticos y el amplio grupo empresarial que les apoya y se identifica con sus intereses comunes, no puedan volver a presentarnos, que ellos ganaron las elecciones mediante la compra de candidatos y votos y para que todos esos millonarios continuar saqueando la República y porque definitivamente, a los Corripio, a los Vicini, a Gómez Díaz, a los Pellerano, los Bonetti, etc., hay que plantarles cara y de una vez y por todas y para que vean y sientan, que lo mejor de la República se les opone a sus planes hegemónicos de secuestro del gobierno y del Estado y de creerse que los ciudadanos somos sus dóciles, sumisos y cobardes amanuenses y dispuestos a todo por un plato de lentejas. Hay que volver a recuperar la dignidad, debemos evitar que definitivamente esos señores nos roben y para siempre a la República y en las manos de las nuevas generaciones es que está la esperanza de que así no suceda.

             Porque también hay algo que debe advertirse, esto no es un problema de luchas sociales o de ciudadanos y grupos de poder. Se trata de una grave situación de vida institucional que hay que corregir, que se debe corregir definitivamente, pues los ricos  plutócratas que controlan la vida de los dominicanos, desde su nacimiento hasta su muerte, han logrado tejer una maraña de conexidades y complicidades, al extremo de que ciudadanos de clase media y otros de a pie, sea por ambición desmedida o cautela  para poder vivir, todos han sabido inclinarse de manera oportunista, a los requerimientos, ordenes, mandatos y disposiciones de quienes como dueños de los medios de producción y del dinero, tienen totalmente en sus manos y por la complicidad bochornosa y rastrera de los políticos y de la mayoría de los llamados lideres o forjadores de opinión y de estos últimos, también la mayoría, empleados a ocultas de los barones mediáticos y quienes como “esclavos del confort civilizado”, son totalmente incapaces de llevarles la contraria a alguno que otro barón mediático.

            ¿Y por qué sucede todo esto?, porque el Estado Dominicano ha quedado en manos de la plutocracia oligárquica y a partir del asesinato de Trujillo, llevados de subterfugios supuestamente jurídicos, se apoderaron de las propiedades, activos y bienes que el dictador había creado para la nación y los que asentados en registros y libros contables, representaban al 31 de mayo de 1961, una suma muy superior a 500 millones de dólares de entonces y los que hoy, todo ese gigantesco patrimonio social ha sido repartido y con el consentimiento de los gobiernos y en particular de los de la oligarquía: Consejo de Estado y Triunvirato, entre los llamados “trujillistas buenos” frente a los trujillistas malos”, es decir, los oligarcas o empleados suyos que actuaban como testaferros de los bienes que debían administrar y bajo la mirada escrutadora del Generalísimo.

           Solo en los gobiernos balagueristas de la etapa de los llamados “doce años” (1966-1978) el Estado volvió a recuperar parte de su hegemonía perdida, pero luego que los socialdemócratas y “revolucionarios”, comunistas, castristas y marxistas se abalanzaron sobre el Estado y con una ferocidad inaudita en el lapso 1978-1986 en los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), la plutocracia oligárquica volvió sobre sus fueros y vueltos a atenuar en gran parte, al retorno de Balaguer (1986-1996), pero a partir de agosto de 1996 y con el incentivo de que la oligarquía y apoyada en sus mass media, apremiaba a los políticos a que se enriquecieran a más no poder y crearan una nueva moral política de Estado, se ha llegado a la situación actual, en la que los barones mediáticos son los verdaderos dueños de la República y quienes con un simple gesto deciden la vida, la muerte, el triunfo o la derrota de quienes entiendan que se les colocan en su camino y como a la población se la mantiene engañada y prisionera de los sentidos, de la droga, la corrupción y la prostitución a gran escala, hasta ahora, nadie ha hecho un movimiento social de carácter y con tal de lograr que la nación recupere su propia soberanía de vida y menos, cuando las instituciones que eran creídas como las tutelares de la nación: Iglesia Católica y los sectores militares y policiales, ignominiosamente, se dejaron embaucar y sonsacar por el dios dinero y el desenfreno social.

              En definitiva y para solucionar tan injusto estado de cosas, es evidente que la República necesita de un nuevo caporal, joven, de pantalones bien puestos, valentía personal y amplitud de miras y sabiendo, que por efectuar la limpieza absoluta que el país requiere, tendrá y para siempre, hipotecada su propia vida y lo que debe decirse, porque este país y de seguir bajo el dominio de la insaciable y siempre insatisfecha plutocracia oligárquica, tarde o temprano y ahora con el grave peligro de los estadounidenses de origen dominicano, conocidos como “dominicanyork” y quienes con 300 mil viviendo en el territorio nacional como “retirados” y quinta columna compuesta por 500 empresarios estadounidenses de origen dominicano y muchos banqueros y el país, de candorosamente estúpido, hasta permitiéndoles votar como si fueran dominicanos que no han cambiado de nacionalidad, junto a los dos millones que viven en EEUU, sueñan con que algún día República Dominicana deje de existir y solo sea un estado asociado a EEUU.

             Igual y precautoriamente, generar un fuerte movimiento de opinión independiente, el suficientemente independiente, de ese empresariado que financia  hasta los grupos contestatarios como verdes y curas católicos agitadores de campo y ciudad, como señuelos infames para continuar engañando a la población y desconcertando a la clase media y para que ahora, de las entrañas de la nación, la ciudadanía, la sociedad y la nación, llevar por lo menos el 50 % de los cargos a legisladores y a los municipios con candidatos de todas las edades, pero fundamentalmente limpios de carácter e insobornables y para crear en el nuevo congreso y en los municipios, que en conjunto sirvan de contrapeso para que en el 2024, lo mejor de la nación joven, pueda imponerse, a quienes como dueños del dinero y los medios de producción, desde el 1962 han convertido a la República en su gran finca particular y al resto de los dominicanos en sus dóciles esclavos. Y lo que hay que acabar radicalmente y sin importar el costo a emplear.    

              De este modo y teniendo todo lo anterior tan presente, entendemos, que se requiere y con urgencia, de una nueva clase política, de una juventud cívicamente responsable y lo suficientemente integra y valiente para no dejarse comprar por la plutocracia oligárquica y por lo que advertimos, que la realidad política, debería obligar a los políticos, a entender, que, de aquí a las elecciones del 2020, la ciudadanía está dando muestras ciertas de no querer que se le manipule más y de sí exigirle a los partidos y a los ricos que los financian, que los ciudadanos van a ejercer su libertad de escogencia y como nunca antes. Con Dios.  [DAG. Martes, 10 de abril de 2018. Año XVI. Número 6,234]