Leed, no imagináis el placer que vais a sentir, o, lean, no se imaginan el placer que van a sentir

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Un video del ministro de finanzas francés Bruno Le Maire se hizo viral a principio de marzo con una intervención de apenas cuatro minutos a la que se ha definido como “una carta de amor a los libros.” El cree en la literatura como “forma de poder” y su alegato arranca con una magnífica razón: “leed, no imagináis el placer que vais a sentir.”

Y continúa exhortando a los jóvenes a que cedan un rato del tiempo que dedican a las pantallas y las redes sociales para sumergirse en los mejores títulos de la literatura universal. Porque “la literatura es un arma de libertad”. Y algo muy importante… “no para daros lecciones de moral, sino para descubrir nuevos mundos y desarrollar la imaginación”.

Leer para saber. Sí, pero sobre todo para entender. Y para disfrutar, para poner palabras y nombres a los sentimientos, a las ideas, a los sueños o a los problemas… Para conocerse a sí mismo y a los demás, para pensar. Leyendo, dice Le Maire, “estáis solos, pero nunca estáis tan cerca de los demás como cuando leéis un libro”.

(Hoy, aquí… ¿cuándo los profesores se olvidaron de enseñar a leer? ¿Cuándo, por qué se permitió llegar a la universidad sin entender lo que se leía? ¿Por qué se dejó caer el nivel del estudiante al extremo de graduarse de una carrera con faltas de ortografía, con tan escaso dominio de la lengua?)

Para leer hace falta tranquilidad, concentración. Forma la personalidad y el carácter. La literatura como arma en la batalla por la libertad, fundamentalmente la libertad personal.

La brecha no es digital. La brecha es la lectura. Por: Inés Aizpún [Diario Libre]