Lo cierto es, que, si el gobierno y el PLD tienen vocación de Estado, deben ser los primeros interesados en despejar la incertidumbre política y mucho más, en un país donde la oposición no existe. Es un imperativo que la ciudadanía deba saber a qué atenerse

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Independientemente de que los peledeístas del gobierno y los otros fuera de este pudieran molestarse porque se les pida que de una manera determinante se muestren como grupo y partido político que respetan a la nación, planteando los pasos a seguir de cara a las elecciones de febrero-mayo 2020.

            No lo es menos, que el aparatoso rejuego de palabras, ideas deformadas y luchas intestinas entre los dos grupos que se entienden hegemónicos. El del presidente Danilo Medina Sánchez y el otro del ex presidente Leonel Fernández, lo cierto es, que, dado que la nación dominicana es más que ese partido o grupo político, todos ellos y como parte del colectivo PLD, no pueden creerse, que realmente se les va a tolerar que, en base a su monopolio de poder, ellos pueden mantener en vilo a toda una República, que clama por definiciones y políticas ciertas en materia electoral y de convivencia electoral.

            En función de ello y sabiéndose que para las próximas elecciones generales, el grueso de los votantes se encontrará entre los 18, 22, 26, 30, 34 y 38 años de edad y como factor de decisión electoral determinante, que definitivamente, los peledeístas deberán decidirse por tratar de ganar al país político o por lo contrario, saber que todo un amplio segmento poblacional dentro de la atrapada opinión pública, se resiste a continuar aceptando sus torpes y tortuosos manejos y creyendo que todo el tiempo podrán lograr que la nación les refrende cuatro años más de gobierno, cuando y como se ha visto, como nunca antes, todos y de los dos bandos, se han empeñado en radicalizarse contra quienes no piensen o actúen a favor de ellos.

            Pues está resultando, que la peligrosa miopía política que los peledeístas han estado desarrollando, muchos sectores ciudadanos, están viendo, como dentro de la población ha empezado a gestarse un movimiento común y tanto de izquierda como de derecha, en cuanto a coincidir, de que es hora de que los dominicanos aprendamos a vivir sin el PLD y sus aliados y que por lo tanto y por la propia supervivencia de las instituciones democráticas, las creencias y criterios políticos deben diversificarse y de una manera, que los del PLD se den cuenta, que por sus rebatiñas internas y esa forma tan irritante de conducirse como gobierno, reprimiendo calladamente a quienes como objetivos mediáticos a destruir, asumen, que no les dejan la vía libre para pretender  manipular o engañar a la atrapada opinión pública.

            En este sentido, en POR EL OJO DE LA CERRADURA, creemos que periodistas y mass media debemos alentar la creación de nuevas organizaciones políticas y sociales que contribuyan a crear un proceso de critica independiente y no sectaria, que ayude a que nuevas organizaciones políticas puedan nacer y desarrollarse o que de las existentes, una gran parte pudiera representar y si sus dirigentes las saben reorientar, el nuevo tipo de sentimiento y aspiración política, cónsonos  con una ciudadanía que quiere un nuevo tipo creíble de conducción y que pudiera actuar de contrapeso decisorio frente a las actitudes prepotentes y abusivas de los principales actores peledeístas, quienes en definitiva y por el comportamiento que exhiben, parecería, que después de 22 años continuos en el poder, se han  llegado a creer, que es verdad que el PLD pudiera ser el todo o nada para todos los dominicanos.

            Sobre todo, cuando ya se conoce, que el presidente de la República acatará lo dispuesto por la Carta Magna en la última reforma constitucional del 2015 y lo que, de ser así, rápidamente las fuerzas vivas deben colocarse en la posición correcta, de guardar las necesarias distancias, con un oficialismo, que, en materia de política de partido, se muestra decadente, desfasado y sin mensaje creíble cierto para toda la población y al grado, de que ya hay grupos palaciegos que hablan en cuanto a que “Danilo no se pertenece y aunque no quiera, al final deberá aceptar, que sin él, la República es la que perdería”.

            Sin embargo, con todo y tales rémoras o peso muerto, el PLD tiene a favor, el fuerte nicho poblacional beneficiado por el plan de obras publicas gubernamentales y en particular, el generado por las visitas sorpresas presidenciales, que bien manejado, seguro que podría darle pingues beneficios políticos pre electorales y si es que también los oficialistas ponen de su parte y se reinventan, no como los groseros represores y perseguidores taimados de todo aquel sector o ciudadano que entiendan contrarios a sus aspiraciones continuistas.

            En este aspecto, lo que ocurre, es que los oficialistas y en particular los que gobiernan, se han olvidado del factor humano como ente individual que otorga o quita la confianza de lugar, al equipo o partido político que las circunstancias de un momento, le hubiesen facilitado su continuidad en el poder y lo que es peligroso, en momentos, que los peledeístas y de los dos bandos, se muestran más intolerantes que nunca antes y dispuestos -si se les dejara- a practicar una política de tierra arrasada por la que pudieran entender que reducirían a mínimos la oposición política, cuando de lo que se trata, es de un escenario nuevo mucho peor: Que los ciudadanos se sienten cansados del PLD en el poder.

            Solo hay que comprobar, como en las oficinas públicas e invariablemente, los sargentos políticos de Danilo como Leonel y al unísono, desafían al resto de la empleomanía, recriminándoles por quien deberán decidirse, pues y tal como dicen los “leonelistas” y lo que es un síntoma de enfermedad social preocupante, “pues cuando Leonel llegue los cancelaremos a todos” y lo que al mismo tiempo es respondido por los danilistas y con aquello, de que para nada contemplan salir del gobierno y que son dos situaciones tan surrealistas, que obligan a que los que no están ni en uno ni en otro bando, a que empiecen desde ahora a visualizar y como deberá de ser, de que siendo funcionarios o empleados públicos, podrían impedir que ambos grupos peledeístas pudieran materializar sus amenazas.

            En tal disputa soterrada, es evidente, que el ex presidente sale ganando, pues como él no dice absolutamente nada en materia de perseguir o acosar a nadie, el fardo de la prueba recae entonces en Danilo y lo que se acrecienta, al saberse, que como es la cabeza del gobierno, si quiere, perfectamente que pudiera lograr que ningún ciudadano no peledeísta que esté en la administración pública pudiera tener el temor de que en cualquier momento se le pudiera cancelar. Lamentablemente, el presidente no habla y ni siquiera por señas y entonces la incertidumbre recae con mayor peso en el bando suyo.

            En esta circunstancia, ¿pueden creer en el gobierno, que en base a meter miedo y reprimir con cancelación de empleos o cese de publicidad según sean los casos, la administración podría  ganar prosélitos, cuando los 600 mil empleados públicos y más del 50 % de todos los medios de comunicación de información de masas y tanto los de la prensa mercancía como los digitales independientes, no identificados de ser parciales con gobierno, oposición y empresariado, podrían actuar con la objetividad requerida, cuando de buenas a primeras empiezan a sentir, que es el gobierno el factor que les acecha y del que pudieran esperar lo peor?

            Si se recuerda, que el miedo es el primer factor para que todo el mundo se una y porque se asume, que, al suscitarse, es que pueden presentarse las condiciones para evitar ser aplastados por un gobierno intransigente y nada conciliador, ¿acaso sería aventurado decir, que, si Danilo no cambia de método, perfectamente que podría encontrarse con una oposición creciente y desde su propio interior gubernativo?

            Viendo esta situación, lógico es que advirtamos y ya que los dos más altos funcionarios del régimen y aparte del presidente, enfáticamente han dicho que Danilo no va a la reelección y que ahora solo está en trabajar y cumplir, que entonces haya que plantearles, lo necesario, de que aflojen el chucho y definitivamente, empiecen a reencontrarse con todos aquellos dominicanos, a los que por una u otra razón, estos se sienten victimas de sus desplantes y malacrianzas de muchachos consentidos por un papá que entienden super poderoso.

            Y lo que también debe decirse, porque al fin y al cabo, si Danilo termina bien su gobierno y la ciudadanía se lo reconoce, el PLD tendría asegurado no menos de un 50 % de posibles adhesiones y de cara al 2020 y que debería ser el otro análisis que Leonel y su grupo deberán de hacer, pues si el ex presidente quisiera volver al poder, desde luego, “para servirle al país”, primero deberá pactar con el presidente de la República y en ese pactar, seguro que un discípulo del presidente, deberá de ser el compañero (a) de boleta de Leonel. De lo contrario y no hacerlo, entonces los dos políticos gubernamentales perderán y el PLD pasará por la humillación de ser desalojado ignominiosamente del poder. Es ahí donde está el reto de Danilo y Leonel y si no lo entienden, entonces, ninguno de los dos habrá merecido haber llegado a los papeles protagónicos que ahora tienen.

            Mientras tanto y con tiempo, damos el recordatorio, de que lo cierto es, que, si el gobierno y el PLD tienen vocación de Estado, deben ser los primeros interesados en despejar la incertidumbre política y mucho más, en un país donde la oposición no existe. Es un imperativo que la ciudadanía deba saber a qué atenerse. Con Dios. [DAG. Martes, 03 de abril de 2018. Año XVI. Número 6,227]