LO FALSO DE LA VIEJA IZQUIERDA

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LO FALSO DE LA VIEJA IZQUIERDA. “Posteriormente pude constatar por documentos incautados por la Policía que los asaltantes eran del grupo “Los Palmeros” y vi una carta escrita de puño y letra en lápiz del comandante “Román”. La carta recuerdo, estaba escrita en papel amarillo de una libreta corriente. Los asaltantes fueron ultimados en las Américas en el famoso enfrentamiento”. [Declaración del señor Frank Viñals relatando en el día 17 de julio de 2015 en el gratuito DL, todo lo relativo a la experiencia que vivió cuando el grupo de terroristas de izquierda y bajo la dirección del propio desertor militar Francisco Caamaño Deñó (Román) tomaron por asalto el banco Royal Bank de Naco en el 1970.

EL relato demuestra que Los Palmeros no eran ningún tipo de patriotas ni cosa que se le parezca y sí vulgares delincuentes políticos. Leámoslo: “El otro asalto a la misma institución ocurrió en el año 1970, a la sucursal del Ensanche Naco, también en horas del día, exactamente a las 12:03 p.m., siendo quien escribe funcionario de esa institución y laborando el día del atraco. A la oficina de Naco se presentaron unos individuos vestidos de militares de varias instituciones castrenses, recuerdo uno vestido de policía y otro de marino.

A la hora de cerrar la oficina (12 meridiano) se presentaron los “militares” golpearon al guardián de seguridad, escapándose un disparo en dicha circunstancia. Los asaltantes entraron a la oficina corriendo y vociferando: “Esto es un asalto, todos al suelo”. En la oficina aún quedaban unos 10 o 12 clientes, cinco cajeras y dos o tres empleados, entre ellos quien escribe, que era el funcionario de mayor rango en ese momento, ya que el gerente y el contador no se encontraban en la oficina al efectuarse el atraco.

Yo estaba en mi escritorio de frente al salón principal y me quedé anonadado al ver y oír a los asaltantes. No sabía realmente qué era lo que pasaba, hasta que un individuo vestido de policía, con una ametralladora del tipo “Cristóbal” me ordenó: “De pie, a la pared con las manos arriba”. Y me empujó por la espalda. Me quedé “frío” y obedecí. Se dirigieron a todas las cajeras e introdujeron en varias bolsas de tela todo el dinero de las cajas. Al ver que la suma no era de consideración, llamaron para pasar a la bóveda principal. La bóveda estaba bajo la custodia de la cajera principal “Lolita” y el contador, un joven inglés llamado Allan Mole. “Lolita” se dirigió a la bóveda y abrió su combinación y, de una manera increíble, con un dedo, corrió la otra combinación del Sr. Mole y se les dijo que estaba fuera, lo cual era cierto. De esa forma los asaltantes no pudieron abrir la bóveda principal. En esos momentos de tensión y temor, todos permanecíamos tirados con las caras al suelo y los brazos abiertos. Los asaltantes se movían también nerviosos y nos decían: “Quien levante la cabeza le volamos los sesos”. En un momento pensé: “Estas gentes nos van a ametrallar antes de irse y yo no voy a morir así pendejamente”.

Levanté ligeramente la cabeza, pensando “marcharle” al vestido de marino, dizque para quitarle el revólver que tenía y así “hacer algo”. Cosas de juventud.El “marino” al verme con la cabeza levantada se dirigió a mí y bruscamente me empujó con al cañón del revólver niquelado que portaba y me increpó: “te voy a volar los sesos”. Me quedé como un témpano de hielo esperando el “fuetazo” y veía mis sesos “volar como mariposas”. En ese instante, que fue un siglo, solamente lamentaba que me iba a morir sin haberme casado con mi bella novia. Al lado mío en el suelo, sollozaba mi compañera de trabajo Rocío Morel (E.P.D.) que decía: “¡Ay Frank te van a matar!”. El marino me empujó con el cañón en la nuca y me dolió, pero me dejó vivo.

Posteriormente pude constatar por documentos incautados por la Policía que los asaltantes eran del grupo “Los Palmeros” y vi una carta escrita de puño y letra en lápiz del comandante “Román”. La carta recuerdo, estaba escrita en papel amarillo de una libreta corriente. Los asaltantes fueron ultimados en las Américas en el famoso enfrentamiento”. UN testimonio y acusación mudos que publicó el gratuito del grupo Corripio, el lunes tres de agosto de 2015 y que refleja que todavía hay miedo al antitrujillismo, es la anécdota que narra el gran artista del canto popular Joseíto Mateo: “Salió huyendo. Joseíto regresó días después a la República Dominicana sin concretar el sueño de grabar con La Sonora Matancera, pues unos exiliados políticos dominicanos lo querían poner en contra de Trujillo y hasta lo amenazaron de muerte. “Yo tuve que salir huyendo de Cuba, porque dos exiliados dominicanos que estaban allá querían que yo luchara a favor de ellos y me echara en contra a Trujillo, pero yo no me iba a rebelar contra el régimen para que después mi familia sufriera las consecuencias, y mejor me fui de Cuba. Además, la familia Trujillo me trataba bien”, precisó. “En los periódicos cubanos empezó a salir la noticia de que yo era uno de los negritos de Trujillo y que había ido a Cuba a ‘chivatearlos’”, y esta situación lo hizo salir huyendo para su país. Recordó que una noche, mientras cantaba en el cabaret El Tío Rey, un grupo de dominicanos trató de agredirlo y hasta lo amenazó de muerte. Ellos fueron en turba al lugar donde estaba actuando y fue defendido por los cubanos. Dijo que no sabía nada de política, ya que era un joven que de lo único que sabía era de música. “No te voy a decir quiénes fueron, porque ellos hoy son héroes y no quiero hacer sentir mal a nadie, a ninguno de sus familiares, pues algunos ya están muertos”, cuenta el artista de 95 años de edad en el libro Merengueros”.

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