Los árbitros paralizan la liga mexicana

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La Asociación Mexicana de Árbitros ha decidido no pitar la jornada 10 de la liga, una decisión trascendental. Los silbantes han tomado la decisión luego de una tibia sanción a dos futbolistas que agredieron a un par de colegiados en la copa. El Veracruz-Puebla a jugarse en el estadio Luis Pirata Fuente era el primer partido del fin de semana y estaba a cargo de Luis Enrique Santander. 

La liga mexicana afronta un problema con la violencia. Dos futbolistas agredieron a los árbitros centrales y la Federación Mexicana de Fútbol no se mostró severa, por lo que los árbitros cumplieron sus amenazas de no mediar la décima fecha del campeonato.

El campeonato local ha hecho oficial que no habrá fútbol este fin de semana, "los partidos serán reprogramados y se informará posteriormente la fecha en que se realizarán los mismos", se lee en un comunicado de prensa.

En un par de partidos de Copa dos jugadores, en diferentes partidos, violentaron a los árbitros centrales. El primero fue, en el Xolos-América, Pablo Aguilar quien le soltó un cabezazo al juez Fernando Hernández al término del partido. El presidente deportivo americanista, Ricardo Peláez, recriminó al silbante en el túnel por las decisiones que tomó.

"Analizamos las acciones y consideramos que no existe agresión a los árbitros, por eso fue calificada como intento", dijo el máximo responsable del fútbol mexicano, Decio de María, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut). De acuerdo con el reglamento de sanciones de la liga, se especifica que si un jugador agrede al cuerpo arbitral significaría un año de suspensión en todas sus funciones. "Quedamos muy mal todos porque nos estamos faltando al respeto", reconoció el dirigente.

En el Toluca-Monarcas, Enrique Triverio soltó un empujón a Miguel Ángel Flores, quien expulsó a otros dos jugadores −Jesús Méndez y Alfredo Talavera − y al propio entrenador, Hernán Cristante. "Es una persecusión total hacia Toluca" y añadió "este árbitro te retaba".  

La Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Fútbol, en una inusual conferencia de prensa, suspendió ocho partidos al toluqueño Enrique Triverio y con 10 a Pablo Aguilar por sus exabruptos. Peláez fue multado por 150.980 pesos (7.697 dólares). 

La Asociación Mexicana de Árbitros, a través de su cuenta de Twitter, anunció su decisión de no pitar la jornada 10 de la liga mexicana. Para el sábado están programados cinco partidos (Querétaro-Xolos, Tigres-Chivas, Atlas-Pumas, América-Necaxa y Pachuca-Monarcas) y el domingo otros tres (Toluca-Cruz Azul, Chiapas-León y Santos Laguna-Monterrey).

La semana pasada Hirving Lozano, una de las promesas del fútbol mexicano y de Pachuca, sufrió un pisotón en su tobillo derecho por parte de Michael Orozco en un Xolos-Pachuca. La entrada le abrió la extremidad por cuatro centímetros. "Es vergonzoso. Los árbitros no lo cuidan, sus compañeros de profesión menos, los técnicos rivales les manda a pegar", dijo Andrés Fassi, vicepresidente deportivo del percance con su jugador. 

En el duelo Chivas contra Toluca, Isaac Brizuela salió con una doble fractura en el tobillo izquierdo luego de que el argentino Rubens Sambueza le pisara. Al ecuatoriano Renato Ibarra del Club América le fracturaron el peroné izquierdo en un choque con el colombiano Andrés Andrade, quien se salvó de una multa y Sambueza no podrá jugar durante ocho semanas. 

Las blandas sanciones reviven el debate de la presión de los presidentes y directivos de los equipos para reducir las sanciones en beneficio del desempeño de sus planteles. La violencia se ha colado en la agenda del fútbol mexicano. Hace dos semanas en el estadio Luis Pirata Fuente los hinchas de Veracruz se enfrentaron con la porra de Tigres. Los castigos tampoco fueron convincentes. (http://deportes.elpais.com/)