Los monárquicos reivindican la restauración del trono de Francia

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Este domingo las banderas con la flor de lis han vuelto a ondear en París. Ha sido a la llamada de Acción Francesa, un movimiento nacido en 1898 que propone la restauración de la monarquía en Francia. Este año el movimiento monárquico ha congregado aproximadamente 200 personas para rendir homenaje a la estatua de bronce dorado de Juana de Arco. La manifestación ha recorrido la corta distancia que separan la emblemática Ópera Garnier del museo del Louvre, frente al que se encuentra la estatua. Una marcha marcada por la gran presencia de rostros jóvenes, más del 80% de los asistentes, seguidores de este movimiento que cada vez gana más adeptos frente a la despolitización general de la población francesa.

La Fiesta Nacional de Juana de Arco y del Patriotismo celebra la liberación de la ocupación inglesa de Orléans en 1429, una gesta comandada por la Santa que se ha convertido en el símbolo por excelencia de la extrema derecha francesa. Este domingo ni siquiera se considera festivo, pero a pesar del olvido institucional de esta celebración, instaurada por una ley de 1920, todos los años se producen desfiles patrióticos de la extrema derecha.

Acción Francesa se hizo fuerte a lo largo de la primera mitad del siglo XX, llegando a contar con 60.000 militantes durante los años 30, según sus propias publicaciones. Sin embargo el movimiento empezó a decaer con la Segunda Guerra Mundial, entre otras cosas debido al apoyo de Charles Maurras, su líder ideológico, al régimen colaboracionista de Vichy. En la actualidad Acción Francesa reivindica contar con entre 3.000 y 4.000 militantes, si bien lejos de la gloria pasada.

La cantera de los jóvenes monárquicos

El anclaje de Acción Francesa en la población joven se debe en gran medida a la estructura del movimiento, que desde su nacimiento ha contado con órganos de propaganda dirigidos a la captación de nuevos militantes. Los monárquicos contaron con su propia publicación bimensual hasta el pasado mes de febrero, cuando tuvo que cerrar debido a problemas financieros. La publicación ha pasado a convertirse en una editorial, 'Éditions de Fiore', que servirá según un comunicado del movimiento para “promover" su "escuela de pensamiento”.

Charles Maurras, de cuyo nacimiento se cumplen 150 años, está presente en cada paso de Acción Francesa. En la manifestación de este domingo una enorme pancarta reivindicaba su figura, que saltó recientemente a los medios debido a la polémica decisión de retirar su nacimiento del calendario de conmemoraciones oficiales de este año. Esta decisión, tomada por la ministra de Cultura, Françoise Nyssen, se debió a la protesta de asociaciones anti-racistas por su anterior inclusión en la lista. Maurras no sólo promovía una restauración de la monarquía, su pensamiento también defendía un antisemitismo de estado, actitud que aún defienden los miembros de Acción Francesa.

Adrien, que tiene 27 años y viene de Burdeos expresamente para la marcha resume en una frase el pensamiento de Maurras: “En lo alto, autoridad y por abajo, libertad”. Para él la democracia sólo tiene sentido en la escala local. Nos pone como ejemplo el pueblo de sus padres, de unos 3.000 habitantes. En su opinión una figura real promovería la unidad de los franceses y se mantendría ajena al clientelismo político. No es el único que coincide en este diagnóstico. “Se trata de una vuelta a ciertos valores que nos faltan a todos, sobretodo a los jóvenes, una vuelta a lo local y a una cierta forma de simplicidad, y es también un rechazo al clientelismo electoral” nos explica Camille, de 23 años. Camille cuenta que llegó a Acción Francesa hace cuatro años gracias a la lectura de Maurras y a su entorno cercano. Lo que buscaba en principio del movimiento era una formación política e intelectual, en la que confiesa que aún se encuentra inmersa.

Dos jóvenes sostienen una tela con el retrato de Charles Maurras, ideólogo del movimiento Acción Francesa. (Teresa Suárez)

Ambos jóvenes responden con un sólido argumentario, casi similar. Su diagnóstico del gran problema de la República es un clientelismo político que hace a los partidos pensar sólo en su propio beneficio y en mantenerse en el poder. Su solución es sencilla, el restablecimiento de un monarquía borbónica, ya que creen que un rey no piensa en su re-elección sino en el largo plazo. Se trataría de una monarquía como verdadero poder ejecutivo, a pesar de que Adrien insiste en definirla como “una monarquía adaptada a nuestros tiempos”. Para Camille un poder de este tipo no es incompatible con la democracia participativa, y nos pone como ejemplo la potestad del rey para convocar Estados Generales.

La formación de la que habla Camille no sólo se imparte desde los órganos de propaganda del movimiento. Este fin de semana los monárquicos han celebrado otro acto en la capital, se trataba de una serie de conferencias y mesas redondas sobre el movimiento de mayo del 68, coincidiendo con la celebración de sus 50 años. La idea central de estos coloquios ha sido la noción de “bien común”, términos que han repetido la mayoría de los entrevistados. Marie-Thérèse tiene 72 años, 13 hijos y 81 nietos. Nos explica que “el régimen electivo no es el adecuado para Francia, un político piensa en ser elegido y no en el bien común de los franceses”. En su opinión un rey, que hereda el país de su padre y lo transmite a su hijo, sí que guardaría esa difusa noción de bien común. Ella, que ha sido monárquica y miembro de Acción Francesa toda su vida, lamenta la pérdida de adherentes del movimiento respecto al pasado y cree que los jóvenes que lo integran están mucho menos formados que antes.

Jean d’Orléans

Sorprendentemente los militantes de Acción Francesa no hablan directamente de quién sería ese nuevo rey hasta que no se les pregunta directamente. Según nos explica Jean, militante veterano de 67 años, esto se debe a que “no es tan importante quién sea el rey, sino la institución del rey en sí mismo, un árbitro apartidista que asegure la unidad y un espacio ademocrático en la cabeza del Estado”. Sin embargo sí que tienen un rey favorito entre los numerosos descendientes de la dinastía Borbona. Se trata de la rama de Orléans, la misma que aliada con el movimiento burgués votó por el ajusticiamiento de Luis XVI durante la Revolución. El último de los reyes que ha tenido Francia, Luís Felipe I, pertenecía a esta familia y reinó entre 1830 y 1848 durante la restauración borbónica y hasta la llegada de la II República francesa. Luís Felipe I fue de hecho considerado como el rey burgués, debido a su apoyo a esta clase social y a su consolidación durante su reinado.

"No es tan importante quién sea el rey, sino la institución del rey en sí mismo, un árbitro apartidista que asegure la unidad"

El último de los descendientes de esta línea sucesoria, el favorito de Acción Francesa, es Jean d’Orléans, que debido a la ley republicana no ostenta títulos nobiliarios. Jean de Orléans, que tiene 53 años, en la actualidad se dedica a los negocios y vive en la periferia de la capital. Según los militantes de Acción Francesa la familia de Orléans no participa del movimiento, pero confirman que se mantiene una “relación cordial” con ellos, que en ocasiones incluso han participado en coloquios. De hecho Jean se proclama en su propia página web como el heredero al trono de Francia y ha acuñado una divisa en la línea del pensamiento tradicional y nacionalista de Acción Francesa: “Pienso como Príncipe católico y actúo como Príncipe francés”.

Una República Monárquica:

Pese a los gritos contrarios a la república, los monárquicos han encontrado un aliado peculiar. Se trata del actual presidente de la República Emmanuel Macron. El presidente ha declarado en varias ocasiones que los franceses echan de menos al rey, y si bien su pensamiento queda lejos de una restauración monárquica, muchos le acusan de comportarse él mismo como un rey absoluto. Macron llegó a decir al semanal 'Le 1' que “en la política francesa se siente esta ausencia de la figura del rey, estoy convencido que los franceses no quisieron su muerte”. Desde que asumió su mandato hace ahora un año, el joven presidente ha querido llenar ese vacío, gobernando sin tener en cuenta al parlamento y cuidando al detalle el fasto y la pomposidad de sus apariciones oficiales.

Un joven recorre la marcha con una enorme bandera francesa. (T. S.)

Olivier tiene 62 años y camina a la cabeza de la manifestación junto con Jean y otros miembros del Comité directivo de Acción Francesa. Cree que un momento propicio para la restauración monárquica podría llegar pronto “con la crisis internacional y con tantos cambios políticos que se perfilan es posible que en algún momento se abra nuestra ventana de oportunidad histórica”. Jean añade que en Francia ha habido tres presidentes con aires de rey: De Gaulle, Mitterrand y Macron. Ambos lamentan que el Presidente instaura una “república monárquica” cuando ellos querrían una “monarquía republicana”. Sin embargo, antes de despedirnos, y con un fugaz brillo en la mirada, Olivier nos confiesa: “Seguimos muy de cerca los movimientos de Macron y sin querer entrar en polémicas afectivas estamos estudiando cada uno de sus pasos. Digamos que hay algo en él diferente a todos sus predecesores y que es muy interesante desde nuestro punto de vista.”

Por Miguel Egea (https://www.elconfidencial.com)