Mitad de haitianos quedan sin registrar

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A crowd listens via speakers to Haiti's presidential inauguration ceremony, outside the Haitian National Palace in Port-au-Prince, Haiti, Saturday May 14, 2011. The 50-year-old performer, Michel Martelly, known to Haitians as "Sweet Micky" was swept to power in a March 20 presidential runoff by Haitians tired of past leaders who failed to provide even basic services, such as decent roads, water and electricity in the Western Hemisphere's poorest country. (AP Photo/Ramon Espinosa)

SI de la mitad de los haitianos que debieron registrarse en el plan de regularización, por desidia o por lo que fuere no se pudieron o quisieron registrarse, se comprueba que la mayoría son ciudadanos del país transfronterizo y que sí hay una parte de dominicanos de origen haitiano a los que el Registro Civil se niega a entregarles sus documentos como nacionales de este país, sí que entonces hay apátridas en el territorio nacional y lo que tiene y debe corregirse sin pretexto alguno. Siempre hemos abogado por una amnistía migratoria por medio de la cual toda esa gente sea registrada con residencia legal y facilitándole las cosas para que luego se hagan ciudadanos dominicanos de pleno derecho.

Los insensatos que se oponen, olvidan y lo que siempre hemos advertido, que “YA EMPEZANDO a RESOLVERSE la delicada situación de la regularización del extranjero indocumentado o ilegal en el territorio nacional, cumpliéndose así con el Tratado de Modus Operandi suscrito por este país y Haití en 1939, por el cual se resolvió el contencioso creado a raíz de los acontecimientos del 1937 mediante una paga de dinero en efectivo por medio millón de dólares estadounidenses de entonces y la entrega de 600 mil tareas en la parte occidental de nuestro territorio y lo que se concretará (plan de regularización 2015) dentro de 45 días con la entrega por parte de nuestras autoridades del documento que cada extranjero registrado tendrá para terminar de regularizar su estatuto migratorio en dos años a partir de la fecha de entrega, es hora de enfocarnos en la otra situación que se deriva de ese tratado: Los dominicanos de origen haitiano. 

PARA ello solo vamos a recordar cinco fechas puntuales: 1920: Primer censo nacional de población y familia que arrojó la existencia de 27 mil haitianos con residencia regular en territorio dominicano. 1939 Tratado de Modus Operandi para procurar la regularización total del problema migratorio del lado dominicano y de entrega de sus documentos de identidad a los haitianos de parte haitiana. 1952: El acuerdo binacional sobre la contratación en Haití y de entrada en República Dominicana de jornaleros temporeros para trabajar en la agricultura y la industria dominicanas. 1963: Reforma constitucional que propició la reforma hecha por el presidente Juan Bosch a la Ley 6125 del 7 de diciembre de 1962, mediante la Ley No. 17 del 27 de abril de 1963, que estatuyó, que a partir de esa ley todos los extranjeros con más de sesenta días en el territorio nacional había que expedirles sus documentos como extranjeros con residencia legal y lo que a su vez significa, que desde abril de 1963 y hasta enero de 2010 con la reforma constitucional de Leonel Fernández, son 47 años en los que legal y legítimamente no existían extranjeros, ilegales, indocumentados o transeúntes en el territorio nacional y lo mas importante, que no obstante que quienes derrocaron a Bosch, restablecieron el estatuto anterior de trabajador haitiano esclavo y “transeúnte”, los haitianos que se acogieron a esa Ley 17 tienen derechos adquiridos que no pueden ser desconocidos absolutamente. 1966: Acuerdo binacional de contratación de braceros y renovable por cinco años entre los presidentes Duvalier y Balaguer.

CUANDO se conoce este cronológico, automáticamente se debe entender que existen dominicanos de origen haitiano y sus descendientes, que por ningún concepto podrían ser tratados como extranjeros indocumentados e ilegales. Los inmigrantes haitianos registrados del 1920. Los que entraron legalmente con contratos de trabajo en 1952. Los beneficiados por la reforma constitucional de 1963 y los favorecidos en 1966 con contratos de trabajo para trabajar en los centros de caña de azúcar dominicanos, básicamente en CEA, CAEI y CENTRAL ROMANA. LAS autoridades deben hilar fino en este aspecto y sacar de sus registros de “ilegales” a los dominicanos de origen haitiano productos de padre o madre haitiano con nacional dominicano, favorecidos por las cinco fechas mencionadas y otorgarles definitivamente sus documentos como nacionales dominicanos. No hacerlo, implicaría, que solo por humanidad, medio mundo le caería encima al Gobierno y a la República».