Murray destrona a un desconocido Djokovic en la final de Roma

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A una semana del inicio de Roland Garros, Andy Murray derrotó a Novak Djokovic por un doble 6-3, en una hora y 35 minutos, en la final de Roma y presentó su candidatura para optar al triunfo en París. En el día de su 29º cumpleaños, el escocés se hizo con su duodécimo Masters 1000, 36º título global, uno de los más significativos de su brillante trayectoria, el primero que logra sobre una superficie en la que no deja de crecer. Djokovic, tetracampeón del torneo, vencedor la pasada semana en Madrid ante idéntico adversario, sufrió la tercera derrota de una temporada formidable, en la que apenas ha realizado concesiones. [Estadísticas: 6-3, 6-3] Fatigado después del durísimo partido de la severa oposición que le presentó Nishikori en semifinales y Nadal en cuartos, el número uno del mundo, campeón en Australia, Miami, Indian Wells, Miami y Madrid, no se sintió cómodo en momento alguno, quejándose constantemente del estado de la arcilla, resbaladiza por la lluvia. Murray, serio, templado, ajeno a cualquier contingencia, demostró que ha alcanzado un más que estimable punto de madurez. Recupera el número dos del mundo, con el que llegará a París, donde sólo vería a 'Nole' en la final.

"¡Esto está jodidamente peligroso!"

El de Dunblane comenzó el partido de forma convincente. En su primer juego al resto ya dispuso de tres pelotas de ruptura, pero sería poco después, en el cuarto del partido, cuando abriría una brecha que administró hasta imponerse por 6-3. Como ha ocurrido a lo largo de la semana, Djokovic arrancó diésel. Había un dato preocupante para él. Con un porcentaje bajo de servicio, Murray sacaba adelante sus juegos de saque sin mayor dificultad. Estaba firme en el fondo, sin importarle que se prolongasen los peloteos, que o bien dominaba o aguardaba hasta aprovechar la vena errática del tetracampeón del torneo. Murray demostró que sigue progresando sobre arcilla, que no ha dejado de hacerlo desde que en 2015 logró sus dos primeros títulos, Múnich y Madrid, en un terreno al que le ha costado lo suyo adaptarse. 'Nole', que recibió un 'warning' por lanzar violentamente la raqueta contra la arena después de perder el saque y quedar 1-3, estaba obligado otra vez a remar contracorriente. En la superficie más delicada para él, percibe la tensión de emprender a partir del día 22 el gran desafío de su carrera: ganar de una vez por todas Roland Garros. No lo tendrá fácil. "¡Esto está jodidamente peligroso!", exclamó enojado, con 2-1 arriba en el segundo set, tras ganar un punto. La lluvia, que no dejó de pronunciarse en algunos momentos del juego, puso el terreno algo resbaladizo, si bien fue sólo él quien se quejó. La bronca se reproduciría poco después, en una larga confrontación dialéctica con el juez de silla. Avalado por el servicio, Murray escapó de las sucesivas amenazas del balcánico en el comienzo de este parcial. Djokovic pudo romper en el segundo juego y en el cuarto, pero se encontró con una respuesta firme y decidida. Fue el escocés quien volvió a quebrar a continuación, situándose en magnífica disposición para el triunfo. No se le iba a escapar. Rompió de nuevo en el último juego y culminó una tarde colosal. (http://www.elmundo.es/)