No solo que hay un retroceso evidente que impide la movilidad social vía escala de salarios indexadas automáticamente, sino que gobierno y empresarios están imponiendo un retroceso en la calidad de vida que generará serias consecuencias para la paz social

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Todo cuanto ahora está pasando en México, donde en los barrios o distritos cercanos a la capital del país han empezado a presentarse serias situaciones de alteraciones drásticas de la paz social y en razón de que al poder adquisitivo del peso encontrarse totalmente estancado y debido a que la capacidad de pago de la gente es casi nula, es poco lo sucedido en protestas y vandalismo y ante lo que en el país azteca continuará ocurriendo indeteniblemente y si es que gobierno y empresarios no efectúan un ajuste salarial radical que beneficie a su población.

            Ese efecto y seguro con mayor drasticidad al presentarse la situación dominicana, de que en este país solo el gobierno y la oligarquía plutocrática son las partes de la economía a las que les sobran los ingresos, mientras el grueso de la clase media llega a una quiebra económica notoria y por vía de consecuencia, la paz social tiende a deteriorarse y que si el estado de cosas no cambia para facilitar un nivel de vida aceptable y cónsono con los esfuerzos de la masa de trabajadores, empleados y negocios y oficinas de único dueño, quienes sienten que están siendo marginados e impedidos de ascender en la escala social, sería casi seguro que panorama parecido al azteca pudiera presentarse y del que se está a tiempo para corregir la ominosa posibilidad.

            No es posible, que la explotación sea tal, que mientras el gobierno, realmente, cada mes aumenta sus ingresos y confesado por él mismo mediante declaraciones de la DGII, por el otro lado, el empresariado y el sector financiero incrementan exponencialmente sus ingresos y ganancias y los tres sectores terminan por coincidir, haciéndole creer a la población que esos incrementos no son ciertos y dejando entonces la percepción y la que ofende, de que los tres tratan al resto de los dominicanos como si fuéramos idiotas.

            Si volvemos a México, encontramos la misma situación e inclusive con cierto matiz copiado por su igual dominicano en lo referente a los precios de los combustibles y en esta ocasión, agravado con un mega aumento de precios escandaloso de cuatro veces el monto y que es el factor que ha generado el actual estallido social y en un país, donde la gente está cercada por la corrupción generalizada y la guerra inacabable entre el Estado y los carteles del narcotráfico.

            Hasta ahora, en esta media isla, la situación social aún no se ha deteriorado al extremo, pero parecería que se va en igual derrotero que el mejicano, toda vez, que es imposible, que, si la canasta familiar básica mensual para una familia de cuatro personas llega a 30 mil pesos, se espere que alguien que tenga ingresos menores de veinte mil pesos y estando la mayoría de los trabajadores percibiendo menos de diez mil pesos cada mes, estos puedan vivir dentro de niveles económicos aceptables. Semejante estrangulamiento financiero y económico solo lleva a la desesperación y a la anarquía y si los de arriba no tienen en cuenta esa posibilidad, entonces la nación está peor de lo que podría suponerse.

            En este aspecto, más tarde o más temprano deberá ocurrir el estallido social y con sus repercusiones anárquicas ya conocidas de asaltos a negocios de ventas al detalle, supermercados y tiendas y que cuando ocurra, se deberá a que la ciudadanía se muestra incapaz e impotente para vivir dentro de ciertos parámetros aceptables de calidad de vida y por mayores esfuerzos y sacrificios que haga.

            Por supuesto, no vamos a caer en el error emocional de la mayoría de los críticos contra el gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, de imputarle todos los errores habidos y por haber en toda administración gubernamental no muy amiga de escuchar a los demás, pero sin duda y sin necesidad de ahondar en estadísticas, hay que hacer notar que resalta la evidencia concreta, de que las autoridades y por más incremento de sus ingresos mensuales para la administración de la cosa pública,  siempre se sobregiran y ante lo cual, lo correcto es sugerirles, que en aras de una buena gobernanza, se inclinen por ceñirse a un patrón cautelar de no gastar o invertir más de lo que les ingresa y como el mejor recurso para atender las necesidades sociales de la población.

            Lamentablemente, todos los gobiernos del PLD han tenido una tendencia entre egoísta y abusiva de gastar en lo que sus gobernantes entienden les es más útil y provechoso. Primero fue en el 1996 al procurar que los no más 32 mil peledeístas de aquel entonces, todos tuvieran un ingreso gubernamental cierto y determinadas facilidades de financiamientos públicos que les permitiera salir de la pobreza en un dos por tres y por lo que 21 años después, esos 32 compañeros y compañeras son todos millonarios.

            Luego y cuando entendieron lo fácil que era engatusar al resto de los ciudadanos (un poco de demagogia por aquí, un poco de obras por allá y mucha propaganda alienante y masiva sobre perspectivas de futuro a vuelta de la esquina) pudieron desenvolverse dentro de unos parámetros de liberalidad financiera aplicada a sus políticas continuistas, que al final y para el 2012 y el presente, han llevado a la entronización de políticas desarrollistas de crecimiento económico inducido a favor exclusivamente de quienes y ya dentro del masivo partido popular que es el PLD, la mayoría de sus sargentos políticos, prácticamente exigen que el gobierno de turno les facilite una amplia, libre y diversificada acumulación de riquezas, que en algunos casos sus límites se han salido de lo prudente y han violentado lo justo y para no decir sobre lo típicamente delincuencial.

            En semejante derrotero y con un PLD cuyos dos líderes nacionales y los demás miembros del comité político, al darse cuenta de que se han convertido en un círculo y centro de poder casi único y monopólico, se han mostrado con un temperamento un tanto altanero y poco participativo, por medio del cual, parecería que entienden el arte de gobernar solo para incrementar la riqueza de los ricos y de los allegados al partido y al gobierno y no así a favor de la población y dándose los casos, de que según como entiendan la lealtad, simpatías o afán critico de determinados ciudadanos y sectores de la sociedad, de ñapa, ejercen el poder reprimiendo económicamente a quienes entienden sus desafectos y lo que acontece en áreas digitales y electrónicas del sector mediático.

            Por ese crítico error de perspectiva, los peledeístas de arriba (gobierno central, legislatura y partido) han empezado a generar enconos y malquerencias todavía disimuladas y llanamente, porque nadie entiende, que un gobierno tan rico pueda darse el lujo de tener a más de tres de los 10 millones de habitantes en el venido a menos sector clase media y cerca de cuatro millones más de puro pueblo bordeando la línea de pobreza, en tanto el resto se alinea dentro de los beneficiarios del poder y desde la oligarquía plutocrática y sus ramales de allegados civiles y militares de alto rango.

            Ante tal división de clases tan marcada y el afán de lucro extremo que se ha desatado entre la mayoría de los dirigentes peledeístas, desde el 2008 se ha dado el fenómeno, de que los gobiernos han puesto en práctica las transferencias de recursos especializados para las áreas gubernamentales de administración y desarrollo, colocándolas entonces en función de los intereses políticos del momento y es a partir de tal realidad, que la crisis existencial que afecta un fuerte segmento poblacional ciudadano ha tomado características de endémica.

            Entonces han aparecido las muestras terribles de ese extraordinario ramal de clase media gubernamental nutrido por fondos públicos y todas las formas habidas y por haber de corrupción desde el poder, préstamos en el exterior, contratos sobrevaluados de obras y ese tráfico imposible de ocultar, de narcotráfico, contrabando y lavado de activos, que en definitiva ha alterado los ánimos y funciones y no solo del mismo gobierno, sino de la ciudadanía en sentido general.

            Por supuesto, la generalidad de las autoridades se resisten a entender el fenómeno generado por la acumulación absoluta de poder concentrado que el gobierno del PLD, por sí ha creado y en el que el empresariado ha sido el otro mayor beneficiado, mientras, es tan hiriente observar, como el nivel y calidad de vida de los ciudadanos disminuye escandalosamente y sin que haya forma alguna -hasta ahora- de que en el Palacio Nacional entiendan que deben reorientar las políticas económicas y con urgencia, reformular sus iniciativas de trabajo y acción.

            Ayer el matutino principal del grupo Corripio, en su editorial, decía más o menos parte de lo mismo que en estos análisis de Estado hemos reiterado constantemente, al decir que y por lo innegable: “Cuando se afirma que el crecimiento de la economía no ha generado empleos dignos -nuevos, por supuesto- se está dando a la situación un tratamiento benigno. Lo grave es que ni siquiera ha provocado movilidad ascendente en la capacidad adquisitiva de los salarios existentes. Eso, comoquiera que se mire, es retroceso en vez de estancamiento, y constituye una injusticia en términos de equidad distributiva de la bonanza de la economía. La situación es más grave porque el alto índice de desempleo deprime los salarios y porque las organizaciones sindicales no han sido capaces de lograr que los empleadores moderen la rigidez de su posición y accedan a reajustar los salarios por encima de las tarifas mínimas. Esa rigidez sigue siendo un contrasentido que menosprecia las virtudes de un adecuado poder adquisitivo”.

            Con razón entonces decimos,  no solo que hay un retroceso evidente que impide la movilidad social vía escala de salarios indexadas automáticamente, sino que gobierno y empresarios están imponiendo un retroceso en la calidad de vida, que generará serias consecuencias para la paz social y de lo que muchos entendemos, que si las autoridades quisieran, podrían evitar, solo con ser más realistas y pragmáticos y por supuesto, dejando a un lado sus ya críticas políticas de represión económica contra quienes se les resisten y que a nuestro modo de ver es la más torpe de las iniciativas , puesto que el gobierno nunca debe actuar como si fuera el enemigo de todos, cuando siempre va necesitar requerir a la mayor cantidad de ciudadanos y sectores para que le apoyen y sostengan.

            Esta economía y lo que no debe olvidarse, ha demostrado que es fundamentalmente dinámica y sana y solo requiere cierta orientación de corte humano y de sentido común y si no se logra por terquedad gubernamental, entonces los dominicanos estamos a un tris de confrontar nuestros peores miedos en el surgimiento de acciones de desobediencia civil y de pobladas anárquicas y tales como las que México está confrontando y lo que puede evitarse, solo con que el presidente Medina Sánchez ponga el oído hacia la ciudadanía y escuche el clamor de reivindicaciones que desde todos los estratos sociales de clase media para abajo, se están presentando y que sería como muchos entendemos, que se pudiera mantener la paz social y por un largo tiempo .  [DAG. Domingo, 08 de enero de 2017. Año XV. Número 5779]