¿Nueva estrategia militar multinacional anti terrorista?

0
125

Que tenga o no éxito el presumible intento de golpe de Estado que desde la tarde de ayer se está desarrollando en Turquía, lejana física y geográficamente y tan cercana a un clic como todo lo demás en el mundo digital de hoy, lo único que indica, es que parecería que existe cierta apetencia  imperial silente, porque y ante los avances que el yihadismo ha tenido en el planeta, de una vez y por todas haya que utilizar la fuerza militar y organizada como un todo coordinado para darle un golpe mortal a semejante amenaza contra el orden mundial.

            En este sentido, no podemos olvidar que el antecedente básico del yihadismo actual, así como de Al Qaeda e igual las múltiples organizaciones terroristas y salafistas islámicas, fue cuando para el 1989 y en la presidencia de Donald Reagan, EEUU se lanzó y como política de Estado, a financiar grupos de guerrilleros en la meseta central asiática con miras de debilitar a la antigua URSS (Unión Soviética) y desde el momento que el comunismo se vino abajo y con su antecedente emblemático de la caída del Muro de Berlín, los mismos EEUU dieron la espalda y se olvidaron de aquellos guerrilleros fanatizados a los que financió y proveyó de armamentos.

            Ese desinterés estadounidense, dejando “en el aire” a todo un verdadero ejército de fedayines radicalizados, tuvo entonces la contrapartida primera, de que el millonario de Arabia Saudita, Osama Bin Laden, comandante guerrillero de alta jerarquía, se constituyera en el soporte económico que luego dio organización y estructura a todos esos combatientes desperdigados en más de siete países de la región y hasta terminar dando el golpe terrorista emblemático de la destrucción y caída de las torres gemelas de Nueva York, acontecimiento del que los mismos EEUU y en su área de inteligencia y contraespionaje e igual la CIA, no escapan de que se les entiende con cierta complicidad.

            El siguiente paso, fue el producto de la segunda  invasión estadounidense a Irak y la caída del presidente de aquel país, Saddam Hussein y acentuado en sus efectos desestabilizadores, con el grave error táctico cometido por el presidente George Bush hijo, al autorizar el desmantelamiento de las fuerzas armadas de aquel país árabe, perseguir a su alto mando y por vía de consecuencia, imponiendo la huida de toda una estructura militar perfectamente preparada para el combate y la que en cierto modo la vemos resurgir y con fuerza determinante, en el llamado Estado Islámico y gracias a que EEUU por nueva vez y mediante sus servicios de contraespionaje, reclutó en cárceles estadounidenses, al principal o los principales jerarcas del EI.

            Por lo tanto y para no hacer la historia muy extensa, tenemos que entender, que ha sido Washington el creador del grave problema de desestabilización, en sus inicios foquista, luego regional y ya e indudablemente, de alcance y presencia global. Justo por esa realidad, fueron los hechos mortíferos contra las embajadas estadounidenses en Nairobi en Kenia y Dar as Salam en Tanzania, años después en Libia y sin dejar de mencionar los ataques contra buques de guerra estadounidenses en costas africanas en tiempos del presidente Bill Clinton.

            Al efectuarse todas estas circunstancias de corte netamente terroristas, ha ocurrido, que todos esos grupos se han fortalecido extraordinariamente y al grado, de que hoy conforman una multinacional terrorista que opera en territorios de Siria e Irak y desde ellos han logrado plantarle cara a las democracias occidentales y con toda una serie de atentados individuales, colectivos contra ciudadanos y puntos de interés propagandístico y llegándose ya a la situación, de que definitivamente, EEUU y de cara al resto de las naciones, es el responsable del monstruo creado, como también lo es el reino de Arabia Saudita en su forcejeo de fuerza con Irán y ni hablar de Israel y su nociva paranoia anti árabe y anti palestina y toda la otra secuencia de terror que ahora vive Europa y que está afectando de una forma patética la vida de los ciudadanos en esos países.

            ¿Qué de extraño podría tener entonces, que la Turquía de los sables, donde su ejército siempre ha sido el responsable de una veintena de golpes de estado y ejercido el poder directo o indirectamente o mediante acuerdos de compromiso con el poder civil, se haya dado ayer lo que todavía no puede catalogarse realmente como un auténtico golpe de Estado y sí como una escaramuza golpista cuartelaria, que sí podría desembocar en un golpe de Estado sangriento?

            Turquía y desde la creación de la República en 1923 por el general y estadista, Mustafa Kemal Atatürk, siempre no ha dejado de tener serios problemas de fuerza militar con las minorías griegas y kurdas y si bien es cierto que la parte turca de la isla de Chipre conoce de una relativa tranquilidad, no lo es menos, que los territorios periféricos del Kurdistan, nunca han dejado de ser sus mayores dolores de cabeza y al extremo,  que el gobierno turco lleva una guerra de guerrillas y también de corte terrorista desde hace más de veinte años.

            Ahora y en la medida que EEUU se ha empecinado en aplastar al acosado gobierno sirio del presidente Bashar al-Assad, presidente de Siria desde el 2000, a raíz de la muerte de su padre, el dictador y general, Hafez al-Assad y porque Washington no le perdona que no hubiese permitido el pase de tropas para penetrar Irak en tiempos de Hussein y lo que hasta ahora no ha hecho, derrocarle, no porque estuviera intimidado por la presencia de Rusia, sino porque simplemente, esa pieza de ajedrez que es Siria, no le vale una guerra decisiva contra la otra potencia global y determinante en el Medio Oriente.

            Como producto de todo el escenario anterior, es que ha surgido el Estado Islámico (ISIS o DAESH) y del que como ya se ha visto, ha terminado por constituirse en el más feroz proto-Estado con ínfulas de imponer un terror global que le reditúe el dominio cierto de países, regiones y pueblos. Al grado, de que, con sus continuos atentados en la península europea, ya se ha constituido en el enemigo público número del mundo occidental.

            Geoestratégicamente hablando, EEUU no podía permitirse semejante desafío a su hegemónico poder global y en cuyo afán ha logrado involucrar a la mayoría de las naciones europeas y tanto con OTAN o sin ella y al tiempo que planta cara al extraordinario y aplastante poder militar ruso, que se ha visto y comprobado en Siria, por lo tanto, es evidente que el poder estadounidense ha diseñado un esquema de acción global, que conociendo pasos anteriores estadounidenses en otras partes del mundo y hasta en la misma América Latina y la región del Caribe, demuestra que la permanente marca de poder totalitario estadounidense y ahora más que nunca, se apresta a dar sus nuevos pasos y en esta ocasión más mortales y no importa que el nuevo presidente sea Clinton o Trump y quienes solo se diferencian en matices de actuación.

            Dentro de ese esquema geoestratégico, entendemos el presumible intento de golpe de estado militar turco y del que todavía no puede decirse que cuajara del todo, pero el que si al final de este sábado se muestra como tal, el mundo se encontraría ante una situación de características nuevas y como paso decisivo para terminar de derrotar en su terreno al Estado Islámico y aun cuando exista el riesgo de que sus guerrilleros pasaran clandestinamente a Europa y al resto del mundo y como lobos solitarios se encargaran de generar imitaciones emotivas por parte de desequilibrados emocionales y como hace unas horas, los crímenes perpetrados por un terrorista emocional en Niza.

            Este resurgir de los sables turcos, generará a su vez una especie de alianza nueva entre fuerzas militares del mundo y las que entienden que el EI, no es que sea su peor enemigo, sino que tal como están las cosas, sino se le presenta batalla en diferentes campos a la vez, al final podría ocurrir el tan anunciado Armagedón bíblico. Pero al mismo tiempo y de retener Erdogan el poder, entonces veremos una abierta alianza militar con Rusia y para enfrentar hasta el final al Estado Islámico o a lo que ya le queda.

            Ante de estas circunstancias, ¿cómo hay que ver al aparato militar y de espionaje dominicano, colonizado de años por Washington y frente al poder civil? Como un peligro y si el gobierno le deja a la libre y sabiéndose que el actual militar retirado director del DNI, no es que digamos un aliado sincero del presidente de la República, o conociéndose las enigmáticas declaraciones de ayer del ministro militar, diciendo que dispuso “reforzar la seguridad en todos los puertos, aeropuertos y puestos fronterizos como medida preventiva” ante lo ocurrido en Francia y lo que sin duda es una medida excesiva desde el punto de vista de afectar la libertad de movimiento y tránsito de los ciudadanos.

          ¿Por qué?, porque cada vez que se toma ese tipo de accionar, en la práctica viene siendo una especie de toque de alerta preventivo y de corte estado de sitio, al que hay que prestarle atención, conociéndose, que elementos civiles y militares de espionaje y acción estadounidenses, prácticamente disponen de una influencia suficiente dentro de la alta oficialidad dominicana y lo que, y por más que se quiera suponer lo contrario, es altamente peligroso para la estabilidad política de la nación.

            Así pues y lo que no debe olvidarse, los aprestos golpistas de los militares turcos o de una de sus facciones, sin duda que lleva detrás la presencia inocultable de la influencia estadounidense y si se conoce que esa influencia es la que está alentando ciertos movimientos de sables en países de Sudamérica, automáticamente se deben asociar todos estos movimientos tácticos dentro del fuerte ajedrez global estadounidense, para entender, que tampoco aquí y menos con la posición geoestratégica de la isla, el gobierno dominicano se puede hacer el loco y no darse cuenta, que en realidad y poco que mucho, se le tantea y para ver si está o no alerta ante las consecuencias previsibles de que Washington ordenara a sus ejércitos y servicios de espionaje vasallos, que en un momento dado actuaran con la misma proyección de sus iguales turcos.          

            Por lo tanto, elucubrar sobre lo que está ocurriendo actualmente en el escenario internacional, no debería de ser un ejercicio sin importancia para gobiernos como el que preside Danilo Medina Sánchez y sí, por lo contrario, estar lo suficientemente alerta para adelantarse a lo que pudiera ocurrir y si no ahora, si dentro de unos meses y seguro antes del 2020. Razones más que suficientes para plantearnos la pregunta, de: ¿Nueva estrategia militar multinacional anti terrorista? Ahí y por ahora, lo dejamos. [DAG. Sábado, 16 de julio de 2016. Año XIV. Número 5655].