¿Nuevo nivel de desdominicación de la República?, ¿Ministerio Dominicano en el Exterior?

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Desde el año 1980, la incursión de los políticos dominicanos en EE. UU. y concretamente en la ciudad de Nueva York y con miras de recabar fondos económicos que les asegurara mantenerse en la lucha política diaria y con ello, la vigencia de sus partidos y organizaciones electoralistas generó, lo que a ese momento fue un pálido ensayo de como asentar las bases para la destrucción de la nacionalidad dominicana.

Ya antes y desde inicios de la década de los setenta del siglo pasado, comenzaron los primeros intentos de hacerle creer a los inmigrantes criollos y en específico, a los que se habían reconvertido en estadounidenses de origen dominicano, que ellos tenían posibilidades y ser la simiente de uno de los golpes más certeros contra la dominicanidad y como fue aquella iniciativa tan perturbadora, para que en algún momento se hiciera una ley de la doble nacionalidad.

Haciendo un poco de historia, debemos recordar, que el motor de semejante cambio estructural lo fue el dominicano de origen haitiano, Oguis Pie, mejor conocido como José Francisco Antonio Peña Gómez y en sutil venganza, porque una parte de los dominicanos no lo aceptaban como nacional de este país.

El debate llegó a unos niveles altos, cuando quien escribe y en su revista mensual Momento, publicó el análisis político: “¿Es o no haitiano el doctor Peña Gómez?” Y el que aumentó a más, cuando fue reproducido en espacio pagado en el periódico El Caribe.

Las reacciones desaforadas emocionalmente de los seguidores del líder político, fueron de una magnitud tan irracional, que los seguidores de este montaron una campaña histérica y de ataques impertinentes y con el único propósito de que nuestra presencia mediática fuera suprimida y como en efecto se hizo con nuestra columna política apartidista, que dejó de ser publicada en el vespertino El Nacional y luego con nuestros programas de radio y televisión Tribuna Libre, Foro Público, etc., y como muestra bizarra, de que sobre ese particular, no se aceptaba la opinión disidente y que se había creado en respuesta a nuestros análisis, el más formidable culto a la personalidad del doctor Peña Gómez.

Para ese entonces, el nivel de primitivismo de la política dominicana y el grado de fanatismo de la parte de la población que se identificaba con el PRD, llegaban a unos parámetros tan desquiciados y con tal de evitar que el tema se discutiera abiertamente, que no hubo medio de comunicación escrito o en la radio y la televisión que se atreviera a discutirlo o realizar el mínimo comentario sobre el particular y ni hablar de reporteros y periodistas, quienes hasta huían solo al vernos, pues los mas fanatizados seguidores de PG así lo requerían.

Ciertamente que se nos dio una especie de muerte civil y de la que todavía hay remedos, pero aun así y a la larga, la pregunta sobre Peña Gómez se impuso y el mismo José Francisco Antonio disminuyó su enojo y el que solo se atenuó con aquella reunión privada diligenciada por el político Carlos Gabriel García y por iniciativa de este, (según nos dijo su amigo Henry Mejía Oviedo) en la que tanto PG como quien escribe limamos asperezas, sobre todo, cuando al primero se le recordó, que realmente éramos parientes cercanos y debido a que su madre adoptiva, mujer blanca, alta rubia y ojos miel, Fermina Gómez, era prima segunda de nuestro padre.

Pero mientras el líder político  fue todo caballeroso y humilde y llegado el momento y por intervención directa de nuestro hermano menor, José Guillermo, hasta asistió y aceptó que le entrevistáramos  en vivo en  nuestro programa diario por Rahintel, no así se comportaron sus seguidores y mucho menos los del núcleo duro del PRD (un conjunto de activistas del lumpen proletario y pequeños burgueses), quienes nunca nos perdonaron que hubiésemos puesto a nivel de discusión pública todo lo relativo al origen haitiano de Peña Gómez.

Con el paso del tiempo y ya aprobada la ley de doble nacionalidad, cuyo propósito fundamental es proteger el estadounidense de origen dominicano y para que, siendo técnicamente extranjero, incursione en la vida doméstica dominicana y como si fuera un dominicano que nunca cambió de nacionalidad, los estadounidenses de origen dominicano evolucionaron hacia un seudo criterio “constitucionalista”, que les ha impulsado, no solo a entenderse una especie de “dominicanos de primera” sino a abogar en su país de adopción, porque República Dominicana desaparezca y se fusione con EEUU.

En este sentido, los empeños han sido muchos y continuos y ahora que hay más de 500 mil estadounidenses de origen dominicano y de ellos, no menos de 15 mil desempeñándose como jueces, fiscales, gobernadores, policías, médicos, científicos y militares en su país de adopción, ahora y respondiendo a intereses geoestratégicos estadounidenses, se pretende que estos motoricen la idea y entre sus familiares dominicanos, de que impulsen, que la nación dominicana se fusione con la estadounidense y hasta que llegado el momento, República Dominicana y como país soberano, desaparezca como tal y se reconvierta en estado de la unión americana.

La última pretensión acaba de darse hoy, cuando se publica en las redes sociales, que un “coordinador” (Aris Guevara) de una llamada “Coalición Democrática USA”, aboga por la creación del “Ministerio del Dominicano en el Exterior” para que los extranjeros de origen dominicano “participen en la toma de decisión en la planificación de las ejecuciones gubernamentales”, en otras palabras,  quieren ser parte del gobierno nacional, pues “a pesar de sus aportes en dinero y especies, no participan del diseño de políticas que les favorezcan”.

La monstruosidad antijurídica que este organismo solicita o pretende, en su esencia, es lo más parecido a un gobierno en el exilio y la primera evidencia de que estos extranjeros van en procura de destruir nuestra nacionalidad. Nosotros, esperamos que tanto el Gobierno Dominicano como la clase política, el Congreso Nacional, la sociedad civil y las fuerzas vivas, se opongan vivamente a semejante, alocada y abusiva pretensión, que, por lo visto, ya se corresponde a un criterio definido estadounidense con miras de que República Dominicana desaparezca y por lo que entendemos, que el pueblo dominicano y por vía de todos los medios de comunicación e información de masas, se oponga a tan absurda y alocada pretensión.

De ahí que llamemos la atención y nos preguntemos: ¿Nuevo nivel de desdominicación de la República?, ¿Ministerio Dominicano en el Exterior? La advertencia está hecha. (DAG)