Objetivo: ser mamá

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En los últimos años se ha constatado que las mujeres retrasan cada vez más, por diferentes motivos, la edad en la que deciden ser madres, lo cual compromete las posibilidades de éxito por una mera cuestión biológica: con la edad la calidad de los óvulos disminuye y, con ella, la fertilidad. En este contexto, son cada vez más las mujeres que acuden a la consulta de un especialista para recurrir a técnicas de reproducción asistida que aumenten sus posibilidades de concebir. Sin embargo, no son estos los únicos casos en los que la ciencia resulta un aliado indispensable para conseguir realizar el deseo de ser madre.

Hay muchos otros casos específicos. Por ejemplo, esto sucede con algunas pacientes oncológicas a las que el tratamiento que reciben para tratar el cáncer les provoca esterilidad. Otro caso es el de los nuevos modelos de familia en la sociedad actual: mujeres solas, parejas que no precisan acreditar su relación afectiva, mujeres viudas, parejas homosexuales, etc. Las nuevas técnicas (como la vitrificación ovocitaria) suponen una mejora importantísima tanto en la calidad de conservación de los óvulos como en las tasas de supervivencia tras la descongelación, que actualmente se encuentra alrededor del 85% y que incide directamente en las probabilidades de conseguir un embarazo.

Dos técnicas

Las dos técnicas que se utilizan en los tratamientos de reproducción asistida son la inseminación artificial (IA) y la fecundación in vitro (FIV). En ambos casos se estimula con medicación el ovario de la mujer. En el caso de la IA se hace para conseguir que la mujer ovule de manera programada para que, cuando los folículos están en su punto óptimo, se proceda a introducir la muestra preparada de semen o del donante directamente en el útero.

“En estos casos” explica el doctor Ramón Aurell, director médico de la Unidad de Reproducción Asistida de Quirónsalud Barcelona, “al no tratarse de un embrión que colocamos directamente y habiéndose estimulado los ovarios de la mujer, no es posible controlar cuántos de los óvulos que se liberen serán fecundados lo que aumenta las posibilidades de que se produzca un embarazo múltiple. Es un tratamiento que se recomienda en mujeres de menos de 35 y 38 años que no tienen, a priori, ningún problema reproductivo: las trompas de Falopio funcionan bien, la ovulación es correcta y los espermatozoides de la muestra de semen son de calidad suficiente.”

Doctor Aurell, director médico de la Unidad de Reproducción Asistida de Quirónsalud Barcelona

 

Doctor Aurell, director médico de la Unidad de Reproducción Asistida de Quirónsalud Barcelona (Quirónsalud Barcelona)

Añade Aurell que “el proceso de reproducción asistida mediante la fecundación in vitro está también íntimamente ligado al ciclo menstrual de la mujer.” En este caso, se estimulan los ovarios al igual que en la técnica de inseminación artificial, se hacen controles ecográficos en días alternos para ver el tamaño de los folículos que tiene el ovario en su interior y en unos 10-12 días se aplica una última inyección que hará madurar los óvulos. Entonces se extraen los óvulos con la técnica de punción ovárica para ser o congelados o fecundados con el esperma de la pareja o del donante. Este proceso se realiza bajo sedación, es absolutamente indoloro y no supone ningún tipo de molestia para la mujer.

Al día siguiente ya se puede comprobar cuántos embriones tenemos y, después de un cultivo de aproximadamente 5 días en el laboratorio, se selecciona el mejor embrión para transferir y el resto se congelan para el futuro, tanto por si se quieren tener más hijos como si en el primer intento no se consigue el embarazo. La diferencia entre esta técnica y la anterior es abismal, tanto por las posibilidades de controlar que pueda producirse un embarazo múltiple no deseado como por la tasa de éxito que se consigue.

Embriones congelados

Los embriones se congelan en el laboratorio, en unos contenedores de nitrógeno líquido. En cuanto al tiempo de congelación, en España la legislación marca cuatro opciones: ir utilizando los embriones en distintos intentos de embarazo, donarlos a otra pareja, donarlos para investigación o destruirlos. El doctor Aurell explica que “nosotros nos regimos por la edad reproductiva de la mujer. Hasta los 50 años los embriones se quedan en el laboratorio y, a partir de ahí, como legalmente no se pueden transferir, planteamos a nuestra paciente si los quiere donar para la investigación o quiere que procedamos a su destrucción.”

Cada mujer nace con un número determinado de óvulos que se van gastando conforme vamos pasando ciclos menstruales. Se trata, por tanto, de un numero finito y determinado de posibilidades de ser madre que varía dependiendo de cada mujer. Conocer la reserva ovárica de una mujer es fundamental para conocer de manera realista su fertilidad. Determinar esta reserva es muy fácil. En los primeros días del ciclo menstrual, mediante una ecografía transvaginal, se pueden contar el número de folículos que hay y, por tanto, el número de posibles óvulos que se darán en ese ciclo concreto. A esto hay que añadir la realización de una analítica de sangre en la que se miden los niveles de hormona antimulleriana.

Con la combinación de estos resultados se obtiene la información buscada. “Si los niveles de esta hormona son buenos, el recuento de folículos alto o razonable y la edad está dentro de los márgenes más fértiles de la mujer (hasta los 30 años),” argumenta Aurell, “podemos decir que estamos ante una buena reserva ovárica y las posibilidades de concebir de manera natural son altas y la fertilidad no está comprometida”. Es importante, concluye el especialista, que las mujeres sean más conscientes de “la importancia de, a partir de los 30 años, medir esta reserva ovárica para que nos permita predecir en cierta manera la fertilidad real en cada caso y, si es necesario, podamos empezar a plantearnos la posibilidad de congelar óvulos de buena calidad para que si, en un futuro, quieren ser madres, tengan mayores garantías de lograrlo mediante técnicas de reproducción asistida”. fuente:http://www.lavanguardia.com/