Otra aberrante canallada de El País contra el buen nombre y sana imagen de República Dominicana. [Domingo 13 de diciembre de 2015.Año XIII. Número 5438]

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                                 Cada vez que el matutino español de capital italiano se refiere a República Dominicana, el odio que destila la tinta con la que se escriben sus informaciones, llega a niveles realmente extremos como insultantemente desconsiderados.

                               Pues para ese periódico “español”, este país solo existe para insultarlo, descalificarlo y no darle crédito a ninguna acción o decisión positiva de los dominicanos y menos, si estos se destacan en cualquier disciplina deportiva y del saber y actuando siempre como si no existiéramos y porque a juicio de sus articulistas y reporteros no mereciéramos que se nos reconozcan virtudes y solo sí presuntos defectos.10001425066258jpg-700x466

                             En realidad, lo que trata de esconder esa evidente muestra de anti dominicanismo fanatizado del que por lo visto solo se atenúa cuando visitando nuestras playas y hoteles se topan con alguna dominicano o dominicana que les hace sentir en la gloria cada vez que cohabitan con ellos por paga y arriesgándose los locales a quedar hechos un asco y por la realidad, de que a los españoles no les gusta la higiene y cuando vienen a estos países “tercermundistas” creen que nos hacen un favor y más cuando la nación dominicana es una económicamente y emergente tan poderosa, que es la primera independiente del Caribe, la séptima de América Latina y el Caribe y una de las cincuenta más importantes del mundo.

Y que justamente por ser una economía dinámica y en expansión, es que inversionistas ibéricos han hecho negocios por mas de tres mil millones de dólares estadounidenses y lo que presentan tal como si fuera un favor que hicieran, cuando gracias a la pujanza económica criolla, esos inversionistas recuperan en menos de cinco años sus inversiones.

                         Lamentablemente, los periodistas del susodicho matutino, ni siquiera por decencia minima tienen a bien cuando nos critican, publicar por igual la parte que entiendan buena de esta economía y por lo contrario solo se explayan en cuando idiotez ellos puedan presumir para tratar de desacreditarnos y aún cuando como españoles corran el riesgo de afectar los negocios turísticos o empresariales.

                         Ayer, por ejemplo, un reportero chileno, de esos que para nada quieren que la gente extranjera no les reproche la forma vil de cómo discriminan a la parte indígena de sus conciudadanos, sobretodo los mapuches, a los que abusivamente ni siquiera les permiten que entren a la capital chilena y si lo hacen, es a riesgos de caer presos y tratándolos peor que a los gitanos, se permitió escribir un artículo sobre Haití y del que no podía faltar un ataque velado contra los dominicanos.

                         Por ejemplo, el siguiente párrafo describe la canallada que el autor nos imputa y que es toda falsedad: “Resulta evidente para cualquiera que el turismo podría salvar a Haití de la miseria. Pero para eso tendría que tener caminos, líneas aéreas. Tendría que tener agua potable y electricidad asegurada, tendría que evitar los golpes de Estado y las rebeliones. Tendría que ser República Dominicana, el país vecino donde los explotan, insultan y expulsan en masa ahora mismo. Una mueca de desprecio e ironía se suma al actual encono que sienten los haitianos por los dominicanos. “Son feos”, me explica Olide, una cocinera haitiana. “Mire cómo bailan, mire su piel, no tienen gracia, por eso nos odian”.

                         Es decir, ahora resulta y de mentiroso, que El País, trata de advertir que supuestamente los dominicanos y en cuanto a nuestro trato con los haitianos: “los explotan, insultan y expulsan en masa ahora mismo” y lo que rotundamente no es cierto. Pero donde el autor marca la peor nota, es cuando dice: “Al otro lado de la isla La Española, en República Dominicana, florecen sin restricción los resorts y hoteles de lujo atendidos por haitianos en estado de semiesclavitud”, se le olvidó decir, que ese estado de semi esclavitud que nos imputa, si existe, solo es originado por el extremo afán de lucro de los inversionistas españoles, quienes en base a un entreguismo malsano de nuestras autoridades, hacen lo que les viene en ganas con sus empleados y mucho más si estos son haitianos.

                         Y hay que preguntarse, ¿como el Gobierno Dominicano hace publicar espacios publicitarios en ese periódico tan canallesco en su trato a todo cuanto sea dominicano? Realmente, El País, lo único que se merece es una muestra de profundo desprecio y mucho más, cuando a los inmigrantes dominicanos en España también pretende estigmatizarles como lo peor, en tanto el gobierno de Mariano Rajoy los discrimina y en muchos casos, fomenta una especie de animadversión racista totalmente extemporánea como abusiva.

                       Palacio-Nacional1  Nuestro editor y redactor jefe, recuerda la reunión aquella pasado el mediodía, que el entonces presidente Hipólito Mejía (2000-2004) le dio a la llamada “crema y nata” del periodismo español y quienes fueron al Palacio Nacional, en franca actitud arrogante, pero al mismo tiempo ansiosa porque aquel presidente ordenara que se les hiciera una foto de conjunto y fue testigo de como todos aquellos individuos, la mayoría pasados de edad, se pararon y corrieron afanosos para la foto en cuestión y siendo los más destacados, los que representaban a El País.

                         Tal imagen fue sorprendente y mucho más entre periodistas hechos y derechos y algunos articulistas y hasta editorialistas, quienes no guardaron la debida compostura y solo estaban pendientes de otra foto mas para alardear entre los suyos de la cantidad de jefes de Estado que han conocido y lo que habla de la falta de madurez y que cuando la analizamos desde los hondos prejuicios que tienen contra los dominicanos, en el fondo, se nota de inmediato la terrible mala voluntad que sienten hacia esta nación.

                         ¿Cómo es posible, que, si alguien no quiere saber de una nación, esconda su animadversión corriendo como chiquillos por una simple fotografía y que por la forma como la exigían luego, también evidenció los aires de superioridad que aquellos engreídos tenían que mostrar y lo que de suyo reflejaba la inmadurez formativa que les ahogaba?

                         Por eso, cuando nuestro editor y redactor jefe vió semejante comportamiento, de individuos que son presentados como si fueran lo mejor del quehacer periodístico, se entendió el por qué casi todos y en sus escritos y opiniones, muestran su inocultable estado de ánimo contra todo lo que sea dominicano.

                    A partir de ahí, nada de lo que se diga en ese matutino español y con referencia a República Dominicana se puede tomar en serio y sí como una muestra más de la profunda discriminación que El País tiene contra esta nación y su gente.

                       nosotros-los-dominicanos  A algunos quizás les parezca intrascendente que desde El País se ataque y se trate de denostar de continuo a esta nación antillana, pero a quienes así piensan, solo debemos decirles, que si los dominicanos no tenemos la suficiente dignidad para defender el buen nombre de nuestra nación y en cualquier circunstancia, entonces no valdría la pena considerarnos hijos de esta tierra y cuando como en el caso de los españoles en sentido general, todos quisieran comportarse como si fuéramos sus súbditos y lo que desde luego, ningún dominicano que se precie de serlo, podría tolerarlo.

                         Por supuesto, la mayoría de todos nosotros no podemos ignorar, que tenemos uno que otro ancestro y por mas lejano que esté, que no sea del país ibérico y quizás por esa huella, a muchos nos disgusta el mal trato que los españoles y en sentido amplio nos profesan y hacen ver y de lo que lamentamos que nuestras autoridades no tengan la suficiente entereza para salirle al paso y poner en su sitio a quienes, como extranjeros, a la primera oportunidad quieran denostarnos.

            Embajador dominicano ante el Reino de España, Doctor Anibal De Castro      En este caso. Hay que esperar que el embajador en España, Anibal de Castro, debería ser el primero en volver a enfrentar al periódico El País y haciéndole determinadas puntualizaciones, exigirle respeto y comedimiento y apego a la verdad, cuando las páginas de ese periódico “español” de capital italiano, le sale ese espíritu de libelo y prensa amarilla que también le caracteriza y lo tira todo en contra de los dominicanos. Razón más que suficiente para que digamos, que se está frente a otra aberrante canallada de El País, contra el buen nombre y sana imagen de República Dominicana.