viernes, agosto 12, 2022
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Peligro a la vista: La marcha verde al revés con el disfraz de “marcha patriótica”

De buenas a primeras, un grupo de burócratas jubilados y pensionados la mayoría con montos superiores a los cien mil pesos cada mes y constituidos como célula de agitación seudo nacionalista con el disfraz del respetado Instituto Duartiano, se han dado a la perniciosa tarea de agitar los sentimientos de odio más absurdos como preocupantes en contra de la población haitiana en el territorio nacional.

La situación a llegado a unos extremos realmente irritantes y los que hablan pésimo de la mayoría de los intelectuales y profesionales deshonestos que se encuentran al frente del comité instigador y quienes distorsionando la realidad y manipulando la presencia de la mano de obra haitiana, les ha dado por vivir pregonando la grave falsedad, de que “los haitianos nos invaden” o que “hay una supuesta “invasión pacífica” de estos y simplemente, por el odio irracional que les anima y la mayoría, un grupo de negros y mulatos en contra de los ciudadanos del país transfronterizo.

Ahora, ese grupo de equivocados, anuncian una aparente “marcha patriótica” para el sábado próximo y la quieren utilizar de punta de lanza y con el inconfesado interés o propósito, de alterar los ánimos de las capas más rudimentarias de nuestra población y de ese modo generar una persecución a gran escala contra la población flotante haitiana, al utilizar las redes sociales para pregonar todas clases de falsedades y con miras de que a mediano plazo la paz pública sea alterada y el odio más irracional se ensañe dentro del alma dominicana.

Hasta donde se conoce, de los 20 mil haitianos que vivían en este país y desde antes del 1920, cuando el primer censo nacional de población y familia, que registró 20 mil haitianos residentes en el territorio nacional y de los que, la mayoría habrían fallecido o algunos tendrían edades entre los 80 y los 102 años y todos, con hijos, nietos y biznietos dominicanos, más los casi 800 mil que residen en el país desde el 1966 y como mano de obra primaria o especializada en la agro industria, la construcción, las labores domésticas o en el comercio y en la industria de la caña de azúcar o el turismo y de los cuales, de acuerdo al último registro  de haitianos residentes legales hay más de 200 mil y el resto, entre indocumentados esperando completar sus expedientes para ser regularizados y menos de 100 mil indocumentados propiamente.

Es decir, el 90 por ciento de los haitianos en el territorio nacional, no son una carga para el erario dominicano ni para los contribuyentes y además pagan sus impuestos al consumo y porque todos trabajan y básicamente en el área de empleos que los dominicanos rechazan. Sin embargo, la agitación que el grupo organizador de la anunciada “marcha patriótica“ y la que entendemos como un clon o copia de la marcha verde al revés, es de una dimensión más que preocupante y sobre todo, cuando los intelectuales y profesionales deshonestos que están patrocinando la misma como vehículo de agitación social, actúan y vociferan tal como si no existiera esta realidad que puntualizamos y que ciertamente reivindica la excelencia de la mano de obra haitiana.

En este aspecto, es más que lamentable que la directiva del Instituto Duartiano se deje manipular por su mulato presidente, uno de los agitadores anti haitianos más connotados y quien como fanático ultra nacionalista, entiende a cada haitiano como un “peligro” para este país e incluyendo los 15 mil estudiantes universitarios del país transfronterizo que estudian en nuestras universidades y cubriendo sus estudios y residencias temporales y hasta tratando, el susodicho personaje, de ignorar la existencia de cerca de un millón y medio de ciudadanos dominicanos de origen haitiano que representan 300 mil familias binacionales en este país.

Esto no es posible que pueda estar sucediendo y mucho menos, que una parte del mundo mediático, cuyos dueños son una mayoría de inmigrantes europeos con una y dos generaciones en este país, sean los principales alabarderos de la instigación que el Instituto Duartiano está perpetrando y lo que habla pésimo de todos ellos, al atacar y criticar abusivamente la inmigración haitiana y lo que hacen, por ese otro factor que no se menciona, pero que está vivo, de ese racismo y antihaitianismo que no les deja vivir ni actuar con cordura y civilizadamente.

Hace rato que los gobiernos de los dos países debieron de haber elaborado un tratado de libre comercio e inmigración y para colocar en su justa perspectiva los 800 millones de dólares que cada año la economía haitiana gasta en compras de productos dominicanos. Suma que garantiza la existencia de más de 60 mil empleos directos y cerca de 180 mil indirectos y no menos de 500 millones de pesos en impuestos en el mismo lapso y lo más importante a favor de la economía dominicana y la que cubre por su efecto compensación, los amplios volúmenes de compras de productos dominicanos que los haitianos nos hacen y para que sus parturientas puedan ser atendidas en nuestros hospitales sin que ello sea una carga directa para el erario dominicano.

Pero los ultranacionalistas anti haitianos y contrarios a la negritud en la isla, que promueven la marcha verde al revés, tampoco quieren aceptar esta realidad y mucho menos, que el territorio dominicano lo entiendan que no está “liberado” de la presencia haitiana y lo que simplemente es un absurdo de marca mayor.

Esos dominicanos ultranacionalistas y racistas y anti haitianos, todos, estacionados en el tiempo y tal como si Haití  se hubiese independizado recién y la parte oriental de la isla todavía fuera colonia española, no quieren entender la realidad geopolítica y humana que se vive en la isla en este inicio del siglo XXI y lo obligadas que están las dos naciones de buscar una via de colaboración intensa y sin que ello significara perder sus respectivas nacionalidades, soberanías, culturas y hegemonías.

El mejor y mayor indicador de lo que decimos, lo tenemos ahora con el hecho jurídico que acaban de establecer todas las naciones andinas en Sur América, al crear una cédula digital, por medio de la cual, los ciudadanos de esos países pueden trasladarse libremente entre ellos y sin la necesidad de pasaporte y solo con su cédula digital. Hecho trascendente, que marca una revolución en los procesos migratorios y no solo de esos países, sino de otros en el planeta y quienes deberían de imitar tal disposición de integración humana digna de tenerse en cuenta y ni hablemos los dominicanos y haitianos.

El mundo de hoy no puede ser de radicalismos obsesivos ultranacionalistas ni mucho menos de fanáticos racistas anti negros y en nuestro caso, anti haitianos. Todas las naciones y todos los pueblos debemos y tenemos que saber convivir en paz y hermandad y sin recriminaciones inútiles y arrebatos seudo nacionalistas y por ello, al conocer que con la tapadera del Instituto Duartiano, se pretende este sábado una supuesta “marcha patriótica”, que en realidad es una racista y anti haitiana y dado el discurso atropellante y falso de sus auspiciadores, que advirtamos que se está frente a una nueva edición de la marcha verde, pero al revés. Ojo pues, que estamos frente a un grave peligro en ciernes y a la vista, para nuestra institucionalidad. (DAG)

 

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