Pisani-Ferry, el chef que cocina las propuestas de Emmanuel Macron

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Jean Pisani-Ferry es el economista que, en coherencia con sus ideas y gusto por la infuencia política y alentado por una cierta urgencia debida al ascenso del Frente Nacional, ha ayudado a Emmanuel Macron a alumbrar su programa de cara a las elecciones presidenciales francesas del próximo 23 de abril. En enero abandonó la comodidad de France Stratégie ('think tank' del Gobierno francés) para ponerse manos a la obra con la campaña.

 

A sus 65 años, Pisani-Ferry -experto que publica regularmente en elEconomista– ya había participado en la elaboración de otros dos programas (el de Lionel Jospin, en 2002, y el de François Hollande, en 2012). Ahora es el principal responsable de todo el programa económico de ¡En marcha!.

"Conseguiremos un programa más elaborado, concreto y viable que el de los demás candidatos", asegura, sabedor de que se encuentra al servicio de un candidato que rechaza los "catálogos de propuestas". A Pisani-Ferry le gustaría ser juzgado por "la ambición transformadora" y "la coherencia" de sus ideas. Sin embargo, es consciente de que medidas como la exoneración del impuesto sobre la vivienda estarán bajo la lupa. Últimamente, se ha centrado la "reforma estructural del sistema de pensiones" prometida por Macron.

Pisani-Ferry presentó su adhesión a un candidato 26 años menor que él como una cuestión de conciencia: "Francia y Europa están a merced de una nueva era de extremismos. El día de mañana, no quiero tener que lamentar haberme limitado a un papel de observador", explica este socioliberal abierto a la internacionalización en el que habita la ambición europea, exempleado del Gabinete de Dominique Strauss-Kahn y fundador del 'think tank' Bruegel junto a Nicolas Véron y Mario Monti. Pero la decisión también es fruto de un largo proceso de debate con el propio Macron, con quién ya coincidió en la campaña de 2012. Al encontrarse a la cabeza de France Stratégie, Pisani-Ferry empezó a verse 'entre dos aguas' a causa de su doble lealtad, de funcionario (al Gobierno) y personal (a Macron). "No quería seguir y poner en riesgo a la institución", dice. Por este motivo, el economista francés ha dado el salto a la política, convirtiéndose en uno de los 40 asalariados de ¡En marcha!

En el pequeño mundo de los economistas y de los altos funcionarios, su reclutamiento fue percibido como una garantía de seriedad, incluso de prudencia, por parte del candidato. "Jean Pisani-Ferry no resuelve un problema añadiendo un adverbio. Es una persona que mide, cuenta y verifica, un proveedor de transparencia. El gris no es su estilo", explica el director general de Euronext, Stéphane Boujnah, exempleado en el Gabinete de Strauss-Kahn. "Rigor y honestidad intelectual" son las palabras con las que lo definen sus compañeros, incluso los que no están en la misma línea, como el 'keynesiano' Pierre-Alain Muet o el liberal Jacques Delpla.

"¿Despegamos o no despegamos?", es la pregunta favorita de Emmanuel Macron durante las reuniones de propuestas. Es decir, ¿está financiada, es sólida jurídicamente, interesante desde el punto de vista político y suficientemente concreta para los electores? Si le parece bien, Pisani-Ferry dice: "Luz verde". Si no, es preciso volver sobre el tema, algo que ocurre con frecuencia: "A menudo, salimos menos orgullosos de nuestras propuestas de lo que llegamos, puesto que ha encontrado un fallo", declara David Amiel, uno de los encargados de la elaboración del programa. Pisani-Ferry "intenta analizar hasta el final, porque quiere ver muy concretamente el efecto de las políticas en la vida de la gente", ahonda el diputado Richard Ferrand.

El encargado del programa de ¡En Marcha! dice de su candidato que "siempre ha tenido agallas", pero que lo que más le ha impresionado es su capacidad para "cambiar de dimensión radicalmente". Pisani-Ferry añade que, para Macron, "la apertura a la reflexión" y "la posibilidad de decir lo que se piensa" es vital, algo lógico en un político que se encuentra en una situación ideológica "de izquierdas y de derechas". "Resulta estimulante, porque ya hemos sufrido mucho la política identitaria, aquella que se prohíbe a sí misma determinadas ideas porque estarían en consonancia con el otro bando".

En ocasiones, Jean Pisani-Ferry ha sido crítico con la política europea, algo que queda de manifiesto en su último libro, 'A qui la faute?' (¿De quién es la culpa?). Sin embargo, está lejos de ser un rompedor de esquemas, un teórico creativo. Thomas Piketty, comprometido con Benoît Hamon, afirma que "es un tipo simpático, pero muy conservador. Es más conocido por sus cargos en la Administración que por sus trabajos científicos". Es un hecho que Pisani-Ferry presenta un perfil de "servidor del Estado". ¿Eso le convierte en un conformista? Agnès Benassy-Quéré, presidenta del Consejo de Análisis Económico, lo niega: "Probablemente no figurará en las listas para el Nobel, pero sí innova al enlazar las ideas entre sí", algo que el interesado no desmiente: "Necesitamos transmisores entre la investigación y las políticas públicas".

La política llegó a él por herencia, ya que es descendiente de Jules Ferry e hijo de Edgard Pisani, ministro con De Gaulle y Mitterrand. Esta situación "obliga bastante y acrecienta el superego", afirma el economista. Su padre confesó en sus memorias haber saboreado "el gusto embriagador del poder". Pisani-Ferry prefiere hacerlo con la evolución de las ideas, "que trazan su camino, por vías tortuosas, nunca previsibles" y que, a veces, se aprovechan de un "cortocircuito". Su gran orgullo: que Bruegel haya alumbrado, en mayo de 2012, un esquema de unión bancaria que fue adoptado por los jefes de Estado de la Unión Europea un mes después.

Es poco sabido, pero Jean Pisani-Ferry formaba parte del equipo que en 2011 preparó la candidatura de Dominique Strauss-Kahn para las presidenciales. Más tarde, se empeñó, en vano, en convencer a François Hollande para que prometiera una "devaluación fiscal" que redujera los costes laborales. El candidato socialista esperó a ser elegido para adherirse a esta idea, lo que fue mortífero para su popularidad. "No hay que confundirse de diagnóstico. El candidato no puede preverlo todo, pero creo mucho en lo que los americanos llaman el mandato, el capital político dado por los electores para ser invertido en tareas difíciles". Para ello, es preciso que las intenciones del candidato se comprendan claramente: "Asistimos a una época que podemos calificar de reaccionaria en el sentido de que existe la creencia de que volver hacia atrás puede ser una solución a nuestros problemas", analiza.

Con el paso de las semanas, Pisani-Ferry ha visto cómo el peso del poder aumentaba sobre sus espaldas. "Macron pasó de ser el recién llegado a ser la alternativa más fuerte a Marine Le Pen", declara. "Tenemos una responsabilidad colectiva muy importante", señala Jean Pisani-Ferry. La suya, en el plano inmediato, la define así: "Transformar Francia sin perder a la clase trabajadora". (http://www.eleconomista.es/economia)