¿Por qué hablar de “periodistas inmorales” y por qué no mencionarlos por sus nombres e individualmente?

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Si el ejercicio honesto del periodismo y bien entendido como fuente y faro de luz en aras de propiciar una sociedad, libre de manchas e inconductas generalizadas como las que se viven en República Dominicana y que es el principal factor del por qué de la desgarrante corrupción que se anida en su seno, nada explica, que ayer y en el Sermón de las Siete Palabras, la última y emitida como soflama quijotesca y encubridora, revela a una curia católica vulgarmente mentirosa, deshonesta y visceralmente corrupta.

Porque de que hay periodistas inmorales y principalmente dentro de la mayoría de los directores de medios y productores de radio y televisión, nadie que se precie de serio puede negarlo y mucho menos, cuando se trata de un encadenamiento de voluntades perversas entre directores de gran nombradía con políticos y altos funcionarios públicos en los tres poderes interdependientes del Estado y con la bendición del obispado católico en la persona del cardenal López Rodríguez y el “auxilio diligente” de su carnal el director Miguel Franjul.

Sin embargo, el hecho, de que ayer el cura Arsenio Ferreira y de tartufo, mencione la llaga y no hubiese tenido ni la voluntad y tampoco el arrojo para individualizar los casos paradigmáticos que dentro del país político, absolutamente todos conocen y comenzando por cierto obispos católicos oportunistas de tomo y lomo y quienes como pequeña burguesía depredadora quieren estar con Dios y con el Diablo al mismo tiempo, a muchos nos parece de una inmoralidad e indecencia que en vez de hacer un bien, genera un daño tremendo mucho mayor que aquel que se quisiera subsanar.

Y es en este aspecto en el que centramos nuestra critica y la que invariablemente deberá entenderse como una réplica fuerte de un medio de comunicación y periodista quienes desde el 19 de marzo de 1972 hemos mantenido una lucha constante contra la corrupción periodística, la política e igual la administrativa.

En este punto hay que recordar y a modo de hacer ver que tenemos mucha autoridad moral, que si bien fue cierto que la columna política no partidarista Por el Ojo de la Cerradura nació de una propuesta que nos hiciera el presidente Joaquín Balaguer en su periodo de los doce años: “Tú tienes el talento suficiente para hacer una columna creíble que cuestione la corrupción de mi gobierno y la que me permita ser un instrumento para yo poder enfrentarla públicamente”, fue su expresión concreta.

Propuesta, que no impidió que el mismo presidente nos prohibiera la entrada en el Palacio Nacional desde el 1975 al 1978 “porque tus criticas se habían vuelto intolerables e inaceptables”, al tiempo que periodistas y medios callaron innoblemente  y en contraste con la alegría morbosa que sintieron, cuando por más de una semana y todos los días, el cuestionado banquero, empresario y comerciante José -Nene-Ureña ordenó a su subalterno Luis González Fabra, que” recopiles fuera de contexto,  no menos de 70 artículos del hijo de p…de Daniel Adriano Gómez en los que él ataca la corrupción del gobierno de Balaguer” y los publiques, hasta que yo te diga, en El Siglo”.

En aquella oportunidad, no encontramos voz clerical, empresarial o periodística que defendiera nuestro derecho a la libre expresión y al contrario, todos se unieron con el solo propósito y comenzando por el barón mediático Pepín Corripio y el ladino director Aníbal de Castro, de ver si lograban que alguno de los incontrolables de Balaguer nos despachara al mundo de los imprescindibles.

En ese plano, fue la personificación del periodismo inmoral, el que se aunó para que a nosotros se nos descalabrara y seguramente que el cura que ayer arremetió contra “los periodistas inmorales”, no había nacido o apenas era un niño cuando contra nosotros, lo peor del periodismo de aquel tiempo, aunaba propósitos criminales en nuestra contra.

Sin embargo y con todos esos pesares sobrevivimos y como también ocurrió ya en el 1978, justo cuando la marea anti Balaguerista se apoderaba del periodismo de aquel tiempo, precisamente cuando “el periodismo independiente” quería desprenderse de toda complacencia y complicidad corruptora con el régimen de Balaguer, quien para agosto de ese año perdería el poder.

Ido Balaguer y llegando el PRD al poder, lo primero que se hizo fue prohibirnos el uso de los medios de comunicación y por nueva vez con el abusivo apoyo mediático y lo que obligó a que nos trasladáramos a EEUU, donde defenderíamos nuestro derecho a ejercer nuestra profesión en la misma capital estadounidense, tanto en el Departamento de Estado como en la sede de la OEA.

Para ese momento, Balaguer regresaba de su visita médica donde Barraquer en Barcelona y al coincidir en el mismo hotel en Boston y enterándole de lo que haríamos en Washington, al preguntarle que opinaba, nos soltó la irritante expresión y frente a su hermana Ema y su valido Bello Andino: “¡Tú saliste vivo de mi gobierno!” y a partir de la misma, algo se rompió en el lazo de afecto que creíamos que existía y que fue la razón, de que cuando volvió al poder no hubo la misma relación afectiva anterior y lo que tampoco impidió que para los noventa cuando salimos a Rio de Janeiro a agotar una beca de la OEA ganada por rigurosa oposición, nos empeñáramos y como lo logramos, tocar puertas para que la primera edición en portugués de Colón, Precursor Literario, viera la luz.

Este recuento y apenas corto, lo que habla, es que, si se quiere ejercer el periodismo sin favor ni temor y con todas las dificultades, animosidades y envidias en contra, sí que se puede hacer. Por eso, cuando el presidente del periodo 1982-1986, Salvador Jorge Blanco nos llamó a su despacho y nos preguntó que opinaba de un deposito de 30 millones de dólares en un banco de Grand Cayman y en el que entendía que se encontraba involucrado el apellido Balaguer, no vacilamos en tomar el caso y llevarlos hasta las últimas consecuencias ante los tribunales de la República.

Pero y así como tomamos ese caso profundamente noticioso y al que periodistas y medios y por cobardes, se negaban a tocar, igual hicimos cuando vimos que Jorge Blanco y quien era uno de nuestros primos, pretendía agarrar el proceso abierto y para impedir que Balaguer, que ya había sido proclamado candidato presidencial para las elecciones 1986-1990 pudiera serlo.

De este modo y como siempre hemos actuado con total independencia y criterio de defensa de los intereses permanentes de la Nación, advertimos a Balaguer de lo que se tramaba y que daríamos instrucciones a nuestro abogado para que retirara la querella que ya estaba a nivel de la Suprema Corte de Justicia y de esa manera es que Balaguer vuelve al poder hasta su cese en el 1996, cuando traiciona a su partido y a su candidato Jacinto Peynado y le entrega el poder al PLD y a Leonel Fernández.

¿Por qué hemos hecho este recuento y perdónesenos la inmodestia?, para que el cura boquita floja de Arsenio Ferreira, conozca, que dentro del lodazal amoral mediático, existimos una que otra voz fiel a la profesión y sin apego absoluto al enriquecimiento vil y cuyo mayor testimonio de moralidad, radica en dos premisas: Nunca gobierno alguno nos ha condecorado y nunca el sector periodístico nos ha hecho algún tipo de distinción por nuestro ejercicio profesional y nunca barón mediático alguno nos ha propuesto para ninguno de los “premios nacionales” con los que se encadenan a más, ciertos periodistas corruptores y corruptos.

¿Se entiende el por qué preguntamos: ¿Por qué hablar de “periodistas inmorales” y por qué no mencionarlos por sus nombres e individualmente? (DAG)