¿Por qué hay que llegar a un gobierno producto de elecciones libres y para golpear a diestra y a la siniestra y sin que las fuerzas productivas estuvieran en contra? No tiene sentido ganarse el encono de quienes no los adversaban.

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Cuando socialdemócratas, izquierdistas y comunistas de la Guerra Fría y cobijados bajo la bandera del PRD de antes, llegaron al poder por primera vez en el 1978, no solo que esta República no tenía la riqueza y crecimiento económico de hoy en día, sino que era una simple nación cuya realidad subdesarrollada atenazaba hace 42 años a no mas de cinco millones de habitantes.

Es decir, en este lapso han nacido 6.5 millones de nuevos dominicanos y gracias al esfuerzo de todos, la República se catapultó hacia una de economía emergente que por mas de diez años continuos mantuvo un soberbio crecimiento económico en su producto bruto interno que paso del 10 % anual y como ejemplo notorio de buena conducción, tanto para todo el resto de América Latina como para el resto de las islas-estados caribeñas.

La primera etapa de ese portentoso crecimiento anual, sin duda alguna fue hijo de la voluntad y tesón de los gobiernos dirigidos por el presidente Joaquín Balaguer y la otra parte a partir del 1996, por los gobiernos de los presidentes Leonel Fernández y Danilo Medina Sánchez y con una fase de crecimiento negativo con los desgraciados gobiernos del PRD de los años 1978-1986 y 2000-2004.

Ahora vuelve el PRD de antes y disfrazado de PRM y debido a un accidente histórico efectuado por los gobiernos del PLD, que se dividieron de manera radical y tan temeraria, que parecería, que todavía y de aquí a las elecciones del 2024 estarán batallando por una hegemonía y de la que ya mismo, da la impresión, de que si insisten podrían perder irremediablemente.

Para tal nuevo escenario, se evidencia y a la llegada del presidente Luis Abinader al poder y hoy hace ya tres meses, que hay una nueva composición de fuerzas sociales, políticas y económicas provenientes del PRD de antes, que todavía no toman en cuenta la nueva realidad estructural y mental que vive esta nación en la que los dominicanos nunca aceptarán que el país pueda ser gobernado como un sultanato.

Para empezar y lo que hay que recalcar, que seis millones y medio de nuevos dominicanos que han conocido la extraordinaria etapa de nueva prosperidad institucional desde el 1996 al presente, a grandes rasgos,  han demostrado que no tienen vocación para ser mártires y sí por lo contrario, le exigen a su clase gobernante que sus miembros se comporten tal como se espera de ellos y dentro de un país que ya no está acostumbrado a que su gente pase hambre, necesidad y se le prive de bienes materiales.

A todo esto, es tal el empeño que se vive en cuanto a no volver al pasado de cuando el subdesarrollo económico, que hay un rasgo común, que increíblemente los antiguos perredeístas de antes no han aprendido a valorar: Que la economía dominicana, a la par que ha crecido extraordinariamente y creada una formidable nueva clase media que ahora ha sido puesta a prueba por los anteriores perredeistas millonarios a las sombras de un poder que nunca fue suyo y en particular de manos de Balaguer, de golpe y desde hace tres meses, toda esa gente quiere heredar una estructura de poder que no le costó nada y peor, atizando los bajos instintos de aquellos viejos hijos de machepa y dominicanyorks que se quedaron atrás en materia de enriquecimiento propio y mejor buena voluntad.

De este modo, un fuerte componente de dominicanos de origen árabe y otomano venidos desde los años 1900, enraizados de pleno y adoptando nuestras costumbres, religión e idioma, con el correr de los años se han hecho parte de nuestra idiosincrasia y cultura y como buenos trabajadores, enriqueciéndose con diligencia, esfuerzo y capacidad.

En consecuencia, la tercera ola de esos inmigrantes, que en conjunto se les conoce como palestinos, sirios y libaneses y ya escalando posiciones de poder, entran de lleno dentro de las raíces del poder y al extremo, de que por primera vez desde que sus ancestros llegaron a la isla y en lo que es República Dominicana, logran llegar a la presidencia de la República y de manos de un joven millonario emprendedor, Luis Rodolfo Abinader Corona.

Contra todo pronóstico, el nuevo gobernante y en vez de fortalecer a la clase media, sobre todo en su estrato mas pobre, la ha emprendido tratando de desarticular a esa pequeña burguesía que tenía cifradas sus mejores esperanzas en el nuevo régimen de cambios hacia mejor y lo más significativo, imponiendo por primera vez un gobierno plutocrático que los dominicanos no habíamos conocido.

Es así, como de improviso, son los ricos nuevos y los tradicionales, los que tienen carta de ciudadanía valedera  y solo ellos son los llamados a ser beneficiados directamente por el nuevo gobierno, mientras el resto del país de clase media y media para abajo, se le somete a una situación nada correcta, de un gobierno de ricos llevando hacia una crisis económica estructural a quienes no lo son y por implementar una política equivocada de cancelaciones masivas de miles de dominicanos, represión publicitaria al factor mediático independiente y hacia la ruptura de un status quo, que por todos estos años había dado muy buenos resultados y tanto, que si hoy día Abinader es millonario, se debe a los grandes esfuerzos como emprendedor, de su padre Rafael y quien por su bonhomía logró apoyos y reconocimientos en los gobiernos balagueristas y del PLD.

El hijo viene ahora con un chucho en la mano, pretendiendo hacer pagar lo que no hay razón y solo porque su generación entiende que la otra anterior ha estado en el poder y ahora hay que ajustar cuentas.

Por supuesto que el presidente Abinader no está actuando y en este aspecto, correctamente, pues se ha dejado llevar por las malas pasiones de los derrotados de siempre provenientes de la izquierda radical y del PRD de cuando la Guerra Fría y quienes están cobijados dentro del PRM con el único interés de dividir a la nación.

Por eso ha sido una gran sorpresa, que un nuevo gobierno, cuyos dirigentes no pasaron necesidades de ninguna especie y todos multimillonarios, se hubiesen erigido en jenízaros de espada yatagán y reconvertidos como funcionarios y de un presidente Abinader, que hasta ahora no ha dado ninguna muestra de ser piadoso y sí frívolo y tampoco gobernar con corrección y querer ganarse a la mayor cantidad de las fuerzas sociales de clase media.

Esta noche, hablará a partir de las nueve a toda la nación y por lo que se ha sabido, parecería que agotará una hora, mezcla de discurso y preguntas y respuestas de interlocutores previamente escogidos, pero no directamente de ciudadanos de clase media abierta y menos de los mas afectados por su nuevo gobierno.

En ese plano. Muchos quisiéramos que gobernara para todos y no para un grupito y que sus funcionarios no actúen como represores y menos, cuando su gobierno necesita amigos y colaboradores. También, que cumpla con su promesa de respetar la libertad de prensa y en particular el ejercicio de vida de medios y digitales independientes, cuya labor es la de ser contrapesos de esa prensa mercancía tradicional perteneciente a los barones mediáticos como Corripio, Vicini y Pellerano.

En otras palabras. Que viva y deje vivir y no se haga odiar y por lo que preguntemos. ¿Por qué hay que llegar a un gobierno producto de elecciones libres y para golpear a diestra y a la siniestra y sin que las fuerzas productivas estuvieran en contra? No tiene sentido ganarse el encono de quienes no los adversaban. (DAG)