Por un lado y unilateralmente el presidente Abinader firma un acuerdo sobre seguridad nacional en asuntos de comunicación electrónica con EE. UU. y por el otro, el gobierno estadounidense nos estigmatiza y advirtiendo que no somos un país fiable respecto al coronavirus chino

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Realmente, muchos no entendemos por qué el presidente de la Republica negoció unilateralmente un acuerdo estratégico tan delicado como el llamado Red Limpia y sin haber cuidado el detalle de consultar previamente con los voceros de los intereses nacionales dentro del empresariado y el área específica de las telecomunicaciones y en particular con el Poder Legislativo en su conjunto y lo que le convierte en un natimuerto de muy difícil aplicación.

Desde luego, quisiéramos presumir que la intención del gobernante fue de absoluta buena fe y que si cometió algún error de perspectiva, se debió  a su evidente falta de conocimiento de las relaciones internacionales entre los Estados y esto así, porque al gobernante, por lo menos desde la Cancillería y la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo, se le debió de haber asesorado debidamente y a profundidad y ante lo que ahora parece y para decirlo francamente, que se precipitó en firmar un acuerdo tan delicado y que fija los limites o aspectos más resaltantes de la seguridad nacional y al extremo de entregársela a EEUU.

Para el país y lo que debe decirse con presteza, lo firmado, no es más que otra evidente demostración de que al ser el sistema político dominicano presidencialista en sentido figurado,  se muestra que el Poder Ejecutivo y en este tipo de casos, nunca pudo haber firmado tal documento y el que públicamente no fue conocido previamente por el Congreso Nacional, pero el que abiertamente denuncia al conjunto de sus iniciativas, dentro de un peligroso contexto de imposición presidencialista absolutamente fuera de lugar y que en su momento deberá traerle consecuencias al joven y amateur presidente.

Es decir, Abinader y con sus actos, está demostrando que es un político, que como presidente no se atiene a los parámetros mas elementales que dicta el estado de derecho y prefiere tomar decisiones unilaterales de Estado, a las que dentro de un contexto rigurosamente legal y legítimo no tiene autoridad ni calidad para hacerlo.

Para ello, bastaría recordarle el capitulo III de las atribuciones del Congreso Nacional, en su articulo 93, inciso L y que dice: “aprobar o desaprobar los tratados y convenciones internacionales que suscriba el Poder Ejecutivo” y más específicamente, lo expresado en la sección II de la Constitución de la República, de las atribuciones, articulo 128.-atribuciones del presidente de la Republica, inciso d) “celebrar y firmar tratados o convenciones internacionales y someterlos a la aprobación del Congreso Nacional, sin la cual no tendrán validez ni obligarán a la República”.

Que se sepa, el acuerdo aludido todavía no ha sido tramitado al Senado de la República y lo peor, que, al no tener conocimiento de este, la Asociación de Empresas de Comunicación y Tecnología (COMTEC) informó que se encuentra “a la espera de recibir el acuerdo Red Limpia, de manos de las autoridades dominicanas, para conocer su alcance y evaluar el eventual impacto de su implementación en el contexto operativo del sector de las telecomunicaciones”.

Con ese reclamo, absolutamente natural, se evidencia, que para Comtec, el acuerdo, llamémosle “programático” entre los gobiernos estadounidense y dominicano, fue un palo acechado sin conocimiento previo y, por lo tanto, que hay que verlo de manera sospechosa por cuanto afecta un sector estratégico, cuyos activos e inversiones pasan de los 10 mil millones de dólares estadounidenses y el que, por su importancia, debió, sino consultado, sí informarle previa y cortésmente.

¿Qué es lo otro que preocupa de esta curiosa experiencia?, que, de buenas a primeras, el Poder Legislativo es una especie de sello gomigrafo del Poder Ejecutivo y por la dependencia absoluta que se nota, tienen senadores y diputados de todo cuanto diga o haga el presidente Abinader y en su calidad de jefe político y lo que es absolutamente desafortunado para la institucionalidad de esta nación (ayer y estando en un acto en Santiago, le llamó el presidente de los Diputados y para pedirle opinión, sobre lo que Abinader entiende que debe hacerse y en un asunto que solo compete a la Cámara Baja).

En este plano, también llama la atención, como la generalidad de los medios de comunicación y de información de masas no han cumplido con su papel de críticos y contrapesos del poder político y lo que indica, que de persistir semejante vacío, la democracia criolla continuará frágil y dando pasos de irresponsabilidad compartida, que en su momento, la complicidad de la prensa hacia el presidente Abinader y sus políticas unipersonales, podría arrastrar a la República hacia serias contradicciones políticas y morales que agudizarían determinados reparos hacia una gobernabilidad bien compartida.

Para colmos, se advierte hoy que EE. UU. y por via de la oficina de asuntos consulares del Departamento de Estado de Estados Unidos, advirtió ayer “a los ciudadanos estadounidenses que reconsideren viajar a República Dominicana, debido a las medidas de salud, seguridad y condiciones relacionadas con la pandemia del coronavirus (COVID-19)”.

¿Qué significa esta “recomendación”, que la administración de Trump, la misma con la que Abinader firmó el acuerdo de Red Limpia, nos golpea y donde mas nos duele, en nuestra economía y sin la consideración mínima hacia un aliado dominicano tan sumiso y complaciente y sin observarse, que en este aspecto, el que falla y pone en peligro a todo el mundo, es el mismo Washington y con indicadores nada promisorios sobre la penetración del coronavirus chino y que entre infectados y muertos, podría estar pasando de los 5 millones de personas y teniendo un nivel 5 de peligrosidad infecciosa, que no lo tiene República Dominicana.

Sobre esta advertencia, duele ver, como el muchacho que los Vicini le recomendaron a Abinader para ministro de Turismo, David Collado, trate de restarle importancia a la advertencia estadounidense y creyendo que todos somos unos idiotas, se atreva decir: "¡Buenas nuevas! El Departamento de Estado de los Estados Unidos mejoró hoy, jueves 19 de noviembre, el nivel de alerta que había emitido anteriormente para República Dominicana. Este departamento publica los niveles de alerta para sus ciudadanos al realizar viajes a otros países. Anteriormente, se recomendaba a los ciudadanos estadounidenses no viajar a República Dominicana como medida para contener la propagación del COVID-19. La mejoría anunciada nos ubica en una posición de ventaja frente a las alertas que actualmente enfrenta el resto de la región. pic.twitter.com/aNdddDhSBv. David Collado (@DavidColladoM) noviembre 19, 2020”.

Felicitarse porque nuestro primer socio comercial nos maltrata como nación y al punto de instigar, para que más de medio millón de turistas estadounidenses no vacacionen en el territorio nacional, tanto nos parece una muestra de ignorancia e igual de manejo nada diestro de la oficina que tiene a cargo y lo que es lamentable.

Por eso y en conjunto, debemos decir, que por un lado y unilateralmente el presidente Abinader firma un acuerdo sobre seguridad nacional en asuntos de comunicación electrónica con EE. UU. y por el otro, el gobierno estadounidense nos estigmatiza y advirtiendo que no somos un país fiable respecto al coronavirus chino. ¿Qué creer? (DAG)