Portugal investiga la montería de la vergüenza: 540 animales abatidos por cazadores españoles

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Ocurrió los días 17 y 18 de diciembre, pero la indignación por la matanza de medio millar de jabalíes y ciervos en Portugal a manos de cazadores supuestamente españoles no ha dejado de crecer desde entonces.

Esta semana, la Fiscalía lusa ha tomado cartas en el asunto, al abrir una investigación sobre lo ocurrido en la Quinta da Torre Bela, en el municipio de Azambuja. Las pesquisas las dirige el Departamento de Investigación y Acción Penal de Lisboa Norte, con el objetivo de depurar responsabilidades.

Las imágenes difundidas por los propios cazadores en sus redes sociales inflamaron la rabia en Portugal por la muerte de 540 animales, que ha ido en aumento hasta la intervención del Ministerio Público.

Previamente, el caso llevó al Instituto de Conservación de la Naturaleza y los Bosques (ICNF, por sus siglas en portugués), que tutela el sector cinegético, a suspender la licencia de caza de la finca y solicitar la intervención de la Fiscalía. El citado instituto informó de que no tuvo conocimiento previo de la montería, que se realizó en un área clasificada como "zona de caza turística".

Según informó la prensa portuguesa, los cazadores, un total de 16, pagaron entre 7.000 y 8.000 euros por participar en la montería, organizada por una empresa española con sede en Badajoz, uno de los grupos monteros preferidos por cazadores extranjeros antes de la pandemia.

El grupo, fundado hace 25 años por una pareja de estudiantes universitarios, actúa preferentemente en Portugal, donde dispone de 20.000 hectáreas en fincas abiertas donde realiza caza cien por cien salvaje, según información de la propia empresa.

La Asociación de Profesionales de la Caza de Extremadura (Aprocex) se desmarcó de unos hechos que considera “propios de una masacre”, afirmó su presidente, Ignacio Higuero, que asegura que lo ocurrido en Azambuja “está muy lejos de lo que es la caza”.

Las fotografías no tardaron en ser retiradas de las redes sociales, pero solo después de provocar un fuerte rechazo, que se extendió de los grupos ecologistas a dirigentes municipales y partidos políticos.

El ministro portugués de Medioambiente, Joao Pedro Matos Fernandes, calificó lo ocurrido de “vil e inaceptable”, además de probable “delito ambiental”. “Quien lo organizó, quien tenga la licencia y, probablemente, los propios cazadores tendrán que ser juzgados”, adelantó. El ministro sostiene que una parte muy significativa de los 540 animales abatidos fueron trasladados desde España. [El Confidencial]