Prensa y valores

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Es triste que la discusión de asuntos éticos en las profesiones y oficios ocupe un lugar poco importante entre los temas del debate público.

Quizás por ello las denuncias de corrupción se suceden unas a otras sin causar mayor revuelo ni indignación popular suficiente para obligar a los políticos, del gobierno y la oposición, a revisar sus hábitos.

En cualquier quehacer humano, el valor supremo es la integridad, esa cualidad de las personas rectas, probas e intachables, junto con el talento, o sea la inteligencia y aptitud para determinada ocupación.

Directores de notoria plasticidad moral creen que las condiciones innatas del periodista son su disposición para denunciar o criticar poderes y la carencia de miedo ante peligros.

Difiero radicalmente. Ser atrevido y valiente son atributos también de mafiosos, extorsionadores o paniaguados. A la prudencia a veces la llaman miedo y a la avilantez la confunden con valentía.

Se acerca la hora de una discusión seria, profunda e informada sobre nuestro periodismo, su negocio y utilidad social merecedora de nueva regulación legal. Por: José Báez Guerrero  [El Día]