Que Abinader no quiera aceptar las cifras del Banco Central, no quiere decir que estas no sean reales. Ahora, de que hay que entenderlas con matices, sí que es cierto.

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No es que las cifras que ofreciera el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, en su rueda de prensa de ayer sobre el estado del desenvolvimiento económico de la nación, en algunos puntos no pudieran estar maquilladas para efectismo propagandístico y lo que hay que comprender dado el año electoral en el que estamos inmersos.

                        Pero de ahí a pretender colocarlas en dudas y solo porque un millonario empresario como Luis Abinader, integrante además de una familia dueña de un holding educativo, de construcción y servicios de mas de mil millones de pesos y negocios propios con el Estado vía el gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez y por más de cien millones de pesos mensuales, se resienta en su bolsillo por el asunto de la veda gubernamental y por razones de medio ambiente a la explotación de una mina de materia prima para su cementera y de ahí que a juicio de muchos, solo vea ahora contradicciones en donde las hay pero dentro de otro contexto.

                        Lo único que indica el político opositor con su actitud tan cerrada, es el mensaje falso y mentiroso como político y quien ni siquiera como candidato presidencial del PRM, tiene la sensatez de presentarse limpio de manejos tortuosos en materia de manipulación mediática y con el solo interés de confundir a la mayor cantidad del público.

                        En primer lugar, todos sabemos en este país y que desde los años ochenta del siglo pasado, los delincuenciales grupos económicos y financieros se constituyeron en un sólido sectorpalacio-nacional (2) mucho más poderoso que el Estado y que desde entonces, pero mucho más desde que el PRD en la administración de Salvador Jorge Blanco dio los pasos para que en el territorio nacional surgieran como la verdolaga una serie de financieras y bancos al vapor y la mayoría de dominicanyorks de capital dudoso, que el sector económico y financiero tradicionales se pusieron en alerta para enfrentar la situación y de la que al fin pudieron obtener ganancia de causa, desde el primer gobierno del PLD en la presidencia de Leonel y con la jefatura de Danilo. Luego, todo lo demás y como se dice en los barrios, fue un bofe.

                        Por lo tanto, nadie ignora dentro de la clase gobernante, que, a la fecha, los gobiernos quedan hipotecados al gran capital y que en el caso de Danilo, está mas que evidenciado y con solo mirar determinadas cifras de préstamos bancarios masivos al gobierno y para contrarrestar la disminución de los ingresos vía impuestos y lo que ha ocurrido por dos factores. La crisis económica global y la negativa absoluta de la plutocracia oligárquica a pagar más impuestos.

                        Así mismo, si con semejante panorama tan turbio, este gobierno ha podido salir adelante en sus políticas económicas y financieras y las otras de desarrollo y crecimiento económico, cierto que hay que entender, que en parte todo se ha debido a la recia voluntad del mismo Poder Ejecutivo y quien dentro de lo poco manejable, ha sabido generar confianza dentro de un sector económico, bancario e industrial tan conservador como el dominicano.

                        Lo que nos dice, que, si los números y estadísticas que el Banco Central refleja, estos banco-rdhablan más de la solidez de las finanzas privadas y de la solvencia económica del gobierno, fundamentalmente ello se debe al terrible sacrificio de esfuerzos y vidas al que los ricos tienen sometidos al pueblo dominicano y dentro de la servidumbre más espantosa.

                        Que en ese sentido los dueños del dinero y de las fuentes que generan riquezas, entre ellos, el mismo Abinader, se hagan cada día más ricos, no es tampoco un asunto que haya que destacar mal y si como se nota, es el propio pueblo dominicano y por su mansedumbre y falta de sentido contestatario para defender sus intereses, el que se lo permite y de lo que si el gobierno se beneficia, es simplemente porque a este no le queda otra que manejarse dentro de los parámetros estrechos que las circunstancias le presentan.

                        En cierta forma, mucho ha hecho Danilo en realizaciones materiales y si se toma en cuenta que el Estado debe y tiene que tapar sus déficits en base a prestemos del extranjero y los otros de la banca local.

                        Sin embargo, ¿en qué punto se puede estar de acuerdo con Abinader en lo del juicio contradictorio?, que las cifras presentadas no representan la verdad del por qué de la falta de créditos ciertos para que los ciudadanos puedan crecer y desarrollarse por sí mismos y lo otro, de que mientras más dinero tienen los trabajadores en sus fondos de pensión, más son los dineros que entre los entes económicos y financieros y el mismo gobierno, les llega a sus arcas y para colmos, los primeros, prestándolo a cuenta gotas y el segundo, importándole poco llevar a la quiebra, a la ya de por sí alicaída clase media.

                         ¿Dónde se encuentra realmente la contradicción que ni siquiera Abinader nota? Que en esta economía, los préstamos al consumo son más fáciles de obtener que los préstamos para laDinero-impuestos producción y la creación de riqueza. Vale decir, para que la clase media profesional liberal se levante y así, nunca habrá forma ni manera de que los dominicanos dejen de ser los esclavos económicos que hoy día son. Unos, subyugados por la propaganda oficial, que los incita al populismo y clientelismo desenfrenados que les mata la voluntad y los hace más esclavos del “dao” oficial y los otros, porque simplemente no tienen fuerza y menos voluntad para que los ricos no los exploten mas y con esa barbaridad de tres tipos de salarios mínimos que ni por asomo les permiten llegar a cubrir los 34 mil pesos mensuales de la canastaabinader-e51d6d9cd458ffa8b2991f480076818a_620x412 familiar y esa ausencia absoluta de préstamos para utilizarlo en capital de trabajo y menos en innovación y tecnología, por lo que están reducidos a vivir en la miseria absoluta.

                        Abinader, que se supone es una persona preparada académicamente y como el economista que dice ser, debería ser el primero en distinguir estos aspectos contradictorios que reflejan la economía dominicana y no estar de demagogo pretendiendo hacerse simpático a las masas y por eso desbarra e igual se le ve como un falso y mentiroso sin programa real y pragmático de ofertas electorales y lo peor, hasta sin nada de respeto por sí mismo. Frente a ello, es obvio que Danilo sale ganando y aún cuando ya se sabe que Danilo de cara de convento no pasa.

                        También hay otra situación que debe ser analizada y a resultas de la última rueda de prensa del gobernador del Banco Central: No hay equidad social y lo que lleva a la alarma al mismo Valdez Albizu, quien millonario como es, teme ahora que, si la situación se saliera de control, todos los que como él son ricos, estarían al tris de poder perder sus bienes. De ahí que grite porque los muy ricos se den cuenta, de que apretando tanto, tarde o temprano todo se saldrá de control y habrá una fuerte explosión social de consecuencias imprevisibles.

                Alejandro-300x300        Ayer mismo, por cierto, un economista allegado al poder económico y autor de una celebrada columna de análisis económico, Alejandro Fernández y quien, desde antes de nacer, ya su padre le había registrado en las nominas empresariales, emitió un interesante razonamiento escrito en el rotativo DL, donde puso en tela de juicio, que tanto de ahorro hace esta economía y para qué. Los datos que ofrece son realmente espeluznantes en su dura brutalidad de acoso social.

                        El autor de Argentarium, dispara: “¿Qué economía es la que tenemos, donde el crédito a los tres sectores productivos fundamentales de la economía sólo recibe RD$4.3 mil millones del ahorro nacional en todo un año? Sí, me parece poco, considerando que, para financiar consumos, vehículos y viviendas, la misma banca, en el mismo período de tiempo, destinó RD$50.9 mil millones, es decir, doce veces más. Lo encuentro chocante, cuando vemos, como se aprecia en la gráfica, que para financiar las operaciones del Estado (incluyendo el Banco Central) se canalizó, entre préstamos e inversiones en títulos valores, RD$83.2 mil millones más. En otras palabras, el crédito productivo recibió en 2015 a penas 5% de todo el ahorro nacional que desde la banca dominicana captaron las arcas estatales”.

                        Y en lo que debe ser una observación que al Gobierno debe saberle a pecado, también dice: “Cuando nos ilusionábamos de que “ya cumplimos” con la demanda crediticia del sector agropecuario (y “¡antes de tiempo!”), nos encontramos que, desde el sector financiero, los préstamos al campo cayeron RD$2.9 mil millones. Aclaro que no incluyo las cifras del Banco Agrícola y el FEDA, pues mi fuente es el Banco Central, pero de que el campo boyante no está, como se nos ha querido vender, y a pesar de las visitas sorpresas, es obvio que no lo está” y sigue: “La construcción, que paradójicamente fue el sector de mayor crecimiento (18%) en el dinámico PIB del año pasado, a duras penas captó RD$394 millones adicionales del ahorro bancario de forma directa a diciembre de 2015. Comparado con igual fecha del 2014, esto de hecho es, en término real (neto de inflación) … ¡2% menos que antes”!

                        Casi como si le respondiera a Abinader, el economista dice: “No dudo de las cifras del crecimiento de la construcción. Ahora bien, es evidente que ese dinamismo provino, básicamente, gracias al hiperactivo impulso que recibe, no tanto del anémico sector privado, sino desde… ¿Adivinen? ¡El Gobierno Central!” Y lo que a razonamiento a contrario nos lleva de lleno al negocio megamillonario de construcción del mismo Abinader, quien, por lo visto, como político, es “enemigo” del gobierno, pero como contratista del Estado, es amigo.

                        Pero el economista citado no se queda ahí y tira aquello de que se financia a los consumidores por un 60 % y con tarjetas de gastos personales e importados casi todos, que todo el crédito que pudo haber recibido la industria manufacturera y cita un dato apabullante: “En vehículos nuevos (ninguno manufacturado localmente) acumulamos RD$7 mil millones en préstamos adicionales… nueva vez más crédito que el recibido por toda la manufactura criolla en el 2015”.

                        ¿Acaso estas cifras no deberían provocar justa alarma y exigirle a la Junta Monetaria una reconducción absoluta que privilegie el préstamo para capital de trabajo y producción y no lo que está ocurriendo ahora, que gracias a esos préstamos para vehículos y los que tres meses luego, más del cincuenta por ciento retorna a los sectores financieros y por incapacidad de los adquirientes para cumplir los compromisos y lo que significa, que los banqueros ganan entonces el doble de lo que prestaron al quedarse con los vehículos y revenderlos y sin importar que la economía se resienta mucho más?

                        ¿Por qué en el Gobierno no se enfrenta tal práctica?, será acaso y como dice el mismo economista citado: “Preocupa que, en los últimos meses de 2015, se disparara el crédito bancario hacia el sector público, hasta alcanzar los RD$90 mil millones en préstamos (sin contar las inversiones en títulos estatales)” y quien termina coronando sus revelaciones, observando que los préstamos al gobierno, “según cifras oficiales, aumentó a un insólito ritmo de 90% o RD$42.7 mil millones, mientras que el crédito privado a todos nuestros hogares y empresas a penas creció 12.7% o RD$89.8 mil millones”.

                        Es indudable que la notoria ausencia de equidad en el manejo de los ingresos y recursos públicos y de los trabajadores es realmente preocupante y mucho más, cuando se observa como el dinero está secuestrado en muy pocas manos y así una economía no se levanta integralmente y menos aún, ningún pueblo crece y se desarrolla.

                        Ante situación económica y financiera tan poco sana. Claro que se debe protestar y exigir explicaciones, pero con seriedad y determinación y no con actitudes y poses demagógicas y que es el factor que permite, que mientras la plutocracia oligárquica y menos el Gobierno, no sientan que nadie en el país le llama a capítulo, que la situación presente tienda a agravarse y de cara a los intereses permanentes de la nación. Y lo que no impide que digamos, que Abinader no quiera aceptar las cifras del Banco Central, no quiere decir que estas no sean reales. Ahora, de que hay que entenderlas con matices, sí que es cierto. Y la prueba es lo que decimos. [DAG. Viernes, 08 de enero de 2016. Año XIV. Número 5464]