Qué Se Dice: Vandalismo en el AILA

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Fue necesario que varios jóvenes penetraran a un área restringida del Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA), donde sustrajeron parte de los cables eléctricos que alimentan el sistema de iluminación de la pista de aterrizaje provocando un apagón que afectó quince vuelos y daños estimados en más de treinta millones de pesos, para que se decidiera instalar un moderno sistema de cámaras de seguridad en todo el perímetro de esa terminal.

Según la empresa Aerodom, las modernas cámaras están siendo instaladas en los puntos de inspección de vehículos, en los depósitos y en el área pública, reemplazando con equipo de alta tecnología un sistema obsoleto.

Desde luego, lo que pasó no solo fue culpa de un sistema de cámaras de vigilancia virtualmente inexistente, pues la seguridad es responsabilidad directa del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria y de Aviación Civil (CESAC), y es más que evidente que también falló.

El apresamiento de uno de los jóvenes (un tal “Chiricuí”), a quien se acusa de sustraer 1,653 pies de alambre, pareciera poner fin al caso y hasta con cierto alivio, ya que las “manos criminales” detrás del hecho no eran de terroristas, como se temió, sino de simples rateros que se aprovecharon de la pobre vigilancia para cometer su fechoría sin medir las consecuencias.

Pero sería un gran error dejar eso así, contentarnos con cambiar cámaras viejas por cámaras de seguridad modernas, honrando la perniciosa costumbre criolla de poner el candado después del robo, sin asegurarnos bien de que no volverá a suceder.

Porque lo que pasó, o, mejor dicho, lo que pudo haber pasado como consecuencia de la acción de unos vándalos que ingresaron a un área restringida de la terminal como Pedro por su casa, demostró que hasta ese momento el AILA era uno de los aeropuertos más inseguros del mundo. Y solo lo sabían un tal “Chiricuí” y sus cómplices, hasta ahora prófugos. Por: Claudio Acosta [HOY]

 

NOTA AL MARGEN: Lo que el autor y tímidamente achaca a un asunto de vándalos, otros medios y periodistas tenemos la convicción, de que se trata de un asunto militar, que llega tan lejos, como para entender que se originó en el escandaloso caso de corrupción militar CORAL y la actitud de determinados militares de presionar al Gobierno para que jurídicamente no se persiga a militares y tanto, en este caso como en lo de la caída de un vagón del teleférico de Puerto Plata, es lo que se percibe. (OJO)