lunes, febrero 6, 2023
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República Dominicana una nación que no le da valor a lo suyo y comenzando por su prensa mentirosa y bultera y en momentos, que una mulata llega a lo más alto en términos de belleza femenina mundial

Sin duda alguna, que la única razón que se vive en este país es la de la burla hacia lo propio y el darle la espalda a los valores y personas que en verdad son de valer y que por sí mismas se lo merecen y lo que tiene mucho que ver con ese periodismo que este país se gasta y en el que la mediocridad, el servilismo, el analfabetismo funcional y la envidia corroen el alma de su ejercicio y también de la República.

Una muestra significativa de lo que decimos, la encontramos en los resultados finales del concurso internacional femenino de Mis Universo en su versión 2022 y que terminó ayer en New Orleans y auspiciado de manos de una corporación internacional con sede en Tailandia, JKN Global Group PCL.

Mientras el concurso se iniciaba y ya antes, en la víspera, la señorita República Dominicana hacía todos los esfuerzos para ir a la competencia y búsqueda de los necesarios apoyos financieros y fue ostensible que el grueso de los medios dentro de la prensa mercancía, prácticamente la ignoraron y para no decir que la desalentaban.

¿Cuál la razón de semejante desprecio?, que la joven Andreína Martínez, “para empezar” y como se decía en algunas redes sociales, “ es una muchacha con un nombre no vendible, feo habría que recalcar y por demás mulata y figura nada conocida”, a partir de semejante tanda de prejuicios, una parte del empresariado no la apoyó con el calor que debía  y desde el gobierno, fue extremadamente grosero de como casi se la ignoraba y viéndose, que prácticamente para nada el ministerio de Turismo hizo lo suficiente como para que la beldad sintiera su apoyo.

Ahora y contra todo prejuiciado pronóstico criollo y no obstante que los despachos internacionales eran reiterativos en colocar a Martínez entre las primeras diez concursantes de valer, la beldad llegó a ser coronada como la segunda finalista, teniendo frente suyo a la hermosa venezolana como primera finalista y ambas, a la recia personalidad de la concursante estadounidense que ganó la corona del afamado y reconocido concurso internacional.

Ya antes, República Dominicana había aportado una miss universo, Amelia Vega, que lo había ganado en el 2003 y mucho antes y en Londres, el 18 de noviembre de 1982, Mariasela Álvarez el Miss Mundo y casi recién, Kimberly Jiménez , quien el 17 de mayo de 2021 llegó a las cinco finalistas del concurso, quedando en el número cuatro.

Recuérdese que en las etapas anteriores, los principales medios dominicanos se fueron de boca apoyando a las anteriores candidatas e igual la ciudadanía, para esta ocasión, fue significativo que este país de mulatos, negros, mestizos y pocos blancos, recogió el ánimo y casi podría hablar de que no se había enterado que tenía una candidata a este concurso versión 2022 que finalizaba.

Pero eso sí, luego que se supo que Martínez había llegado a lo mas alto entre las cinco finalistas y que retuvo la posición segunda, la prensa criolla y una mayoría ciudadana, “descubrieron” el extraordinario y honroso desempeño logrado por Andreina Martínez y por lo que se está viendo ante las descaradas demostraciones de “regocijo” que exhiben, ahora se permiten decir el disparate de que “la belleza de la mujer dominicana es única en el mundo”.

Exactamente como ha ocurrido con nuestra afortunada reina de belleza, igual circunstancia tan penosa, se da en todos los aspectos de la vida nacional y en los que ciudadanos sin apellidos conocidos de las factorías mediáticas y de la supuesta “clase alta” (el más terrible reducto de delincuentes de cuello blanco) y ni que decir de la vieja oligarquía, llegan por sus propios esfuerzos y talentos a destacarse en las áreas profesionales o de vida en las que se desenvuelven y quienes son victimas de la terrible animadversión gratuita que genera entre la gente envidiosa el triunfo personal de cualquier individuo.

Con la reina Martínez, de golpe, el mulataje y la negritud dentro del pueblo dominicano y su sociedad provinciana isleña, adquieren el afortunado matiz de ser “descubiertos” por quienes se auto titulan como referentes sociales y lideres de opinión, aunque eso sí, sin dejar de colocar “los peros” de lugar a modo de reducirle nivel a los triunfos de los que por envidia son estigmatizados socialmente.

Tal vez ahora la belleza exterior del ser humano dominicano -Mujeres y Hombres- recobre el reconocimiento cierto que la misma naturaleza le ha otorgado y para que no se diga que no sabemos de la existencia tan criptica, de ese feminismo a ultranza que aplaude “a la mujer con pene y al hombre con vagina”, hacemos la mención de lugar sobre tan divorciado criterio en cuanto a la asexualidad o falta de orientación sexual y como normativa de “múltiples “sexos dentro de los dos sexos originales y creados por la naturaleza y Dios.

Teniendo lo anterior tan presente y que ha llegado a hacerse parte de la misma naturaleza del dominicano y desde el punto de vista de la impenitente manipulación mediática, este país y en sus últimos 62 años, es uno que ha sido muy desconsiderado consigo mismo y al punto de negarle valor a los ciudadanos que se destacan profesional y humanamente.

Debido a tan singular característica, el dominicano y en líneas generales, es un individuo que se subestima y sintiéndose al menos frente a otros que evidencian poder político, económico o social y lo más penoso, frente a terceros de otras nacionalidades y a los que equivocadamente se les hace entender que son mejores que el nacional del país. Solo hay que ver como se encandilan cuando escuchan el acento de cualquier extranjero de origen latino y por lo que se sienten avergonzados del suyo propio, cuando de acuerdo con expertos en la materia, el castellano-dominicano es un lenguaje neutro que es buscado por los estudios de grabaciones y destacándose como un acento regional muy superior a cualquier otro con su cortedad de palabras y lexicografía tan curiosa.

De todas maneras y si tomamos en cuenta todo cuanto es la idiosincrasia, naturaleza y nacionalidad del dominicano, a partir de hoy, mulatos y negros, mestizos y pocos blancos, como dominicanos debemos sentirnos orgullosos, de que una de los nuestros ha merecido un reconocimiento universal, al tiempo que República Dominicana, una nación que no le da valor a lo suyo y comenzando por su prensa mentirosa y bultera y mientras una mulata llega a lo más alto en términos de belleza femenina mundial. (DAG)

 

 

 

 

 

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