Sentados ante una burbuja de liquidez: cuándo pinchará vía subida de los tipos

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Liquidez a espuertas, tan barata como nunca, y unos mercados financieros que están engullendo prácticamente todo y donde las salidas a bolsa empiezan a acelerarse a medida que avanza el ritmo de vacunación y las perspectivas económicas mejoran, sobre todo en Estados Unidos y en menor medida en Europa.

 Los bancos centrales han puesto la máquina de hacer dinero a pleno rendimiento en forma de programas billonarios de compra de activos (los balances de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo prácticamente se han doblado en el último año), con todo tipo de facilidades de liquidez a la banca y rebajando los tipos a mínimos históricos.

Un mundo excesivamente endeudado ha tirado de más deuda para salir de la mayor recesión en tiempos de paz. El cóctel es tan inquietante como parece.

La burbuja de liquidez se ha hinchado como nunca y hay miedo a que la música deje de sonar de golpe y no haya silla donde sentarse. Aunque ese temor no es igual a éste y al otro lado del Atlántico. EEUU se encuentra en plena fase de reapertura gracias al buen ritmo de inmunización de sus ciudadanos, con las ayudas directas de los planes de estímulo en el bolsillo de las familias (el último, de 1,9 billones de dólares), con una inversión mastodóntica de 2,3 billones que empezará a ejecutarse en breve en infraestructuras e innovación (para situarla en su nivel más alto desde los años 60) y con todo el ahorro embalsado a lo largo estos meses de crisis.

Las previsiones hablan, así, de un acelerón sin precedentes de la economía y del consumo este ejercicio. La inflación, que se mantenía en estado comatoso desde la pasada crisis financiera, puede repuntar con fuerza de forma temporal y provocar una fase de elevada volatilidad en los mercados. 

La incipiente campaña de resultados del primer trimestre avala este escenario de euforia. Los grandes bancos han podido liberar parte de las provisiones realizadas durante la pandemia ante posibles impagos (Bank of AmericaWells Fargo…) A la vez, se ha confirmado un incremento en los ingresos procedentes de los mercados de capitales (caso sobre todo de Goldman Sachs y Morgan Stanley) por la fuerte actividad no sólo en los mercados secundarios, sino también en las salidas a bolsa. 

Las conocidas como SPAC han sido las grandes protagonistas este primer trimestre. Además, ha habido mucho movimiento en términos de fusiones y adquisiciones. Éstas frenaron en seco al inicio de la pandemia y han empezado a recuperarse en la segunda mitad de 2020 y a comienzos de este año ante la expectativa de mejora económica, los bajos tipos de interés y la necesidad de adaptarse al nuevo contexto, como recuerdan desde la consultora MacroYield. Todo, con Wall Street en zona de máximos históricos y sin señales aparentes de agotamiento

La Reserva Federal ha mejorado su pronóstico de recuperación económica y su presidente, Jerome Powell, hablaba estos días de un "punto de inflexión". Las cifras lo demuestran. Según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) las peticiones de subsidio por desempleo se han hundido a nuevos mínimos esta semana en 576.000 (es la primera vez en más de un año que caen por debajo de las 600.000), las ventas minoristas se dispararon un 9,8% en marzo y ese mismo mes se crearon 916.000 puestos de trabajo. Es el mayor aumento del empleo desde agosto y ha permitido rebajar la tasa de paro al 6%. 

El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto en valor recientemente cómo la economía global está "acelerándose" aupada por la recuperación en EEUU y China. "Aunque el aumento de la inflación solo se quede en un amago, entendemos el porqué de la elevada incertidumbre con respecto a la trayectoria que acabará siguiendo", sostienen desde Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo. En su escenario principal, la inflación seguirá una trayectoria accidentada este año en la mayoría de los países. La combinación de los efectos de base, el aumento del precio de la energía y los ajustes de precios en los sectores que reboten con más fuerza podría empujar las tasas de inflación interanual hasta niveles bastante más elevados. 

Sin embargo, prevén que la mayoría de estos aumentos se reviertan hacia final de año y que el IPC se mantenga por debajo del objetivo de los bancos centrales en todas las grandes economías desarrolladas tanto en 2021 como en 2022. ¿Cuándo habría que inquietarse por la subida de los precios? Si el crecimiento económico y la recuperación del empleo se acelerasen aún más, si la energía siguiera encareciéndose, si empeorasen los problemas en la cadena de suministros del sector tecnológico (por ejemplo por la crisis de los semiconductores) o si una mayor coordinación de las políticas monetaria y fiscal empujase nuevamente al alza las expectativas de inflación.

La burbuja puede durar porque la Fed no frenará en secoEn un escenario central la Fed no empezaría a reducir gradualmente sus compras de activos hasta finales de este año o principios del que viene y para evitar otro "taper tantrum" anticiparía con bastante tiempo este movimiento y lo acompañaría de mensajes que reafirmen que los tipos de interés no subirán hasta mucho después de haber retirado los estímulos. De hecho, en su última reunión la mayoría de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) no preveían cambios en el precio del dinero hasta 2024. "La burbuja puede durar todavía un tiempo porque empieza un ciclo expansivo y la Reserva Federal aunque empiece a frenar no lo hará en seco", asegura José Carlos Díez, profesor de Economía de la Universidad de Alcalá y socio de Luafund.

Tampoco prevé un aumento de los tipos inmediato Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Granada y director de Estudios Financieros de Funcas. Desde su punto de vista, la inflación será como mucho temporal, y el verdadero problema estará en el modo en que salimos de un escenario de tipos negativos sin generar distorsiones. Será todo un reto también para la zona euro. Europa se está viendo obligada a ampliar las restricciones y a posponer la reapertura total por el ritmo de vacunación aún insuficiente -las crisis de AstraZeneca y Janssen, vacunas en las que la UE basó en buena medida su estrategia de inoculación, ponen más palos en la rueda de la recuperación. Los expertos descartan que la actividad pueda volver a su nivel previo a la crisis antes de 2022 y prevén que el promedio de inflación se mantenga por debajo del 1% éste y el próximo ejercicio. 

El Viejo Continente afronta este escenario con un plan de reconstrucción (Next Generation) que sigue paralizado en los parlamentos nacionales. En este contexto, es probable que el BCE mantenga su postura acomodaticia, que no modifique sus tipos de interés y que continúe con su programa de compra de activos hasta finales de 2022. Sin embargo, en su caso estas proyecciones no están tan claras. Los analistas siguen sin tener del todo claro qué quiere decir exactamente la institución cuando asegura que mantendrá los estímulos el tiempo necesario para "preservar unas condiciones de financiación favorables". Desde BofA temen, así, que en su reunión del próximo jueves la entidad siga sin proporcionar una orientación adicional para los próximos meses, puesto que esa indeterminación puede poner aún más nerviosos a los mercados de cara a la reunión de junio. Por: Ingrid Gutiérrez [La Razón]