Seremos seis o serán siete millones registrados, pero el fraude electoral se garantiza con el voto de los extranjeros que se dicen dominicanos.

0
94

Más que preocuparnos por la cantidad de electores que concurrirán a las urnas, lo que realmente debe preocupar es el como las autoridades electorales podrían evitar el fraude masivo que pudiera efectuarse en base al voto no controlado de más de trescientos mil votantes que se hacen pasar por dominicanos, siendo todos en estos momentos ciudadanos de terceros países.

                        Es esta la realidad que debería mover a las mayores inquietudes e interrogantes a todos los actores políticos, toda vez que debido a la curiosa facultad constitucional de la llamada “doble nacionalidad”, personas que no son dominicanas y sí simplemente extranjeras de origen dominicano, estarían en condiciones para imponer un voto masivo fraudulento que alterando absolutamente el ejercicio del voto ciudadano, facilite algún tipo de “triunfo” electoral que ciertamente no se corresponde a un ejercicio libre y verdadero de la libertad de escogencia.

                        Y como lo que estamos viendo es que la mayoría de los partidos políticos no hacen nada absolutamente cierto para despejar la posibilidad de que los resultados electorales no se fundamenten en el voto de verdaderos ciudadanos dominicanos, creemos más que obligatorio ofrecer la alerta de lugar que ayude a desentrañar tan ominosa posibilidad de voto falso y fraudulento.

                        En este sentido, lo primero que debe entenderse, es que estadounidenses de origen dominicano y por más “dominicanos” que la ley de la “doble nacionalidad” les faculte para ejercer el voto en este país, si las autoridades estadounidenses se dan cuenta de que han estado votando como ciudadanos de otro país, siendo ellos nacionalizados estadounidenses, automáticamente le retiran la nacionalidad y hasta de acuerdo a lo grave de la violación incurrida, bien que pudieran conocer cárcel.

aaaacan1

                        Pero al mismo tiempo, se encuentra el otro grave peligro, de que un tercer país y en este caso EEUU, en realidad esté utilizando a sus ciudadanos de origen dominicano para tratar de ejercer el peso suficiente como para llegar a imponer una decisión que en modo alguno sea hija de la voluntad de los verdaderos dominicanos que concurran a las elecciones, por ejemplo, del 15 de mayo de este año.

                        Lo que hay que enfatizar y en el entendido, de que la Junta Central Electoral (JCE) y si quiere unas elecciones auténticamente libres y con resultados electorales totalmente limpios de cualquier tipo de fraude o trampa de largo alcance, por obligación debe garantizar que de los tantos millones de electores que concurrirán a las urnas, realmente todos sean dominicanos que nunca han cambiado su nacionalidad.

 partidos-11012527_10205416206417187_3437482772653048180_n1                       Posiblemente partidos como PLD, PRD, PRSC y PRM poco les preocupe que la nociva práctica fraudulenta que el sistema político arroja desde que se aprobara lo de la doble nacionalidad y gracias a iniciativas del entonces lider perredeísta, José Francisco Antonio Peña Gómez y el actual presidente del PLD, Leonel Fernández, pero ciertamente que a los demás partidos menores o emergentes debe llamarles la atención lo que advertimos, toda vez que si los grandes tienen montado un fraude electoral consentido, el mismo sería la mayor herramienta para afectarles el posicionamiento electoral que los emergentes o pequeños deberían realmente de tener al término de los comicios generales ya señalados.

                        En consecuencia, son estos partidos menores los que deben obligar a que la JCE declare exactamente cuando y como depuró el padrón electoral de toda amenaza de votantes no dominicanos, toda vez que si es verdad que de acuerdo a sus cifras, son 342,212 “los dominicanos que residen en el exterior” y posterior por ciertas reducciones hijas de deducciones efectuadas a votantes no calificados en razón de ser castrenses o interdictos judiciales, la cifra quedó en 240 mil 502 potenciales votantes, que entonces ya se sepa en concreto, el posible nivel del techo del fraude que esos extranjeros de origen dominicano pudieran efectuar.

                        Con un fraude cuasi legal perpetrado por la aplicación incorrecta de la doble nacionalidad, a esta nación podría imponérsele nuevas autoridades a todos los niveles, que no se correspondan realmente a lo decidido por la voluntad de dominicanos reales en capacidad de elegir y de ser elegidos.

                        Para el cinco de mayo de 2015, ya en POR EL OJO DE LA CERRADURA habíamos revelado una serie de datos pre electorales, que comparados ahora con los que presentan la Dirección General de Estadísticas y la misma Junta Central Electoral, vienen quedando con una diferencia muy baja con relación a los datos que habíamos plasmado.

                        Nuestros datos hablaban de un padrón electoral contentivo de 7,277.175 aptos para el voto, de los cuales, 3.052.319 son mujeres para un 50.55 % y 2,985.643 son hombres para un 49.45 % de los votantes, de los cuales 6,037.962 tienen cédula apta para votar. La JCE dice ahora que están aptos para votar 6,387.009 dominicanos.

                        Es decir, votantes más, votantes menos, la realidad, es que, de acuerdo a los últimos números oficiales, se tiene la existencia de 240, 502, del total que las estadísticas oficiales señalan que registran y en bruto, 342,212 “dominicanos” aptos para votar y residentes en el exterior.

JCE-determina-que-desde-1929-hasta-hoy-en-el-país-hay-inscritos-53-mil-847-hijos-de-extranjeros                       Hablamos entonces, de que la potencialidad del fraude electoral como producto del voto cuasi legal está comprendido entre ambas cifras señaladas en el párrafo anterior y lo que, por lo menos, debería ser motivo y razón suficiente para demandar explicaciones de las autoridades electorales. Y mucho más, cuando el comité central del PLD tiene en uno de sus miembros al presidente de la JCE y los otros partidos “grandes” cada uno cuenta con sus propios jueces electorales dentro del pleno de la JCE.

                        Discutir este asunto, debería de ser una prioridad nacional. Determinar el voto fraudulento de los llamados dominicanyork sería la otra y ante la posibilidad de que realmente ese voto fraude vaya a determinar los resultados electorales, sin duda que con tiempo hay que determinar su posibilidad.

                        Muchos aquí han creído, que lo de la fusión de este país con otro podría ser con Haití y lo que no es así. La fusión la vemos en ese vigoroso lobby estadounidense de ciudadanos de EEUU reconocidos aquí por ser descendientes de dominicanos o porque ahora son antiguos dominicanos nacionalizados estadounidenses y quienes en base a un millón quinientas mil personas, son el caballo de Troya que Washington está utilizando y como la mejor vía para que al final de este siglo, República Dominicana desaparezca como un estado soberano y se convierta en otro estadounidense más y lo mas interesante, sin haber tenido necesidad de disparar un tiro y algo más, lo que se precipitaría, el día que en la Casa Blanca el presidente residente sea un estadounidenses de origen latino o hispano o como allá quieran decir.

                        De ahí que con franqueza instemos a nuestros lectores en el territorio nacional, a que busquen las vías legales necesarias que permitan cuestionar los números de la JCE y para que esta explique hasta donde pudiera garantizar, que entre los extranjeros de origen dominicano, ninguno votaría el 15 de mayo y por lo que decimos, que seremos seis o serán siete millones registrados, pero el fraude electoral se garantiza con el voto de los extranjeros que se dicen dominicanos, aparte del otro masivo que impondría el voto de arrastre. [DAG. Lunes, 18 de enero de 2016. Año XIV. Número 5474]