Si Danilo y Leonel no se ponen de acuerdo en quien será el candidato presidencial idóneo del PLD, ¿por qué no sucede, uno de estos dos escenarios: Repetir la fórmula Danilo-Margarita o en último caso, ¿Margarita con compañero señalado de consenso entre los dos presidentes?

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¿Qué es lo que a todo gobiernista o peledeísta debe de interesarle’, ¿acaso no es el continuar manteniendo el favor popular y para que el PLD vuelva a ser reelecto en el 2020 en los tres poderes interdependientes del Estado?  Si esto es así, ¿cómo es posible que Leonel insista en que él debe ser el candidato presidencial, cuando realmente y si nos vamos a analizar el gobierno de Danilo, racionalmente no hay como negarle al presidente su derecho a repostularse?

           Quienes alientan que el expresidente sea el candidato del PLD en el 2020, insisten en plantear el recordatorio de su excelente obra de gobiernos y si dejamos a un lado todo lo relativo a lo tan controvertido, de tráfico de influencias y enriquecimiento desproporcionado ocurridos en ellos, seguro que nadie podría replicar, que, si por su excelente hoja de servicios es que debería elegírsele, seguro que Leonel no encontraría racionalmente opositor alguno a que pudiera repetir en el cargo.

            Pero resulta, que tres periodos de gobierno, doce años en el poder en diferentes etapas, deberían de ser una razón más que suficiente para ceder el paso al que está -Danilo- o a otro tercero y por un simple hecho y situación. Que se está en otros tiempos, en los que todos los éxitos de Leonel quedan cortos, si se analizan en detalle todos y cada uno de los pasos de Medina Sánchez como presidente de la República y quien, en este sentido, también racionalmente hay que decir, que poniéndolos a los dos en la balanza para decidir y de cara a los intereses permanentes de la República, el presidente y sin duda alguna debería de ser el señalado. Al fin y al cabo, ¿no recordó el difunto Balaguer, aquella expresión de Lincoln, de que nunca se cambia de caballo al cruzar un río?

            Ojo, no estamos diciendo que Leonel no se mereciera ser electo presidente en el 2020, solo decimos, que el realismo político obliga a sopesar cautelosamente, que es lo que mas le conviene a la nación y esto, si no se quiere preguntar, que paso sería el mejor para que el PLD se mantenga en el poder y en este sentido, Danilo sería la opción preferente. Y asumimos que se nos debe creer, toda vez que quien escribe, sabe en carne propia, que más podría contar con el favor del expresidente que todo cuanto pudiera desear por parte del presidente, quien nunca ha querido recibirnos y menos hablarnos. Por lo tanto, estamos curados de toda sospecha, al momento de llegar a la conclusión anterior.

            ¿En qué fundamentamos nuestro criterio?, que a la República no le conviene salir del gobernante actual y por los retos que la nación confronta y ciertamente, porque hay que tener en cuenta, el matiz de cuido que Danilo le impone a su quehacer, tan importante en estos años de tantos conflictos geoestratégicos y los  que en algún momento tocarán o rozarán a la nación, lo que nos hace presumir, que frente a ese futuro ominoso, es preferible que sea Danilo el que los enfrente y no Leonel, que desde el 2012 está fuera del poder y por lo tanto, que no está al día del conocimiento correcto desde el poder, para lidiar y salir exitoso de las peculiaridades tan cambiantes de la política internacional y sus implicaciones locales. Entendido esto, no dudamos entonces, en manifestar una cautelar preferencia por la continuidad presidencial actual.

            Ahora bien, ¿qué es lo deseable?, que desde ahora y siendo el PLD una variable de clase gobernante propia e independientemente a su condición de corporación económica, los peledeístas unifiquen criterios y propuestas y para que los dos presidentes y solo atendiendo a los intereses del partido y su continuidad en el poder, decidan entre los dos y objetivamente, quien deberá ceder y darle paso al otro.

            Concomitantemente, si llegado el caso, los dos tampoco se ponen de acuerdo y antes de que sus diferencias  provoquen una división tan aguda del PLD y la sociedad, de la que luego ambos tengan que arrepentirse y cuando vean, que por sus resentimientos y enconos provocaron la pérdida del poder y ante tal escenario, la ciudadanía les respondiese, imponiéndoles un candidato distinto y vengador que le ajustara cuentas a todo el PLD, que entonces estos dos políticos deberían hacerse a un lado y darle paso a una nueva generación alterna de líderes en ciernes y lo que desde ahora debería decírseles para que no caigan en el grave error de percepción que les obnubile sus entendimientos.

            Si lo anterior llegara a suceder, entonces, lo mejor de la República y dentro de sus fuerzas vivas y el voto femenino en conjunto, tendrían que demandar, que la actual vicepresidenta, Margarita Cedeño de Fernández, sea la que vaya como candidata presidencial y de vicepresidente, un candidato decidido entre los dos presidentes, pero tampoco entendiendo que van a controlarla a la actual segunda ejecutiva nacional, de la que hace mucho tiempo, muchos nos hemos dado cuenta, de que los ruedos de sus faldas y vestidos les pesan lo suficiente, como para saber, que en sus manos, la República continuaría siendo bien dirigida.

            Desde luego, estamos hablando hipotéticamente y con el corazón en frío, pero hay un hecho cierto, que tanto Danilo como Leonel y los dos fuera del Poder Ejecutivo, ninguno de los dos, nunca podrían sustraerse a solo proteger a peledeístas, mientras Margarita y al ser políticamente independiente a ambos y lo más significativo, con pocas ataduras dentro del comité político, podría estar en mejores condiciones para dirigir el gobierno y mucho más seguro, teniendo a los dos presidentes como sus mayores, mejores y más confiables asesores.

            Recalcamos, estamos hablando en función de lo que entendemos que debe convenirle al PLD y ni se diga a la República y con tal de impedir, que lo peor de la partidocracia, toda esa, representada en los partidos de alquiler, que entre todos ellos, sus lideres se han metido en sus saquetas y desde antes del 2008, no menos de 25 mil millones de pesos, quienes, si se ven solos en la manigua política y sin que Danilo o Leonel, ninguno los aterrorice por el poder de Estado que tienen detrás, bien que serían capaces de irse contra ellos mismos y aliarse con el demonio si fuera preciso y con tal de no salir de estar beneficiándose del presupuesto nacional.

            Porque lo cierto es, que los dominicanos no peledeístas y por el bien de los intereses permanentes de la República, no podemos darnos el lujo de entregarle las riendas de la nación, a individuos “opositores” que han hecho del ejercicio de la política, el peor de los mercados y menos, cuando con un presidente Donald Trump en la Casa Blanca y pretendiendo mandarnos de embajadora, a una señora, Robin Bernstein, que simpatías  hacia este país tiene pocas y las que ya las hizo traslucir en su declaración del ocho de marzo ante el senado de su país, diciendo, que su primer acto al venir aquí, sería reunirse con la embajadora haitiana, Yousemine Myrthil, (en realidad, encargada de negocios interina desde agosto de 2017)  para trabajar codo con codo y al mismo tiempo y viendo por igual en la política local,  ese preocupante resurgir  de la derecha de la derecha y por parte de un millonario empresario, nieto-sobrino del cardenal López Rodríguez y de mentalidad más estadounidense que dominicana.

            Que preocupados por semejante “performance”, reflexionemos diciendo, que si esto es así y sin importar que el gobierno actual, a duras penas pasa nuestros análisis y comentarios, que lleguemos a la conclusión, de que Danilo sea el que debe seguir y que si Leonel rompe la unidad del PLD y esto, si atiende a los que le dicen, que se alce con un grupo de partidos de alquiler y presentándose como candidato, que entonces Danilo vaya a la reelección, pero repitiendo con Margarita en la vicepresidencia. Pues este país no puede darse el lujo de retroceder en nada y menos, cuando Washington y como hace con otros gobiernos y países, también pretende dirigir tras bastidores al gobierno dominicano y lo que, con Danilo, nunca ocurriría.

            Danilo y aquí hay que recordar a su hermana Lucía, ex presidenta de la Cámara de Diputados, aunque citándola fuera de contexto, en cuanto a que “estaba de presidente cuando en el 2015 se modificó la Constitución para darle el derecho a la reelección, lo que significa, que como la Constitución y las leyes rigen para el porvenir, automáticamente el presidente puede reclamar su derecho constitucional a ir por un solo nuevo periodo 2020-2024” y muchos entienden, que no le falta razón.

            De ahí que concluyamos diciendo, que Si Danilo y Leonel no se ponen de acuerdo en quien será el candidato presidencial idóneo del PLD, ¿por qué no sucede uno de estos dos escenarios:  Repetir la fórmula Danilo-Margarita o en último caso, ¿Margarita con compañero señalado de consenso entre los dos presidentes? Con Dios.  [DAG. Lunes, 09 de abril de 2018. Año XVI. Número 6,233]