Si Dios no mete su mano. Una descapitalización progresiva originada en el atraso de pagos publicitarios pudiera llevarnos a un cierre temporal que no queremos y que menos deseamos y por lo que apelamos a las mejores voluntades dentro del gobierno y la economía, para evitarlo. ¿Quién nos auxilia?

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Una de las demostraciones más evidentes de que en República Dominicana no existe una clase gobernante en el sentido correcto del término, la tenemos y en el hecho, de los tremendos agobios que el periodismo independiente en sentido general, experimenta frente a intereses políticos o económicos negados en redondo a apoyar medios de comunicación y de información de masas y periodistas que esos intereses no puedan controlar.

            Y lo que adquiere mayor evidencia de persecución real, en los casos de mass media digitales como POR EL OJO DE LA CERRADURA, el que a diferencia de la generalidad, no representa ni es parte de ningún sector de izquierda o de derecha y sí que procura ser una voz creíble y autorizada para los grupos de ciudadanos, que entendidos dentro de la mayoría silenciosa, procuran que se les informe y analicen los hechos sociales, políticos, económicos y de toda índole y dentro de una cobertura en la que se les respete su derecho a determinar, cual es la parte dela verdad que más le conviene a sus intereses y creencias nada sectarios.

           En ese contexto, entendemos, que este periódico digital dominicano y en una nación cuyo aparato político está tan radicalizado y el que hasta ahora solo se muestra inclinado a lo que tan subjetivamente se entiende de “izquierda” o “progresista” y peor, alimentada semejante falsa creencia, con una mayoría periodística que aun no ha sabido evolucionar adecuadamente y ni siquiera para aceptar las diferencias de criterios más primarias, que haya que decir, que semejante dictadura de opinión manipulada, termina por atemorizar a los espíritus más independientes de criterios y quienes temerosos de que la avalancha izquierdista y socialista mediática se les vaya encima, prefieren mejor, ni siquiera apoyar a ocultas o discretamente, a este tipo de medio de comunicación.

            También en este aspecto y es doloroso decirlo, esta nación ha retrocedido extraordinariamente en materia de libertades públicas, al mismo tiempo que se ha creado una grave distorsión, sobre lo que es funcionalmente la libertad de prensa y al solo entenderse, que la misma debe ser reconocida para los periodistas y medios que se dicen de “izquierda” y quienes le huyen como si vieran al demonio, al periodismo independiente a todos los sectores públicos y privados y cuya existencia y tal como ocurre en países con verdaderas democracias, es el sector garantista de la existencia, vigencia y funcionabilidad de las libertades públicas.

            Lo más significativo, viene hacer, que el primero que debería preocuparse por que todos los sectores de opinión y sin distinciones de ninguna naturaleza, jueguen su propio papel en el fomento de la libre discusión de las ideas y como se entiende que en una democracia debe tener el Estado y sin importar la corriente política que caracterice al gobierno de turno, hasta ahora y en este país, todavía tal cultura de la tolerancia bien entendida no se practica y por eso de los radicalismos y extremismos de criterios sesgados, que no dejan que el sentido común prime entre las personas y en aras de que hubiese una gobernabilidad cierta y abierta para toda la ciudadanía.

            A todo esto, hay un aspecto mucho peor y que su ausencia practica desconcierta, pues si algo garantiza el ejercicio de la libertad de comercio como la de empresa, radica en la existencia de áreas o sectores de prensa, independientes a los grupos económicos o financieros, que, por su propia existencia, sirven de contrapeso a la prensa institucional que los millonarios barones mediáticos financian y disponen. Lamentablemente y hasta ahora, todos los grupos de poder económico, político o fáctico, parecería, que son remisos y en sus notorios egoísmos, a entender que un aparato mediático secuestrado por ellos no es garantía absoluta de ningún tipo de gobernabilidad cierta.

            Factor tan negativo y retardatario, que, tanto en EEUU como en las naciones europeas, los empresarios, banqueros y políticos, se cuidan de impulsar y alentar la falta de libertad de las ideas, al saber, que, si cierran la alternativa de la opinión libre, son esos mismos sectores de poder los más perjudicados. Solo hay que ver y si se quiere comprobar esta realidad, como en EEUU se actúa frente a los excesos de opinión dirigida del presidente Donald Trump y quien abiertamente se le ha ido al cuello al amplio sector mediático liberal y de izquierda como de derecha y el que responde y en un gran alarde objetividad bien entendida, con el respaldo a un afianzamiento de opinión libre, alentando y cerrando filas y para que la mayor cantidad de periodistas y medios de comunicación, le hagan contrapeso  a las ideas tan cerradas y retardatarias, de un presidente que solo acepta su propia opinión y no la de nadie más.

            Y es, que el radicalismo de opinión dirigida, que el señor Trump motoriza (no se olvide que es un magnate empresarial sumamente conservador) y en un país, en el que la mayoría estadounidense es absolutamente conservadora y primitivamente radical en su criterio estrecho y tan cuestionable, de que EEUU debe cerrarse al resto del mundo. Que si el resto de los estadounidenses y los sectores de poder, se dejaran chantajear o intimidar por la verborrea presidencial, a estos momentos, EEUU sería solo el país de una sola opinión y lo que, para una gran potencia global, es impensable que pudiera suceder, darse o tolerarse.

            Cuando lo anterior se entiende, se comprende el por qué los grandes políticos y empresarios y voces de opinión independiente y fáctica, sean los primeros en alentar la diversidad de opinión y como el mejor factor para que las libertades públicas no sean conculcadas y el primitivismo de la tribu no tome el espacio que le corresponde a la libre disidencia y el derecho constante a replicar e inquirir y que es la base definitoria de toda democracia liberal y la clave de la existencia de una clase gobernante, madura y desprejuiciada.

            Por supuesto, muchos nos hacemos cargo, de que la realidad dominicana y en materia de respeto a la libertad de opinión disidente, dista mucho, de ser una por la que se pudiera entender que la libertad de las ideas fundamenta el ejercicio cierto y menos, de un país, en el que, por más de ochenta años, el autoritarismo militar o civil, ha sido la constante que conspira diariamente contra la existencia de una sociedad libre y el fortalecimiento de una verdadera democracia.

            Y tal vacío, es el que con tanta preocupación y desde que hace 46 años se fundó a POR EL OJO DE LA CERRADURA, hemos visto y somos testigos de excepción, de que no ha podido ser corregido y alentándose en cambio, todas las formas y vías de poder, publico como privado y con el solo propósito, de paulatinamente tirar a un lado ese autoritarismo, primero tribal, luego trujillista y ahora posTrujillo, que no deja que los radicalismos dejen paso a la tolerancia y el respeto a las opiniones disidentes y al fomento de una clase gobernante, cierta desprejuiciada y tolerante hacia todas las ideas  criterios.

            Sin duda, mucho de todo ese primitivismo, es lo que experimentamos en nuestro diario vivir como periódico digital dominicano independiente y tanto, que un país dirigido en su gobierno e instituciones privadas, por individuos a los que puede clasificarse como jóvenes-maduros, no permite y por la pasión política tan sectaria y también primitiva que se ejerce, que en esta nación, los mass media que no son de “izquierda” o “revolucionario” o “marxista” y en el concepto original de cada extremismo, puedan lograr sobrevivir y  ante la avalancha tan insensata, de odios y resquemores por parte de personas de poder, que todavía no han podido trascender, dejando sus resentimientos fuera de su ámbito natural de vida.

            Resultando, que nuestra democracia, es simplemente un ejercicio continuo de autoritarismo, más o menos con pretensión “democrática” y el que no tolera la opinión disidente y mucho menos la crítica con fundamento para corregir y reconducir las pasiones y garantizar todo verdadero clima de libertades públicas y de amplitud de tolerancia.

            Es de ese modo y lo que da lástima, por la poca salud democrática de la República, que periodistas y medios independientes totalmente comprometidos con los intereses permanentes de la República, seamos las primeras victimas de ese atentado institucional permanente contra las libertades de opinión, información, de prensa y de disidencia. Por eso, al medio o periodista de que se trate, se le trata de aislar de todos los demás, se le impone la especie de cuarentena y a ver si se adapta o cede y de lo contrario, se le restringe la publicidad o se le otorga desde el poder, pero reteniendo sus pagos a tiempo y cuando quienes no quieren semejante prueba y manifestación cierta de opinión constructiva, entonces y drásticamente, se le cierran las puertas al crédito bancario y hasta que al final y por falta de apoyo económico y capital de trabajo, se le mata y destruye sin contemplación.

            Justo lo que ahora estamos experimentando en carne propia y por lo que clamamos ante aquellas voluntades, gubernativas o empresariales, que  a su interior, entienden que este tipo de periodismo  de contrapeso es necesario para la existencia de todas las libertades, a que dejen a un lado sus enconos, hijos del cuadro de represión continua que el autoritarismo vigente impone y por un solo instante, recordando lo que ellos mismos sobre este particular experimentaron en sus pasados y en materia de persecución política y social y también económica, accedan a darnos el respaldo financiero que con urgencia requerimos y para evitar, que en horas debamos cerrar este medio de comunicación y de información de masas y por el “delito” de no ser parte de la manada mediática que manipula la vida dominicana y la que tarde o temprano, de seguir como va, nos llevará a la dictadura pura y simple y como testimonio terrible, de la ausencia de una verdadera clase gobernante protectora de sí misma y al no apoyar la diversidad dentro de la comunicación y siempre alentando la disidencia y esta, dentro de un concepto liberal bien entendido, que aliente y de fuerza a toda forma democrática de conducción, coparticipación y tolerancia.

            Es por ello, por lo que advertimos, que una descapitalización progresiva y originada en el atraso de pagos publicitarios, pudiera llevarnos a un cierre temporal que no queremos y que menos deseamos y por lo que apelamos a las mejores voluntades dentro del gobierno y la economía, para evitarlo. ¿Quién nos auxilia? Con Dios. [DAG. Viernes, 01 de junio de 2018. Año XVI. Número 6,328]