Si la Pepca declaró que “miembros de red de Adán Cáceres siguen en instituciones “maniobrando” para que evidencias no lleguen a la PGR”, ¿habría que entender que los imputados son más listos que los dos subprocuradores actuantes y cuando precisamente hoy la entidad procura que los jueces les coloquen medidas de coerción?

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Durante estos días, hemos estado advirtiendo desde este y nuestros otros medios digitales, a los funcionarios de la entidad que desde la PGR persigue la corrupción, que tuvieran el mayor cuidado posible y con miras de presentar pruebas exactas y creíbles para que sus alegatos no se les caigan y aunque fuere por primera vez, muchos veamos, que efectivamente, el organismo al que le corresponde ejercer la justicia represiva desde el Poder Ejecutivo, actúa correctamente como eficaz auxiliar del ministerio público central.

Pero cuando desde la tarde de ayer, la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca) advirtió y a modo de estar justificándose si algo le saliera mal, que los imputados han movido sus alfiles y para evitar que las supuestas evidencias que los subprocuradores Camacho y Berenice han dicho que poseen, no lleguen a lo inmediato del tribunal que a partir de las once am conocerá el caso, que de inmediato entendiéramos y nos asaltaran dudas, sobre y lo que parece, pálido ejercicio de trabajo de esos dos funcionarios y sus subalternos.

A partir de esa declaración, no podemos negar que nos sentimos extremadamente escandalizados y por el temor, de que las pruebas acumuladas no sean tales y la Pepca volviera a caer en el punto más bajo de su credibilidad y al decir esto, no es porque quisiéramos que los imputados se salven de la cárcel, sino porque entendemos que otro golpe mas contra la credibilidad de la entidad, sería una situación nada favorable para la misma Procuraduría General de la República (PGR) y mucho más, cuando hace menos de un mes, que con el asalto-allanamiento perpetrado contra la Cámara de Cuentas, los dos funcionarios subalternos que dirigen la Pepca dieron una desafortunada demostración de incompetencia e incapacidad de interpretar la lógica jurídica, fundamental en este tipo de casos, a los que nos referimos.

Porque no es que estuviéramos hablando de abogados bisoños o inexpertos, sino de funcionarios del orden judicial dentro del Ministerio Público Central que nos han sido presentados con altas condiciones y capacidades y por lo que se supone que nunca deberían cometer errores propios de principiantes.

¿Será que debido a que el presidente Abinader declaró en agosto al asumir el poder, que no se inmiscuiría en lo relativo a la PGR, que entonces los señores Berenice y Camacho hubiesen experimentado una de egos inflados, que, por lo visto, a ambos no les permite discernir con toda propiedad y competencia?

Se nos podrá decir que especulamos, pero ¿cómo entender entonces tantas fallas de procedimiento y cuando, además, es obvio que ambos funcionarios e incluso en el momento que difieren en algún aspecto procedimental, actúan de manera emocionalmente inmadura y hostil al debido proceso?

Asumiendo pues, que ambos son un riesgo para el adecuado debate jurídico y en una fase tan delicada como lo es la acumulación de pruebas y para que quienes entiendan imputados, no pudieran lograr el mínimo resquicio para evadir el accionar de la Pepca, que por obligación haya que llamar la atención de nuestros lectores y porque evidentemente y por mas que Berenice y Camacho quisieran negarlo, cada día en los procesos en los que se presentan, como por ejemplo el Odebrechetgate, que definitivamente hayan dudas por ese comportamiento altivo y desenfocado y con unos discursos beligerantes, de hecho, nada profesionales, que obliguen a que haya que insistir, que si en este día el tribunal actuante deja a un lado los argumentos jurídicos de los dos subprocuradores y los imputados y sus abogados logran una pequeña victoria procesal, que a muchos no nos cabría la menor duda, de que quien los nombró se habrá empezado hacer determinados interrogantes.

¿Qué es lo que en resumen está pasando con estos funcionarios subalternos?, que parecería, que sus expectativas no van parejas con la preparación que se les reputa y que, debido a ello, sus criterios subjetivos y parciales, se convierten en inútiles y más para la formulación de un debate que fuere enriquecedor en materia jurídica. Además, en los corrillos judiciales corre el rumor, de que por lo menos un expresidente de la Republica, es la especie de padrino protector de uno de los dos subprocuradores y que, si esto fuera cierto, traería el factor político deliberativo partidario a un asunto legal que podría terminar enquistándose de antemano dentro de un proceso chueco.

Y si esto es así, ¿guardará silencio el presidente de la República, viendo y comprobando, que mientras él da testimonio de querer una justicia independiente, existe un expresidente que maniobra tras bastidores y para someter a su voluntad, aquello que los subprocuradores a que nos referimos pudieran plantear como argumentos y discurso propio?

Solo pensar la probabilidad, horroriza y porque entonces no habría que tener mucha imaginación y para que se pudiera entender, que desde la PGR hay un accionar jurídico partidario, ni siquiera gubernamental, que definitivamente hundiría en el descrédito mayúsculo todo el accionar institucional de la Procuraduría General de la República y si esto llegara a comprobarse y definitivamente, al presidente Abinader no le quedaría otra que removerlos de los cargos en los que les nombró y lo que sería un riesgo político delicado que pudiera afectar que el gobierno pudiera salir airoso.

Mientras tanto, es obvio que los imputados en la llamada Operación Coral (no confundir con las empresas Corripio Alonso) y después de la información que trascendiera en la tarde-noche de ayer y de la que nos hacemos eco, deben de estar en consultas con sus abogados defensores y para lograr una ventaja comparativa que pudiera poner en ridículo a la Pepca y como justicia represiva al servicio del PRM y la FP, al tiempo de colocar al gobierno dentro de la grave imputación de persecución política, que en nada le favorecería.

De ahí que expresemos, que si la Pepca declaró que “miembros de red de Adán Cáceres siguen en instituciones "maniobrando" para que evidencias no lleguen a la PGR”, ¿habría que entender que los imputados son más listos que los dos subprocuradores actuantes y cuando precisamente hoy, la entidad procura que los jueces les coloquen medidas de coerción? (DAG)