Si queremos que República Dominicana vaya hacia adelante, debemos desterrar esta política feudal que divide al país entre siervos y oligarcas

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No todo el tiempo el concepto oligarca debe ser entendido en su raíz original de un sistema por medio del cual un grupito de potentados económicos hace lo que les venga en ganas con un conglomerado social al que han reducido a la servidumbre económica mas abyecta.

p16qpdel9l1bhj1g7q166dmqrd570_45330                        También el termino sirve para definir a cabalidad el actual estado de cosas tan injusto y anti ético que se vive, desde que un grupo de políticos que todos creíamos pos Trujillo y pos Balaguer, revirtieron la caída del trujillato en mayo de 1961 y la expulsión del balaguerato en agosto de 1978 y al extremo, de que, haciendo una simbiosis de tales regímenes desarrollistas y de fuerza, han generado a su vez, un sistema político mucho mas esclavista y oprobioso que los dos mencionados.

                        Porque cuando a Trujillo se le asesinó con el pretexto de que supuestamente era un tirano, nunca se pensó que quienes propiciaron el hecho y todos, dominicanos contando con la ayuda del Departamento de Estado y la CIA estadounidense, impulsarían un neotrujillismo que en muchos aspectos fue peor que el original.

                        Y cuya característica principal fue que las llamadas “diez familias” y por medio de los testaferros que Trujillo utilizó para administrar los bienes y activos creados en su régimen de 31 años y de los que nunca dijo que fueran suyos sino que él los administraba a nombre de los dominicanos que eran sus legítimos dueños, saquearon todo en el corto periodo de noviembre 1961 hasta septiembre de 1965, retrotrayendo la economía casi a los niveles ignominiosos de como el hombre fuerte la encontró en agosto de 1930.

showimage (5)                        Semejante retroceso descomunal y en el que la familia Vicini (Gianni Vicini, “mister equis”) tuvo el mayor protagonismo, junto a la claque vil de supuestos íntimos del régimen y disfrazados de antitrujillistas patrocinados por “los americanos”, en apenas cuatro años, redujeron a la nada todo cuanto Trujillo creó en 31 años y con el agravante, de que en base al cambio del sistema de control institucional que representan los actos auténticos dimanados de los notarios públicos, a estos se les agregaron los actos bajo firma privada, que fueron los utilizados por los Vicini, los Cabral y el Triunvirato, para legitimar el saqueo perpetrado contra la riqueza nacional, logrando traspasar de ese modo tan canallesco, los bienes nacionales controlados por Trujillo, a las fortunas familiares de los grupos privados que saquearon de cabo a rabo a la República.


Esta parte decisiva de la historia nacional no es conocida por el gran público y le ha sido vedada a las nuevas generaciones, a las que se les ha ocultado, que tal saqueo generalizado ocurrió y con el consentimiento y apoyo vil de otro de los grandes beneficiarios del régimen: La Iglesia Católica y en su calidad de corporación económica religiosa privada.

                        ¿Cómo se perpetró semejante saqueó de bienes públDonald-Reid-Cabral-no-presidía-triunvirato-cuando-mataron-a-Tavarezicos tan cuantiosos? Por medio de dos decretos-leyes escritos y diseñados por el propio presidente de facto, Donald Reid Cabral: La ley 301. Ley del Notario, del 30 de junio de 1964, gaceta oficial 8870 y la ley Sobre Venta Condicional de Inmuebles, Ley No. 483-64 del 09 de noviembre de 1964, gaceta oficial 8870.

                        Es decir, los actos auténticos fueron suprimidos de hecho y en base a los actos bajo firma privada, que no requieren de formalidad alguna y de ese modo, más de mil millones de pesos en propiedades de todo tipo y categoría y cuyo valor en la época era superior o igual al dólar estadounidense (recuérdese que la nación no tenía deuda externa, que el dólar circulaba junto a la moneda nacional y que existía una infraestructura agrícola y de negocios y de maquinaria e industria ligera inigualables, más una fábrica de armas y otra de pólvora que junto a la red de ingenios cañeros y con un peso cuyo poder adquisitivo era el triple del valor que se le atribuía, hacían de la economía dominicana, una e envidiable) todos esos miles de millones de pesos fueron saqueados y robados por esas diez familias y los testaferros que disponían dirigiendo las empresas del Estado.

                        De semejante daño todavía la República no ha podido sobreponerse, pero los Vicini, los Cabral y todas las demás familias que participaron en toda aquella orgía de robo y depredación, sí y lo mil veces peor, que, como herederos a la fuerza del régimen trujillista, todo el tiempo le han hecho creer a los dominicanos, que todo cuanto ha ocurrido en retroceso institucional brutal se debe a otros y no precisamente a ellos.

                        Con singular parecido se dio el mismo deplorable espectáculo, cuando las mismas familias y con el ropaje de nacionalistas y vanguardistas y mediante sus periódicos Listín Diario y El Caribe, crearon las condiciones “anímicas” para que el decaído régimen progresista de Joaquín BALAGUER (1)Balaguer. Ese ahora despreciado, pero que sin su existencia la República no se habría podido salvar de la hecatombe comunista y terrorista de la Guerra Fría y entre junio de 1966 y agosto de 1978, diera paso al populismo, la venganza social y el clientelismo políticos más abyectos y cuya mayor responsabilidad recae en los regímenes perredeístas, de los presidentes Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco.

                        Pero gracias a que el pueblo dominicano y perezosamente había logrado avanzar en su educación política y responsabilidad cívica, se logró revertir el nuevo proceso de disolución institucional, con aquellas elecciones nacionales de 1986 y entendidas de vida o muerte, que a la desesperada, los dominicanos llevaron de nuevo al poder, al a ese momento anciano caudillo y ciego solo de sus ojos pero con una fortaleza física extraordinaria y una lucidez mental aplastante y del que entendieron que era el único político y estadista que con su sola voluntad y fervor dominicanista, estaba en condiciones para rescatar de nuevo a la República y como efectivamente así ocurrió entre agosto de 1986 y agosto de 1996, cuando Balaguer y lleno de gloria, impidió que las diez viejas familias, que habían logrado reciclarse dentro del PRD principalmente, patrocinaron la más grave intervención política extranjera -peor que la anterior en 1978- y la que estuvo a punto de generar una terrible guerra civil y de lo tan crispado que se encontraba el ambiente político y social de entonces.

                        Sin embargo, ocurrió lo impensable, que las nuevas generaciones políticas que a través de Balaguer llegarían al poder (muchachos entre los 30 y 45 años de edad) y estas, no de fervor balaguerista y solo sí de un supuesto izquierdismo hijo del estado de inequidad social y económica en el que se desenvolvían, se deslumbraron con los tutumpotes que las diez familias controlaban e increíblemente, con el pacto por la democracia que sepultó al PRD del acceso al poder político hasta el 2000, cuando el mismo Balaguer asumió que había que darle oportunidad para que manifieste su capacidad de racionalidad y de gobierno, la nación volvió a retroceder institucionalmente y tanto, que el autor de ese retroceso, el PLD, cayó en brazos de la influencia tenebrosa de esa oligarquía depredadora que ha hecho todavía de República Dominicana una nación de esclavos económicas regidos por una terrible política feudal, con la que las diez familias y los Vicini y los Cabral encabezándolas, entendían que así lograban preservar sus intereses, todos obtenidos en base a saquear a los dominicanos.

                        Y es que a nuestro juicio, el mayor crimen que el PLD ha cometido, ha sido el de ejercer el poder para que las viejas familias se reciclaran y ahora fueran casi determinantes para el destino nacional y para esta ocasión, en sociedad tenebrosa con los grupos mercantilistas e importadores, como el Corripio, a través del terrible oligopolio CORVI (Corripio-Vicini) y quienes por sí, han terminado por establecer la peor muestra de feudalismo que ni siquiera en la época primaria de concho primo, las anteriores generaciones de dominicanos nunca conocieron en aquella sociedad rural de antes de 1930.

                        Ahora el PLD le ha dado la vuelta completa al ciclo de veinte años de poder casi absoluto y terminando donde había empezado, pero al revés. Buscando la alianza con el PRD y de la que ahora ha surgido otro ramal perredeísta disfrazado de PRM y quienes en conciliábulo a ocultas, se preparan para tratar de reciclar este feudalismo canallesco que las diez viejas familias lograron entronizar en la vida nacional y en esta ocasión, gracias a aquellos muchachos de 30 y 45 años de edad, quienes ahora ricos y mucho mas millonarios que muchos dentro de las diez viejas familias, están decididos a quedarse indefinidamente al frente de la cosa pública.

                        A diferencia de antes, se da la gran contradicción, de que, ante los ojos y percepción del pueblo dominicano, dentro de semejante componenda tan anti nacional, se da el caso de un presidente de la República, que, por su carácter, accionar, decencia y buena voluntad, una fuerte mayoría nacional le entiende digno de repetir en el cargo. Pero Danilo Medina Sánchez, es también a su modo, uno de los artífices y junto al expresidente Leonel Fernández (una de las fortunas mas comite-politico-del-PLDgrandes de este país y rivalizando con las de las diez familias) de todo el descalabro institucional que ahora abate a la nación y no deja que las nuevas generaciones puedan asumir correctamente su papel de dar el paso renovador hacia adelante para que en este nuevo siglo la nación avance.

                        Ante tal circunstancia y si queremos evitar que el conjunto de tantos intereses privados y políticos se salgan con la suya, engañen por nueva vez a la nación y la aprisionen aun mucho más, es nuestra prédica respecto a que los dominicanos debemos quedarnos con Danilo de presidente, pero quitándole al PLD y al PRD el control que ahora tienen en las cámaras legislativas y los gobiernos municipales y sobretodo dentro del casi destruido y desarticulado Poder Judicial, donde existe la expresión ruin de la corrupción moral que abate al país político y es que queremos y debemos evitar, que las viejas diez familias, el poder económico cristero, más el nuevo poder económico-político-peledeísta-perredeísta-perremeista, se salga con la suya y genere una servidumbre política y económica mucho peor para toda la nación.

                        Por eso y por encima de las preferencias políticas de cada quien. Cada elector debe pensar y como nunca antes en la sobrevivencia de nuestra nación como Estado vivo y viable, amenazado en su existencia y como nunca antes, por el interés de fusión de un millón10001424839466jpg-700x700 de estadounidenses de origen dominicano y todos con derecho a votar en nuestras elecciones y por el otro y tan cercano, del matrimonio político Clinton (el verdadero regente de Haití), la iniciativa Quisqueya, de los Vicini y la pretensión del Club Bilderberg, (que es su asociado) de hacer de la isla una sola República y sin importar que las dos naciones que la componen se aniquilen entre sí por medio de una guerra de exterminio racial y supuestamente nacionalista. (Favor releer análisis del pasado lunes 22: “En Haiti, ¿aplazamiento de las elecciones? Horroroso mal signo que podría hasta poner en peligro las elecciones dominicanas”).

                        De ahí que concluyamos diciendo, que ante panorama tan tenebroso. Las nuevas generaciones deben frenarse y entender que la República está primero, que solo deben presentar un candidato unificador al Poder Ejecutivo y junto a una política determinante y en donde deben estar sus mayores empeños, de votar en base al voto fraccionado y como la única vía de derrotar la gran conspiración mediática, cristera, oligárquica y política, como la única manera de imponer los contrapesos institucionales que a la plutocracia oligárquica y a los nuevos ricos del PLD y PRD les anulen institucionalmente.

                        Hay pues que rescatar la soberanía del pueblo mediante el control del Poder Legislativo y los ayuntamientos y sin importar que Danilo logre su merecida reelección, la de él, pero no la del PLD y menos en alianza con el PRD, ese partido blanco que tuvo la oportunidad en el 1978 de independizar a la nación de la oligarquía tradicional y no lo hizo.

                        Las nuevas generaciones de ciudadanos y políticos, es esto lo que deben y tienen que tener en cuenta y no creer en las arteras como continuas manipulaciones periodísticas hijas de esa infame concentración de mass media en pocas manos de tutumpotes, oligarcas y ricos asociados con Leonel y su camarilla depredadora.

                        Pues si los dominicanos queremos seguir hacia adelante y ser dueños del destino nacional y si queremos que República Dominicana vaya hacia adelante, debemos desterrar esta ignominiosa política feudal que divide al país entre siervos y oligarcas. [DAG. Lunes, 28 de diciembre de 2015. Año XIII. Número 5454]