Solo pensar que aquí ocurrieran actos de terrorismo a gran escala o que EEUU se lance de una vez por todas a incrementar la guerra en el

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Todo indica, que no existe nación sobre la tierra que no pueda ser objeto de un ataque terrorista a gran escala o algunos otros continuos y sin que de algún modo sus autoridades puedan estar por lo menos dos pasos adelante de los planificadores del terror.

            Y esa presunción, inquietante por demás, sobre todo cuando los activistas del Estado Islámico han demostrado tanta eficiencia letal en el manejo del factor sorpresa, más lo otro, que cuando uno de los primeros actos terroristas en la capital francesa, su autor en una panadería judía, había salido de la zona este de República Dominicana, donde “vacacionaba” junto a la activista encargada de que cometiera el atropello.

            Es una realidad, que debería obligar a nuestras autoridades y en particular a las que tienen responsabilidad sobre los organismos de inteligencia, espionaje y contra espionaje, a tener desde ya mismo y bien elaborados, los diferentes escenarios posibles de algún tipo de acto de terror que pudiera afectar a la población o en particular a los vacacionistas en centros turísticos, principalmente en los centros vacacionales de la zona oriental y el norte atlántico.

            Por otro lado, preocupa, que las autoridades ni siquiera han dado a entender que tienen un control de las más de cinco mezquitas que existen en el Gran Santo Domingo y que se sepa, tampoco hubiesen elaborado un censo sobre aquellos ciudadanos que profesan la religión musulmana y son activos en sus madrazas y menos, que desde Migración se hubiese hecho saber que se dispone de un control diario de las idas y venidas de viajeros de países musulmanes hacia el nuestro y en particular, de los cientos de miles que habitan o son parte de las tres guyanas (parte noreste de Sudamérica).

            Desde luego, no estamos diciendo que esas autoridades sean incompetentes en materia de prever cualquier tipo de hecho terrorista o de tener control de viajeros potencialmente peligrosos de países de vocación islámica, sino que llamamos la atención, respecto a que está visto que no hay día en el mundo que no se avise de algún tipo de ocurrencia terrorista y lo que debería mantenernos alertas a todos los que vivimos en un país con un territorio geoestratégicamente bien localizado en pleno centro del Mar Caribe.

            Solo hay que recordar, la barbaridad aquella, del individuo que hizo explotar una especie de granada fragmentaria en uno de los vagones del metro urbano capitaleño y el lío que aquello generó y debido al desconcierto de las autoridades actuantes, por el que, ese solo hecho de terrorismo primario, evidenció, que por lo menos a ese momento, aquí nadie de responsabilidad gubernamental parecería que no tenía  un plan anti terrorista para semejante sistema de transporte y ni hablar del nuevo sistema de transporte aéreo teleférico, que el gobierno está construyendo en la misma capital nacional en su zona más cercana a los ríos Ozama e Isabela.

           Entonces y si venimos a ver, la preocupación es legítima y debido a la misma, lo correcto fuera, que los organismos oficiales a cargo, se fueran preparando en crear un grupo especializado de anti terrorismo urbano, al tiempo que la Defensa Civil se preocupara por diseñar cursos preventivos para que los ciudadanos sepan que hacer y cómo reaccionar si en donde se encuentren ocurre de improviso un hecho de terror de carácter masivo.

            Ayer mismo en Suecia y en su capital Estocolmo (norte de Europa) hubo un acto terrorista perpetrado por un individuo a bordo de un camión robado y que generó no menos de tres muertos y al instante, se desarrolló el dispositivo anti terrorismo que se tiene diseñado. Si en la capital dominicana ocurriera un hecho semejante, ¿estarían nuestras autoridades preparadas para enfrentar la situación y sin que haya necesidad de afectar el desenvolvimiento normal de la ciudadanía? Muchos creemos que no y que, si el caso llegara de algún tipo de acto subversivo terrorista, policías y militares no sabrían cómo enfrentar la contingencia.

            Debido a semejante falla de seguridad a gran escala, se entiende como importante, que el gobierno solicite expertos israelíes -gubernamentales o privados- que diseñaran programas de acción preventiva para conocimiento y práctica ciudadana e incluyendo escuelas y centros universitarios o que en las Fuerzas Armadas se contemple la preparación de una especie de servicio militar obligatorio anti terrorista y anti desastres naturales, por medio del cual, la juventud y desde los doce a los 22 años fuera preparada para responder de inmediato y en auxilio de la sociedad y las fuerzas armadas regulares.

            Por supuesto, antes habría que tener el cuido de depurar a los elementos militares y policiales que pudieran participar en esos entrenamientos y en lo relativo a los nexos de muchos de estos con la criminalidad organizada, el narcotráfico y el lavado de activos y su ramal de sicariato y lo decimos, porque algo hay que hacer y no como ahora, estar cruzados de brazos y solo esperando que el comando sur estadounidense pudiera venir a auxiliarnos.

            Aún más. A nivel del partidismo político. Perfectamente que la Defensa Civil podría diseñar cursos preventivos para los activistas más jóvenes de todos los partidos políticos del sistema y sin necesidad de facilitarles armas de ningún tipo y sí una formación civil de ejercicios físicos y tácticos, así como de auxilio para casos de guerra, confrontación interna, incendios o desastres naturales. Entrenamiento que tenga un fuerte componente castrense de moral y cívica, que dicho de paso, podría contribuir a que la juventud pudiera ser rescatada del ámbito de promiscuidad, corrupción y prostitución y vida fácil que ahora le embarga.

            Pues en una escala de cero a diez puntos, la población de este país no llega a dos puntos en materia de preparación temprana para enfrentar desastres naturales y mucho menos cualquier tipo de acto de terror que pudiera suscitarse.

            Por ejemplo, para una población de cuatro millones de habitantes que tiene el Gran Santo Domingo, ¿tendrá el gobierno un plan preventivo a gran escala y para accionar, de inmediato se diera la hipotética situación que delineamos, que, en los casi tres mil kilómetros cuadrados urbanos, 25 individuos. Entiéndase bien. 25 individuos y fuertemente armados hagan explotar cada uno 25 transformadores eléctricos al mismo tiempo y en 25 vías estratégicas, mientras otro grupo se lanza a disparar a tontas y a locas en diferentes sitios del Gran Santo Domingo y otros 25 a bordo de camiones y autobuses los lanzaran también al mismo tiempo contra los transeúntes? Seguro que no. O si se va a situaciones mayores, intentar destruir las presas y embalses o las torres de transmisión eléctricas y hasta envenenar las aguas de los acueductos, ¿existe un plan preventivo para salvaguardarlas? Por eso lo importante de diseñar planes preventivos de enseñanza práctica para ese tipo de situación.

            Y en el plano internacional, ahora que Washington se ha decidido por darle un nuevo giro a la situación en Siria y teniendo muy presente el peligroso como potencial conflicto que deberá estallar dentro de algunos días con Corea del Norte, ¿se encuentra República Dominicana lista para enfrentar una situación de desabastecimientos alimentario y médico que pudiera afectar a la población? Tampoco sobre esto no hay nada seguro.

            Entonces, lo correcto debe ser, que todos los que vivimos en el territorio nacional y en lo que el gobierno de la mano, todos nos auto preparemos para enfrentar cualquier imprevisto que pudiera afectarnos en nuestro desenvolvimiento diario y no actuar histéricamente, porque y como acaba de suceder, en un restaurante donde un grupo de delincuentes lo asaltó y aterrorizó a los comensales que allí habían y en típica muestra de esa delincuencia sudaca que de pronto nos ha invadido, mientras desde las redes sociales, la pus que salía de allí solo contribuía a confundir y aterrorizar mucho más a quienes se dejan sonsacar por individuos bajo seudónimos, opinando de todo y sin saber nada y sí con una alta carga de maldad y mucha perversidad.

            Por ello es que decimos, que solo pensar que aquí ocurrieran actos de terrorismo a gran escala o que EEUU se lance de una vez por todas a incrementar la guerra en el Medio Oriente o crear una nueva en Corea del Sur, es más que suficiente para pensar en lo peor y en un país, donde parecería que muchos no miran más allá de las puntas de sus narices.   [DAG. Sábado, 08 de abril de 2017. Año XV. Número 5867].