Suecia, un ejemplo de sostenibilidad en pensiones

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El sistema sueco de pensiones habitualmente es citado como ejemplo de sostenibilidad, pues incorpora elementos tanto del sistema de reparto como del de capitalización, junto con los planes privados. Las pensiones públicas se calculan mediante un sistema mixto, pero no se puede olvidar que en Suecia más del 90 por ciento de los trabajadores dispone de planes de pensiones de empleo cuya adhesión es prácticamente obligatoria. La reforma del sistema de pensiones sueco se produjo a finales de los 90 y empezó a aplicarse a los nuevos jubilados a partir de 2010. Hasta la reforma, el sistema era de reparto puro, pero, dada la baja natalidad, la sostenibilidad del sistema estaba comprometida y la probabilidad de que no se pudieran pagar las pensiones en el futuro era cierta. La reforma se llevó a cabo con un alto consenso entre las distintas fuerzas políticas y los nuevos cálculos entraron en vigor en 2001. El sistema se basa en cuentas nacionales para cada trabajador en las que se asientan las contribuciones que realiza el trabajador y la empresa. El saldo de la cuenta refleja el derecho del trabajador que va acumulando para percibir su pensión en el futuro y se comunica a cada beneficiario una vez al año.

Sin fecha tope para la jubilación

La pensión se calcula con las aportaciones realizadas durante toda la vida laboral. Un sueco se puede jubilar desde los 61 años y percibir sus pensiones contributivas, porque son dos. No hay fecha tope para la jubilación, y así puede acumular contribuciones por encima de los 61 años para mejorar su pensión. La paga no contributiva, es decir, la básica, puede recibirse sólo a partir de los 65 años. Un sueco puede tener derecho a percibir tres pensiones, o mejor dicho, tres tramos de pensión: dos pensiones contributivas, con cálculo diferenciado, más una pensión básica, no contributiva si la contributiva estuviera por debajo de un límite mínimo fijado.

Las contributivas son la inkonstpension y la premiepension y se financian con las aportaciones de empresas y trabajadores. La inkonstpension se financia con el 16 por ciento del salario y se basa en un sistema de reparto con condiciones por el cual los beneficiarios perciben sus prestaciones según la recaudación de cada momento, según unas reglas de equilibrio del sistema específicas. Supone la mayor parte de la paga que recibe un jubilado. El 2,5 por ciento del salario se destina a la premiepension, que se basa en un sistema de capitalización y se aporta a un fondo de pensiones privado a elección del trabajador.

Lo más importante del sistema sueco no es en sí mismo el cálculo o diferente cómputo de las aportaciones, sino la forma en que éstas se transforman en una pensión en el momento de la jubilación así como los criterios de sostenibilidad y equilibrio del sistema que actúan sobre el importe que un jubilado puede percibir.

Las aportaciones del trabajador se revalorizan a lo largo de su vida. La revalorización de las contribuciones de la pensión por reparto, la inkonstpension, se basa en el alza salarial mediante un índice calculado anualmente. La premiepension o paga de capitalización se revaloriza en función del fondo de pensiones elegido por el trabajador y los rendimientos de su cartera de inversión, y no depende de ninguna decisión administrativa. En la determinación de la pensión se tienen en cuenta factores de sostenibilidad y equilibrio del sistema, por eso ni tan siquiera la parte que funciona mediante el sistema de reparto da derecho a una prestación que pueda definirse antes del momento de la jubilación, pues los factores personales y del sistema pueden ser previamente desconocidos. Así, los derechos acumulados que en un sistema de reparto puro dan como resultado prestaciones definidas previamente, en el sistema sueco no se pueden calcular hasta la jubilación, salvo de forma aproximada.

El capital acumulado en la cuenta nocional del trabajador determina la renta vitalicia que puede percibir en función de la esperanza de vida estimada de forma individual. Ello da gran solidez al sistema, puesto que a medida que sube la esperanza de vida disminuye el importe de las pensiones a percibir. Por otra parte, las normas de equilibrio del sistema establecen que éste no puede ser deficitario, de manera que ni las pensiones ni los derechos acumulados pueden crecer cuando el importe de las prestaciones supera al de las contribuciones. Esta garantía de estabilidad evita la quiebra y que haya que financiarlo con otros recursos, como sucede actualmente en España.

La pensión no contributiva, garantipension, se financia con impuestos y se percibe en caso de que no se hayan realizado contribuciones o que una vez calculada la pensión esté por debajo de un determinado importe.

Por último, la mayor parte de los suecos cuentan con planes de pensiones de empleo de capitalización individual para complementar su pensión pública y a los que contribuyen con entre un 3 y un 5 por ciento del salario. (http://pensiones.eleconomista.es)