Un discurso de Estado totalmente positivo, innovador y realista y nada sujeto al PLD y en demostración cierta del espíritu de apertura y fe en el destino nacional, que tiene el presidente Danilo Medina Sánchez y frente a una oposición torpe, ciega, sorda y estúpida

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Indudablemente, que la rendición de cuenta anual presentada ayer por el presidente de la República, se corresponde en los hechos, a la muestra concreta y verificable, de que el presidente Danilo Medina Sánchez ha estado trabajando con laboriosidad y entrega cívica a favor de los intereses permanentes de la República y cuyo mayor exponente, fue su discurso introductorio ante el pleno legislativo y las fuerzas vivas nacionales, en el salón de la Asamblea Nacional.

             Mediante ese discurso,  fue evidente que no quedó requerimiento ciudadano que no hubiese sido contestado con llaneza y nobleza y alta carga de convencimiento y veracidad,  ante una nación, que ha estado expuesta en estos meses, al zarandeo verbal sedicioso de grupos políticos y contestatarios conjuntamente con una manipulación periodística artera desde los mass media de la prensa mercancía, quienes en base a todos los mecanismos a su alcance e innoblemente, contrarios a que la nación continúe mejorándose y siempre hacia adelante, han bombardeado a la población con todas clases de soflamas y declaraciones y notas periodísticas totalmente incendiarias y atentatorias a la paz social.

            Lo primero que resaltó en ese discurso-rendición de cuentas de 42 páginas y hora y media de duración en su lectura, que estamos ante un político y presidente, que hace tiempo dejó atrás toda visión maniquea propia de cuando la guerra fría y quien ha evolucionado dentro de un concepto de independencia de criterio tan firme, que ni siquiera las ideas y políticas del partido oficial al que pertenece, no le mediatizan y por lo contrario y por primera vez en los últimos 56 años de la vida nacional, se nos muestra como un presidente tan evolucionado en sus ideas, que el mismo Danilo confesó y sin inquietud alguna, de que sus políticas desarrollistas van dirigidas a la población y a la defensa de la libre expresión y disentimiento por parte de sus conciudadanos y en particular de toda esa juventud que no profesa bandería política, pero que sí está atenta a lo que el gobierno hace y si sus actuaciones pudieran ir en contra de sus particulares intereses.

            El presidente fue enfático en ello, dijo que no le alteraba y tampoco le preocupaban las manifestaciones ciudadanas requiriendo explicaciones sobre cuanto se hace y porque él mismo entiende, que los ciudadanos tienen derecho a actuar de ese modo y el gobierno a beneficiarse de esos interrogantes, porque de ese modo se está obligado solo a favor de la población y de la nación en sentido general.

            Escuchando entonces al primer mandatario, al tiempo que en las pantallas televisivas se presentaban las imágenes apropiadas mostrando las políticas desarrollistas cumplidas por el gobernante, en tanto formulaba sus criterios, ideas y realizaciones dentro de un marco conceptual de alto respeto hacia los demás, fue fácil entender, el por qué, mientras el lenguaje presidencial es de apertura y sin demagogia, el otro opositor, no solo que es irrespetuoso y bullanguero y hablando sobre asuntos sobredimensionados o que no han ocurrido, sino que se  muestra con crudeza, que mientras Danilo se encuentra bien adelante en el tiempo y más allá del 2020, sus opositores y con ese torpe lenguaje de insultos, mentiras y barricadas, todavía se mantienen dentro del viejo como desfasado lenguaje de  21 años atrás.

            En este sentido, hay que reconocer que esta nueva rendición de cuentas, ha sido más rica en realizaciones y en muestra de políticas de apertura y de tolerancia, que todo cuanto gobernante peledeísta anterior hubiese podido presentar y lo más importante, demostrándose a través de esas realizaciones, que efectivamente el presidente y en todo momento, solo se ha interesado en cumplir sus promesas electorales y sentir que sus actos son apreciados positivamente por sus conciudadanos. Tanto es este criterio, que al momento de Medina Sánchez enfatizar en las acciones tomadas para enfrentar la corrupción y sobre todo la impunidad y de las que dijo es el primero en combatirlas, muy pocos dudaron de sus expresiones y por lo que dijo, también nadie de la concurrencia dudó de que las decía a verdad absoluta.

            Ahora bien, al detenerse tocando el tema de los ilícitos de la multinacional Odebrecht y en todo lo relativo a las plantas de Punta Catalina, el presidente fue enfático en señalar, que la procuraduría general de la República disponía de autonomía propia  para investigar y decidir sobre el particular, a la vez que respecto a las nuevas plantas en construcción, recordó que él otorgó todas las facilidades y la autoridad delegada necesaria, para que los comisionados investiguen exhaustivamente y decidan sobre el particular.

            Pero al mismo tiempo, al mostrarse con un criterio absolutamente independiente al de su propio partido -hecho suigeneris en la política nacional- Medina Sánchez hace ver, que como presidente de la República, él solo se debe y tiene compromisos con la nación y lo que en la práctica significa y mucho más, al decir aquello, de que se investigue todo y caiga quien caiga, que si las investigaciones a cargo de la PGR presentan compromisos de culpabilidad o complicidad por parte de altos cargos partidarios o de gobierno, él no impediría en absoluto que el peso de la ley recaiga sobre quienes se les demuestre que han delinquido.

            Escuchándole, por obligación había que entender, que se estaba ante un primer mandatario que no está hablando por hablar, sino que es uno que se encuentra muy comprometido con servirle bien a la ciudadanía y al tiempo de fortalecer los intereses permanentes de la República.  Por lo pronto, al anunciar el cronograma de aumentos salariales en más de un treinta y cien por ciento a los servidores públicos, militares y policiales y lo que hasta hace unos días se entendía impensable y que son aumentos que empiezan inmediatamente al mes de marzo, no solo se demuestra que las finanzas públicas van mejorando, sino que la cautela y cuido están dando unos frutos, que en poco tiempo podrá ampliare a toda la burocracia estatal y los pensionados.

            Así mismo, al delinear las grandes obras públicas que están realizándose, más las otras que se proyectan y frente a las muchas ya creadas y en uso, nadie puede albergar dudas de que la economía va mejorando y al robustecer los esquemas puestos en prácticas de financiamiento con espíritu de colaboración y no de ayuda, es obvio que el gobernante se encuentra empeñado en sacar de la pobreza a la mayor cantidad de ciudadanos. Y lo que quiere decir, que por primera vez, la iniciativa privada se encuentra ante la coyuntura de ajustarse a un capitalismo de corte humano y no el salvaje, que por tantos años se ha ejercido y por el cual, nadie que no perteneciera a los círculos de grupos de poder económicos, podía asumir que podría trabajar, crecer y desarrollarse sin más cortapisas que las de su propio esfuerzo.

            En resumidas cuentas, es más que evidente, que el discurso presidencial, no solo que ha elevado el ánimo positivo a todo el mundo y en particular a la alicaída clase media y fortalecido las expectativas de mejor futuro para los pobres, sino que sin duda de ninguna especie, se llega a la conclusión tan positiva, de que los dominicanos tenemos un buen gobernante y por lo tanto, alguien en quien se puede confiar y también saludar con respeto y consideración y lo que es bueno, porque se contribuye así al mantenimiento de la paz social.

            Naturalmente, no todo en la viña del Señor es bueno y porque siempre la naturaleza humana, muchas veces tan contradictoria, presenta determinados desajustes y que en el caso del gobierno de la República, se notan en esas ciertas aptitudes tan peledeístas, de funcionarios engreídos y prepotentes, pero de los que esperamos, que después de este discurso presidencial de ayer, se empeñen en por lo menos aparentar la humildad  de conducta  que muestra Danilo y la que tanto le ha beneficiado en el ánimo de la gente, la que entiende, que es un primer mandatario realmente de rostro humano y cercano.

            Y esto hay que enfatizarlo, porque después de ese discurso de corte tan humano de ayer, en el gobierno no cabe ningún tipo de demostración irritante, de mala educación, prepotencia y abuso de poder, pues de mantenerse, entonces el trabajo le será más arduo al presidente de la República, si los ciudadanos y de todos los estratos sociales llegan a entender, que, solo hablando con Danilo, las cosas se resuelven y rápido y se le buscan solución.

            De último, queremos destacar la desconcertante admisión presidencial, de que para él, las voces que más han gritado contra la construcción de las plantas de energía Punta Catalina, son precisamente los intereses de las diversas variables de industria eléctrica, quienes hasta ahora se han beneficiado de desorden burocrático criollo, pues al ver que el gobierno actual ha desterrado esas malas prácticas que permitían la corrupción y la impunidad y que provenían del pasado de puro capitalismo salvaje, esos grupos de empresarios desalmados, han preferido pagarle a políticos y determinados periodistas y sus medios, para que emitan toda clase de infundios y mentiras y hasta lograr que la población les crea y se vaya contra el gobierno y por  lo que y a partir de ahora,  ante lo dicho por el presidente, esos intereses solo tienen un camino: Cambiar de método o salir del territorio nacional.

            En definitiva, ayer lo que hubo, fue un discurso de Estado totalmente positivo, innovador y realista y nada sujeto al PLD y en demostración cierta del espíritu de apertura y fe en el destino nacional, que tiene el presidente Danilo Medina Sánchez y frente a una oposición torpe, ciega, sorda y estúpida.  [DAG. Martes, 28 de febrero de 2017. Año XV. Número 5828]