Un entrampamiento aparente sobre fondos recibidos y que luego son demorados en entregar y por un prurito legal delicado, que, con buena voluntad, bien que se puede obviar y resolver a satisfacción para todos los actores involucrados

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En el mundo de los negocios y de las altas finanzas y precisamente por el nivel de transparencia que se exhiba y que regularmente se tiene, es cuando la banca en sentido general se garantiza la confiabilidad requerida para que sus clientes, ahorrantes e inversionistas sientan que sus dineros están garantizados.

            Pero cuando en este sentido se da un sorpresivo quiebre de confiabilidad, sea porque la avaricia de unos o el afán de lucro de otros, rompe el molde de lo prudente, el pánico que se suscita al ser descubierto el factor que motiva la inquietud, es de una magnitud tan significativa, que muchas veces, la alta empleomanía de la institución corporativa y financiera de que se trate y precisamente por no tener respuesta a mano para destrabar la situación, genera en terceros, un pánico inducido que no deja que la racionalidad ocupe el espacio necesario, que toda buena transacción requiere y como mínimo.

            Estamos hablando, de un caso atípico en las altas finanzas institucionales dominicanas y que involucra a un importantísimo banco alemán y a su contraparte local y a esta última recibir unos depósitos europeos tan amplios (más de 10 mil millones de euros) en diciembre pasado y de lo que, lo poco que hasta ahora ha trascendido, parecería que presenta un dudoso esquema de legalidad restringida y casi ilícita.

            En pocas palabras. La institución que recibió en cuatro partidas los dineros que totalizan la cantidad señalada, parecería, que por motivaciones desconocidas y fuera de toda lógica en materia de administración de fondos de terceros en tránsito de un país a otro y sin que para nada, de esos fondos hubiese que presumir ninguna posibilidad de lavado de activos, sus altos ejecutivos tienen una especie de bloqueo burocrático, que a sus mismos ejecutivos no les deja pensar con raciocinio y salirse de un problema creado artificialmente y del que, por lo poco que se conoce, podría ir a mayor e implicar instituciones internacionales de valer.

            De hecho, ya hay un emisario de los dueños de esos depósitos, quien moviéndose en Europa, está a punto de lograr certificaciones mucho más amplias de las que ya se tienen y las que no permiten ningún tipo de elucubración torcida, con las que y de continuar la traba, se iría a la utilización de un recurso de amparo, que de hacerse, estallaría un escándalo fenomenal, que estremecería al mundo financiero dominicano como un todo y que incluso, podría generar una especie de cuarentena por parte de los organismos fiscalizadores internacionales y tanto en Europa, EEUU y Asia, en contra del sistema financiero dominicano.

            En el lado dominicano de toda esta situación, es evidente, que radica en el despertar de ojos muy abiertos por parte de determinados responsables de viabilizar la tramitación de entrega,  ante la magnitud de los depósitos que han sido entregados y quienes actuando con esa misma actitud tan insolentemente delincuencial, del pirata que se entiende libre de hacer cuanto requiera para hacerse con un botín, no repara, que si se excede en su ambición, fácilmente, de que luego terminará sin pito y sin flauta y peor, sin la credibilidad necesaria para que se le confíen depósitos extranjeros de semejante magnitud.

            Ya para los días 23 y 24 de abril pasado habíamos tocado el tema y con mucho cuidado, en POR EL OJO DE LA CERRADURA TV y solo como advertencia preventiva inicial para que no se presentaran daños colaterales mayores. Por esa intervención pública expresada con mucho sosiego y naturalidad, provocó que el banco local involucrado en la situación, al fin reconociera y por la invitación formulada a ejecutivos, digamos procedimentales, de abogados y auditores forenses, de que, de algún modo, sabía de lo que se le requería.

            Y dándose un hecho muy curioso, pues en el sistema financiero dominicano, la Junta Monetaria y gracias a la excelente supervisión y cuido del experimentado gobernador del Banco Central, don Héctor Valdez Albizu, se había dispuesto, que todo depósito que se quisiera reclamar y de modo fraudulento, ipso facto, él o los individuos actuantes, deberían de ser detenidos en la misma institución financiera que se hubiese hecho el intento.

            Sin embargo, aquí no ocurrió nada de eso, sino que a los señores que indagaban sobre la viabilidad de que se entreguen esos dineros a su legítimo detentador, no se les detuvo a lo absoluto y lo más significativo, que a la segunda reunión a la semana siguiente, fueron recibidos y con toda atención por la más alta figura administrativa de la institución bancaria y quien haciendo uso del tacto y cuido, que a ese funcionario le caracteriza, les tramitó a estudio la inquietud y para lo cual, les presentó a su asesor principal, quien entonces y ya en su despacho, les soltó brutalmente : “esto es un fraude” y aun así, tampoco los emisarios fueron detenidos y al contrario, se han continuado las conversaciones entre las partes.

            De lejos y a estas alturas, lo que se intuye, es que la institución financiera y por motivaciones desconocidas, efectuó la transferencia oculta de los fondos a su cargo, a otra institución financiera estadounidense y de lo que ya se tienen las informaciones irrefutables y comprobadas y con miras, a lo que se entiende más aparente, ganar clandestinamente y vía intereses, una muy fuerte cantidad de dinero, en este caso, divisas.

            Ahora y con la solicitud de parte del ciudadano italiano, que es legítimo detentador de recibir esos fondos y transferirlos a otro lugar en el exterior, pero dejando en el territorio dominicano una fuerte cantidad de dinero para terminar de pagar transacciones inmobiliarias millonarias y para cubrir costos de tramitación, los interesados en esta situación, la que con buena aptitud y sentido común es fácil de solucionar, la institución dominicana se enrosca y para nada luce dispuesta a cumplir con la parte que las normas internacionales financieras especifican  para el traslado y tramitación de depósitos de banco a banco.

            Viendo entonces y lo que juiciosamente interpretamos como síntoma de pánico, que hay una negativa y para aparentar que no se tienen esos fondos mega millonarios y como se trata de negocios, es decir, de una simple transacción financiera normal y legal entre instituciones de diversos países, que a diferencia del resto de los mortales, tienen sus propios mecanismos de protección y entrega por lo que las instituciones financieras siempre retienen las naturales comisiones que toda transacción financiera repara, que lo práctico, sería sugerir una alternativa de solución que no genere ningún tipo de sordidez.

             Y como sería, que la parte que reclama los depósitos se olvide de los beneficios colaterales que pudieron recibirse al sacar los mismos de una institución dominicana a otra estadounidense y que en la mesa de negociaciones se llegue a una solución negociada, de entrega de los diez mil millones de euros y en montos que cubran las mismas cuatro transacciones que totalizan la suma recibida y con lo cual, nadie recibiría ningún daño de imagen y la posibilidad de un contencioso legal quedaría obviada.

            Desde luego, después que se ha llegado al destape y de un hecho de transacción financiera que tan cuidadosamente, determinados ejecutivos financieros han querido mantener oculto o de bajo perfil, que en POR EL OJO DE LA CERRADURA, nos hayamos decididos por presentar una alternativa posible y como punto de solución, a un  entrampamiento aparente sobre fondos recibidos y que luego son demorados en entregar y por un prurito legal delicado, que, con buena voluntad, bien que se puede obviar y resolver a satisfacción para todos los actores involucrados.

            Lo que nos interesa, es que las instituciones envueltas en la situación, su buen nombre y reputación e igual la de los celosos ejecutivos actuantes, no experimenten mengua alguna y ni que decir, del buen nombre del sistema financiero dominicano, uno de los mejores y más reputados sistemas financieros de todo el continente. Con Dios. [DAG. Sábado, 12 de mayo de 2018. Año XVI. Número 6,308]