Un gobierno de origen democrático debe siempre auto vigilarse y con miras de nunca cambiar el derrotero democrático por uno autoritario y de absoluta subversión desde el poder. Venezuela es la muestra patética y salvaje de un poder totalmente dislocado

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El más grave peligro que tiene el proceso de gobernabilidad dominicano es cuando los principales actores públicos y políticos en los tres poderes interdependientes del Estado caen en el error de perspectiva, de darle rienda suelta a la parte más negativa de la mentalidad dominicana y que tiene que ver con la raíz genética autoritaria, que como una gran amenaza formativa pende e inexorable sobre la idiosincrasia nacional.

            Por razones de esa desnaturalización del ejercicio de la autoridad, al mezclarse el culto a la personalidad con la interpretación torcida de los cánones propios de una gobernabilidad sana, es que siempre se dan las circunstancias de quiebra institucional que en determinados periodos de nuestra historia, los dominicanos y casi recurrentemente, hemos experimentado y al extremo, de que cuando venimos a ver y por nuestras intransigencias, los pasos de progreso que damos hacia adelante, de buenas a primeras re revierten y saltan a mayor distancia para atrás.

            Por ejemplo y colocándonos en la piel del presidente Danilo Medina Sánchez, sin duda que el personaje debe sentirse sumamente irritado, al sentir que sus hasta ahora magnificas políticas desarrollistas económicas, sus iniciativas de redención social y su firme interés de rescate de la marginalidad económica a quienes como emprendedores del campo y de las ciudades, solo requieren el apoyo oficial para relanzarse financieramente, estas se encuentren de buenas a primeras, a merced de interpretaciones torcidas por parte de fanáticos políticos que no tienen la menor idea, de cuanto de justo y equitativo un gobernante debe hacer para poner en camino el aparato del Estado.

            Y lo que entendemos que es el ánimo de irritación que el presidente Medina Sánchez, seguro que en su yo interno está entendiendo y al escuchar lo irrazonable, por parte de sectarios irresponsables y pidiéndole que renuncie al cargo y que se organice un gobierno provisional, cuando a la pura verdad, en este país, el primer mandatario no ha dado el menor motivo para que se formule tan descabellado pedido, al menos, solo los fanáticos del fracaso personal, de la sin razón y la falta de fe en el destino nacional, es que podría entenderse que sí lo hicieran.

            En este plano, está claro que al gobernante y recordemos que es tan humano como cualquier otro ciudadano, pueda tener determinados interrogantes respecto a la falta de gratitud de algunos extremistas, pero en ningún momento, el primer mandatario, no puede ni debe caer en el error de que semejante criterio tan distorsionado, caprichoso y sectario, sea el que también la mayoría ciudadana pudiera tener y por lo cual, muchos consideramos, que al presidente hay que hacerle ver tal diferencia.

            La prueba es, que desde todos los rincones del país como de la vida nacional, los ciudadanos y sectores responsables, han rechazado totalmente el planteamiento abusivo, desconsiderado y anárquico del llamado movimiento verde y ante tal reacción tan políticamente responsable y de alto civismo, es la realidad objetiva que el gobernante debe ver y sentirse reconfortado.

            Lo que hay que decir, porque cuando el miércoles en la tarde Medina Sánchez salió en su viaje oficial a una cumbre de gobernantes en Centroamérica, muchos observamos la notoria crispación que mostraba el rostro del presidente y sobre todo, que nunca se le había visto y al estar flanqueado por altos militares, que él caminara y actuara tal como si fuera un uniformado mayor y lo más significativo, que caminaba con el rostro adusto y ojo, los puños cerrados y en evidente muestra de tensión  y al sentirse en lo personal, como si tuviera acosado.

            Al ver esa fotografía y todos sabemos que una foto habla más que mil palabras, entendimos que el jefe de Estado y de Gobierno está pasando un periodo emocionalmente difícil y la prueba es, que cuando al día siguiente se difundieron las imágenes fílmicas y fotografías de sus encuentros presidenciales con otros gobernantes, el Danilo que se mostraba, sin tensión, relajado, sonriente y denotando dominio de sí, era absolutamente distinto al personaje tenso que salió al compromiso internacional.

            Cuando ese tipo de situación emocional se presenta y casi de quiebre íntimo, a razonamiento a contrario, indica, que por lo menos, el grupo intimo o más cercano del gobernante, todo ese que le acompaña en el día a día del quehacer gubernamental, también y por simple reflejo, debe de estar dando muestras, si no de trastornado y sí con la emoción a flor de piel y por lo cual, no es de ilusos suponer, que tal crispación se refleja en su comportamiento cotidiano con todos los demás y lo que es malo y por el mensaje anómalo que se le envía a la ciudadanía.

            Entendido esto, consideramos, que lo primero que hay que hacer y teniendo el privilegio de la persona expresarse desde un medio de comunicación y de información de masas como lo es POR EL OJO DE LA CERRADURA, es advertir al poder, que el criterio errado, fanático y totalmente desproporcionado y ofensivo que provoca tanto encono o crispación, en lo absoluto, no se corresponde al sentir nacional de la mayoría de los ciudadanos y algo mucho más importante, que al presidente hay que hacerle ver  y con demostraciones espontaneas y efectivas de apoyo, que él sigue teniendo la confianza que él vivió, al obtener ese 62,5 % de votación mayoritaria que logró hace 13 meses y el que para nada ha menguado y menos, que haya perdido calidez y efectividad.

            Ahora bien, también hay que comprender, que la raíz genética dominicana de autoritarismo extremo, siempre acecha por parte de individuos que no tienen un espíritu y voluntad desarrollados para convivir en democracia y que es la razón que nos obliga a entender, el por qué del infamante pedido tan absurdo de renuncia presidencial, pero al mismo tiempo y conociendo que la mayoría de los miembros del gabinete de gobierno son parte originaria de aquellos estudiantes universitarios de tiempos de la Guerra Fría, que también haya que alertarles y para que no vayan caer en la sin razón y el abuso de poder y mucho menos, a entender, que un pedido tan desconsiderado haya que responderle con medidas draconianas de rechazo y cerco al estado de derecho y de coerción contra los ciudadanos.

            Al advertirlo, simplemente queremos recordarle a todos esos pasados estudiantes universitarios y ahora gobierno en los tres poderes interdependientes del Estado, que todos ellos, quienes supieron cohabitar y entenderse con quien para aquellos tiempos creían su archi enemigo y algo así como la reencarnación del mal y quien, sinembargo, fue el facilitador de que llegaran al poder en el 1996 y hasta ahora se mantenga en él, que por ningún concepto y ya como altos cargos gubernamentales, pueden hacer caso a las diatribas  y negatividades de mezquinos y fracasados don nadie, quienes por lo visto, nunca han hecho nada positivo a favor de la nación. Solo rumiar sus fracasos y animosidades.

            Teniendo entonces esa realidad bien presente, es imposible que el presidente Medina Sánchez pudiera llegar a caer en el error de crisparse y sentirse que se le quiere acosar emocionalmente y que de hacerlo y dejar que sus emociones se liberalicen, sin duda, que entonces se entendería, que los fracasados de siempre -que son la mayoría de quienes dirigen y vociferan con los verdes- habrían logrado sus propósitos de desestabilización general, cuando lo que hay que hacer, es fortalecer los mecanismos institucionales para evitar que el ámbito de subversión y desestabilización que se pretende y que los verdes quieren que se materialice el 16 de julio con lo que denominan su “gran marcha”, pudiera presentarse.

            Es, al contrario, el presidente debe entender que la mayoría responsable nacional le apoya, le mantiene su confianza y le aplaude sus políticas económicas desarrollistas y todas las sociales de rescate humano. No se olvide, que es humano también y que con toda razón tiene derecho a sentir y ver en el rostro de los que observa a su paso por las calles, que los ciudadanos le ven con complacencia y que le dan apoyo.

            No obstante, lo penoso, es que el presidente del PLD, no haya hecho todo lo necesario para activar un partido, que hasta ahora luce un tanto desinteresado de la realidad política contestataria que una minoría quiere hacerle creer a todo el mundo que es el espíritu que existe y que ese jefe de partido no haya dispuesto que la respuesta a los verdes sea tomar las calles todos los días y teñir de morado las mismas y en inequívoco gesto y política de que su presidente de la República y su gobierno, no está solo y tiene en su partido su herramienta institucional de mayor apoyo.

          Señalándolo, simplemente estamos observando, que el PLD y sorprendentemente, le ha dejado las calles a sus enemigos y lo que nunca debió de haber sucedido y ante lo cual, también a Leonel Fernández hay que advertirle, que el destino político de él está ineludiblemente, ligado y unido al del presidente Danilo Medina Sánchez y que, bajo ninguna circunstancia, el PLD no puede ni debe flaquear y sí constituirse en la primera línea de defensa del gobierno constitucional.

            Por la misma causa, los altos cargos gubernamentales y sobre todo los de Palacio, deben y tienen que mostrar y hacer una política de puertas abiertas y la que refleje, que el presidente sienta que no está solo, pues esos funcionarios son los llamados a compactar fuerzas y lealtades y para darle el apoyo moral y manifiesto, que Danilo y con su gesto duro y agrio y sus puños cerrados y ese talante al caminar de estar a la defensiva y que se vio al ir a abordar el avión que le llevaría a Costa Rica, entienda, que no es el país quien le pudiera rechazar, sino la reducida minoría de los fracasados de siempre y la mayoría, también estudiantes universitarios en el ayer y quienes nunca han sido capaces de convivir en democracia y menos, debatir sus ideas y propuestas decentemente.

            Y como la experiencia nos dice, que si el presidente no siente que el país le respalda y los suyos ni se diga, bien pudiera ocurrir que perdiera la perspectiva y entendiera, que todos somos sus enemigos y cuando no es así y lo que nos hace decir, que un gobierno de origen democrático debe siempre auto vigilarse y con miras de nunca cambiar el derrotero democrático por uno autoritario y de absoluta subversión desde el poder y la muestra la tenemos ahí cerca, en Venezuela. La muestra patética y salvaje de un poder totalmente dislocado.   [DAG. Viernes, 30 de junio de 2017. Año XV. Número 5950].