Un Gobierno nuevo siempre generará controversias y uno que otro de desafío. Por: Daniel Adriano Gómez

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Algunos todavía no entienden, que cuando un nuevo gobierno llega, lo primero que debe hacerse,  es aceptar el tiempo de luna de miel entre él y la población y que es la razón por la cual se permite ese lapso, y para que en su discurrir, la ciudadanía tenga que ser tolerante ante las iniciativas que se tomen y sean o no extravagancias, de personas, que como  acción natural, hay que entenderles que ¨sudan¨ la fiebre emocional de su nuevo status político, social y económico.

En el caso presente, los dominicanos estamos entrenando una nueva generación que ha logrado alzarse con el poder y el que, en los últimos 40 años no había experimentado ningún tipo de sensible cambio generacional alguno a favor de la República y cuyo ejemplo lo tenemos en los gobiernos del PLD desde el 1996 a este 2020, cuya característica principal fue apelar a cierto tipo de conducción cesárea marxistoide en sus inicios y social demócrata al final y de absoluto apego al enriquecimiento  total de todos sus integrantes y en un verdadero calco de la herencia trujillista-balaguerista que todavía arropa al país político.

El gobierno constitucional del presidente Luis Abinader y a niveles del primer mandatario y la señora vicepresidenta Raquel Peña, ha generado un saludable destape generacional en dos fases. Por la primera, es un presidente de 53 años y exitoso en el quehacer empresarial privado y una vicepresidenta de 54 años, exitosa por igual en el mundo empresarial privado y la alta burguesía tabaquera y financiera cibaeña y con especialidad en el mundo académico y en lo que coincide con el presidente Abinader.

Por lo tanto, estamos hablando de dos jóvenes maduros con familias formadas en la mas acentuada educación de hogar y de valores morales y como hasta ahora la República no había tenido la oportunidad de experimentar y lo que ciertamente provoca un choque emocional extremo y aun entre quienes les votaron y con tal de sacar del poder al último de los gobiernos del PLD.

Tal novedad y de parte de la población, las fuerzas vivas, la sociedad civil, la pequeña burguesía trepadora y los siempre hambrientos grupos económicos y financieros y para no hablar de los miembros de esa prensa trepadora y analfabeta funcional que en líneas generales, sus miembros siempre confunden su apetito anárquico de escalar socialmente con un supuesto trabajo ¨decente¨ a favor de la nación y por lo que ante semejante choque en busca de posicionamiento, les lleva también a cometer torpezas y los que solo pueden comprenderse al entender la naturaleza trepadora socialmente de todos sus integrantes.

Y es que creemos, que al tratar de entender la realidad nacional que se vive y el choque de ideas que en toda la República se genera, sino se hace entendiendo que, en 41 días de nuevo gobierno, es imposible que a gente novata en el poder se les pueda pedir mas de la cuenta y menos de lo que sus propias fuerzas, intelectos y conductas pudieran mostrar.

De ahí que hay que ser tolerantes, permitir que el nuevo régimen de Abinader-Peña avance y se reencauce constantemente y lo que significa, que, y si todos razonamos como cualquiera de los demás ciudadanos, este es un gobierno compuesto por humanos y con debilidades y aciertos y que a partir de ahí entendamos el tremendo reto y desafío, que, como dominicanos, todos tendremos que aceptar.

Por eso no hay que ver como si fuera un cataclismo, que, en principio, alguna debilidad de conducta afecte a algún funcionario nuevo y genere la acostumbrada ola de chismes propios de isleños y, al contrario, si entender, que gente habituada al sector privado siempre será proclive a cometer excesos propios y todos los demás ciudadanos y aunque parezca fuerte, a tratar de entenderlos y aunque luego se les reconvenga para que las equivocaciones no se repitan.

Lo que sí importa, es comprobar cuales son los pasos que en 41 días el nuevo gobierno esta presentando y de cara a la salvaguarda de los intereses permanentes de la República. Por lo pronto, es evidente que los dos mas altos representantes del Poder Ejecutivo están actuando con certeza y celeridad: Iniciativas interesantes en procura de levantar y reestructurar la vida económica, un avivamiento de la industria turística, de las obras de infraestructura, de impulso al campo, la gestión de empleos y las garantías necesarias para que la economía de los bolsillos de los ciudadanos, mas el impulso tremendo que los dos mandatarios le han dado al combate y eliminación del coronavirus chino y el rescate a los 80 mil y pico de estudiantes que han desertado de las universidades y debido a la quiebra generalizada provocada por la pandemia y la subsecuente crisis económica y financiera que nos abate.

Incluso y si la miramos bien, el auspicioso programa Bono Estudio Contigo, que es autoría personal del mismo presidente Abinader y que esta mañana fuera anunciado por el primer mandatario, es la primera iniciativa política, innovadora y pragmática del nuevo gobierno, que de un tirón saca de la incertidumbre a 35 mil desertores universitarios que la crisis sanitaria y financiera les ha bloqueado sus esperanzas de mejoría propia y familiar.

Por lo que se dijo esta mañana, son unos seis mil pesos por mes que los desertores universitarios lograrán en esta primera etapa y quienes recibirán esos recursos vía transferencias bancarias entre Gobierno e instituciones universitarias y quienes además serán supervisados para medir sus rendimientos, lo que significa, que no serán dineros públicos que se malgastarán en ningún sentido y lo que es bueno.

Entonces, está trabajando positivamente o no, ¿el nuevo gobierno? Nosotros creemos que, si y consideramos que la población cívicamente responsable debe continuar dándole el beneficio de la duda y en términos generales, darle hasta enero de 2021, tiempo mas que suficiente para pasar revista a todo lo hecho hasta ese momento.

Mientras tanto, alentemos al presidente Abinader y a la vicepresidente Peña a que continúen por ese sendero sin temor ni favor y sí con una enorme fe y esperanza en que Dios Nuestro Señor y las advocaciones marianas de las vírgenes de La Altagracia y de Las Mercedes derramen sus bendiciones sobre ellos y todos y con las esperanzas puestas, de que un gobierno nuevo siempre generará controversias y uno que otro desafío y mucho más este y recién nacido.

Solo es asunto de saber entender y comprender y pensar positivamente y que todo ciudadano cívicamente responsable tiene que decirse: ¿y qué sentido tiene rebelarse contra la autoridad legal y legítima, cuando apenas comienza? Con Dios.