Una alianza electoral, no significa, que al ganar, al aliado hay que dárselo todo. Al menos, lo que se dé, debe ser proporcional a lo que se aportó y lo del PRD no fue mucho. Apenas un 5 % del total de la votación

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Toda alianza electoral, siempre hay que entenderla coyuntural y por un tiempo determinado y que se mantiene entre el momento de la apertura de la campaña electoral y su cierre con la proclamación de las candidaturas ganadoras. Lo que significa, que luego que pasan los comicios, viene el periodo de contar y conocer que aportó cada quien.

            En este aspecto, si un partido como el de la Liberación Dominicana (PLD) y un candidato presidencial como Danilo Medina Sánchez, logran y por el empuje y popularidad del primer mandatario, un 62 % de los votos emitidos y el aliado Partido Revolucionario Dominicano (PRD) apenas llegó a un 5 % del resultado electoral, el segundo debe y tiene que saber, que su participación en el nuevo gobierno y por obligación, deberá ser proporcional a los votos aportados.

            Lo que quiere decir, que, a la hora de una negociación cierta y para conocer, que carteras o que dependencias podrían tocarle en el nuevo gobierno, que el PRD y en el presente caso, su ejecutivo principal, debe de entender que sus expectativas deben ser moderadas y sus apetencias personales frenadas por igual y dado que por esos magros resultados, realmente no está en condiciones de pedir mucho y menos exigir desproporcionadamente.

            Teniendo esta realidad bien presente, lo correcto debería de ser, que el presidente del opositor cercano, PRD, Miguel Vargas Maldonado, tendría que asumir, que al PRD no haberle aportado al PLD y menos a Danilo, una cuota de votación que se creía sería de un quince por ciento, ahora y por obligación, los números a los que aspira en cargos de administración, deberían ser pocos o si quiere ser y que se le vea como un político con sentido de las proporciones, que bien podría dejar que fuera el propio presidente electo que decidiera libremente al respecto.

            Sobre todo, cuando tantos ciudadanos dentro de las fuerzas vivas, que no son militantes de partido alguno, favorecieron a Danilo (no al PLD) con más de un 10 % de los resultados electorales y lo que implica, que ciudadanos no habituales en las quinielas de nombramientos públicos, perfectamente que habría que tenerles muy en cuenta.

            Ahora bien, quien puede lo mucho también puede lo poco, pero los entendidos no creen posible que Danilo pudiera llegar a desprenderse de 18 altas posiciones públicas solo para el PRD y sí y como, quizás ocho y aun así sería un exceso y dada la magnitud de compromisos que el mismo presidente electo tiene con múltiples sectores de la vida nacional.

            Desde luego, que Miguel luchó y él y su esposa se fajaron para que Danilo ganara, de eso no hay duda, pero en las presentes circunstancias  y a seis días de la instalación del nuevo gobierno y la configuración del nuevo gabinete y altos cargos públicos, el presidente del PRD debe saber, que como la política es el arte de lo posible y dentro de la negociación que las circunstancias imponen, que lo más práctico debe ser, que él y desde ahora vaya preparando mentalmente a su gente y para que entiendan que los trajes hay que dejarlos en casa y esperar una mejor ocasión para que se les tome en cuenta a todos para un cargo público y que también represente un premio o distinción a sus innegables esfuerzos.

            Por otra parte, para el mismo PLD, ahora se presenta un tiempo, por medio del cual, determinados altos cargos partidarios y quienes a su vez tienen más de diez años en cargos públicos, saben que de una u otra forma deberán hacer mutis de los mismos y si es que como miembros del comité político partidario, entienden que ha llegado la hora de que el nuevo gobierno sea más nacional, que peledeísta y esto, como fundamento para llegar y bien, al reto de lograr en el 2020 poder retener el poder.

            Por supuesto, que es duro, que personas altamente meritorias y que trabajaron desde el 1973 y en primera línea y denodadamente para que el PLD pudiera arribar al poder en el 1996, se encuentren de improviso que deberán abandonar los primeros planos de la política nacional. Pero la vida es así. Llega el tiempo del retiro discreto y el que también se vea como un gesto de colaboración y entrega, a un partido, en el que todos ellos cifraron las mejores esperanzas de que creciera y en su momento llegara a representar una verdadera esperanza nacional y como en efecto lo ha sido.

            No es que por el desplazamiento del péndulo del poder que a nivel partidario se dará ahora y desde el 16 de una manera definitiva, el PLD se fuera a fracturar o dividir, recuérdese, que desde el año pasado ese péndulo inició un cambio gradual y el que se resume en el hecho cardinal y del que a este día, la mayoría dentro del comité político partidario responde al nuevo líder del PLD, el presidente Medina Sánchez y en consecuencia, el jefe de Estado y de Gobierno, tiene en sus manos y concentrado, un poder partidario que nadie puede discutirle, a menos que quisiera desafiarle.

            Entiéndase a su vez, que el presidente partidario, Leonel Fernández y como político ducho, es uno que sabe acusar los golpes y al mismo tiempo tiene la suficiente capacidad de reflexión para entender la dialéctica de los tiempos. Podrá disminuir sus ánimos. Seguro que no se va a sentir no muy a gusto, pero invariablemente y por esa disciplina partidaria estricta que el fundador del partido les enseñó a todos, indudablemente que las oscilaciones del péndulo a que nos referimos, sabrá entenderlas como las propias de la dinámica de los tiempos.

            De ahí que haya que descartar y en la medida de la consolidación del poder partidario de Danilo, que Leonel pudiera constituirse en un reducto opositor interno, intransigente, inflexible y temerario. Aparte de que esas no son las características de su carácter y menos, cuando no domina los hilos del poder. Teniendo todo esto en cuenta, lógico que digamos, que la reestructuración general, partidaria y de gobierno que el presidente electo va a realizar a partir del martes 16, independientemente de que no dejará indiferente absolutamente a nadie, no será una que vaya a representar signo alguno de inquietud o zozobra para la ciudadanía.

            Es, al contrario. Solo hay que entrar a los barrios populares y hasta acercarnos a los de clase media y para no hablar de los emprendedores en el campo y pueblos, para entender que el sentimiento nacional es sumamente esperanzador y todo el mundo deseando, que Danilo y con la ayuda de Dios, haga un mejor gobierno que el que le permitió y por sus realizaciones tangibles, ganar de nuevo el poder.

            Naturalmente, no todo lo que brilla es oro. Pero también se hace más que evidente, que el presidente electo mantiene incólume su prestigio y popularidad y mucho más, cuando desde hace tres meses a partir del 16 de mayo, Danilo no ha dejado ni un día de sembrar el país de grandes obras públicas de infraestructura física e igual humanas y también de crecimiento y desarrollo sostenido y esa realidad, que se palpa y se entiende por doquier, es el fiel de la balanza, que logra, que la población y sus fuerzas vivas, le renueven su confianza y entiendan que el nuevo cuatrienio será mucho mejor que el que ya está pasando.

            Si dentro del PRD y desde Miguel y su esposa para abajo, entienden esta realidad, entonces veremos que el presidente del partido blanco será un caluroso colaborador de Danilo y que el PRD y como una sola voluntad, colaborará para que el gobierno de unidad nacional que PRD y PLD encarnan, Danilo lo lleve a buen futuro y toda la nación se beneficie y asuma que los problemas y obstáculos de ahora, hijos de herencias fortuitas del pasado, se podrán resolver y un verdadero nuevo amanecer de realizaciones positivas, los dominicanos descubrireos y seremos testigos desde el martes 16 en adelante.

            En consecuencia y al señalar que una alianza electoral, no significa, que, al ganar, al aliado hay que dárselo todo. Al menos, lo que se dé, debe ser proporcional a lo que se aportó y lo del PRD no fue mucho. Apenas un 5 % del total de la votación, no se está despreciando el aporte incuestionable y de buena fe de Miguel, su esposa y el PRD, sino que se abre un nuevo camino de expectativas promisorias, que esa alianza electoral tan positiva, está en la obligación de fortalecer y aumentar. [DAG. Miércoles, 10 de agosto de 2016. Año XIV. Número 5629].