Una situación muy escabrosa y en cierta forma de locos, es como el gobierno enfrenta la presunta evasión fiscal de los chiquitos y llevándolos a la quiebra en un dos por tres y lo grave, aumentando la contracción económica y de iliquidez, que ahoga al comercio al detalle y afectando la cohesión social

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Todos estamos de acuerdo, con que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) debe hacer todo lo posible en materia de regularizar los pagos al fisco por parte de todos los ciudadanos que trabajan y cuyos negocios producen, pero lo que en este sentido se está haciendo, es tirarle fuego a una caldera que ya no aguanta más presión, por lo que lo sensato debería de ser, que las autoridades sopesaran bien los pasos e iniciativas que han estado tomando.

            Y es, que la percepción generalizada entre quienes tienen negocios al detalle o emprendimientos de único dueño con no más de diez empleados, como si las autoridades y debido a las complicidades y conexiones políticas con el alto comercio y la industria y que es el nicho donde se encuentra ese 40 % de evasión permanente y de niveles incompatibles con los ingresos de esos negociantes, hubiese preferido dejar tranquilo a ese sector  de privilegiados, pero al costo de caerle encima al grueso de los negocios y despachos pequeños.

            Por esa circunstancia, de buenas a primeras, un 25 % de los negocios de único dueño en las plazas comerciales de todo el país, han empezado a cerrar y muchos yéndose a la quiebra y en razón, no solo de que no soportan los sobrecostos que arrastran y debido a no haber ventas, sino que ya los bancos comerciales les niegan más préstamos para capital de trabajo y hasta que no cubran, al menos, el cincuenta por ciento de sus deudas y lo que no han podido hacer, por la sencilla como brutal situación, de que las ventas se han desplomado y los potenciales clientes han dejado de consumir.

            Para colmos, los inspectores sabuesos de la DGII y entendiendo que todo aquel que se atrase en sus pagos de impuestos es un delincuente evasor en potencia, realmente no tienen piedad en el ejercicio punitivo total que realizan y llegando a la temeridad, que muchos entendemos de gran insensatez, de presionar tanto, que si a determinado plazo corto, los clientes y en su papel de contribuyentes, no cumplen con el calendario de pagos, automáticamente, impuestos internos les persigue cerrándoles toda posibilidad de que les entre dinero fresco y consecuentemente, ante semejante embestida, se produce una cesación de pagos generalizada, que por la dimensión que lleva, al Poder Ejecutivo debería preocuparle  el atisbo de crisis que se está presentando.

            Pues, no es que el comercio y los profesionales liberales no quieran pagar sus impuestos e igual los comercios de único dueño, sino que, si las personas no consumen, vale decir, no gastan a los niveles que están acostumbradas. Se genera una cadena de cesación de pagos, que, de buenas a primeras, hace ver que el circulante está escaso y en este punto, son las autoridades en Hacienda, las que rápidamente deben buscar la solución alternativa y para que la menor cantidad de negocios vayan al cierre, pues al suceder, son más personas las que pierden sus empleos y provocándose consecuentemente, una presión social, que, de no solucionarse, podría desembocar en una grave crisis política.

            Desde luego, en este país, es cíclico, que los primeros tres meses de cada año se caracterizan porque la actividad económica general disminuye apreciablemente y la que empieza a remontar a partir de abril, pero en esta ocasión, la situación se ha tornado grave y tanto, que sorprende y solo con visitar tiendas, negocios y plazas comerciales, como muchos de sus alquileres se han caído y porque los comerciantes han tenido que cerrarlos y para no endeudarse más.

            Entonces, con un panorama tan inquietante, lo menos que en el gobierno deberían de hacer, es tratar de apretarle las tuercas a los pequeños contribuyentes y en cambio, sí generar un esquema de agenda alternativa, que facilite, que los impuestos atrasados que no se han podido honrar, se les otorgue una especie de línea de crédito y para no perseguirles coercitivamente, por lo menos hasta junio de este año y como una solución manejable, al estilo de prudente tipo de moratoria flexible, que contribuya, a que esos comerciantes y profesionistas, no cierren ni colapsen en sus actividades comerciales y de modo que el mismo gobierno -dándose cuenta de la situación- aligere la terrible presión que impuestos internos le tiene a todo el mundo.

            Claro, como el Estado y en razón de su política clientelista se ha convertido en el mayor empleador, de hecho, las finanzas públicas no experimentan mucho retroceso y de ahí que cada empleado o funcionario público, cada treinta días recibe el salario que se le ha fijado.

            Lo que significa, que el gobierno puede manejarse adecuadamente con sus ingresos fijos y mucho más, cuando parte de la mitad de los fondos de pensiones, es evidente que los está utilizando para cubrir sus déficits. Quizás por esta situación auspiciosa para las finanzas públicas, sea el factor que permite, que el gobierno no le caiga a los grandes empresarios y entidades financieras, que son los verdaderos grandes evasores y de años y como el trato político-clientelista está de por medio, la administración trata de ser flexible y con miras de que las grandes empresas no cierren o colapsen, pero en este punto, el gobierno está actuando mal.

            Y actúa mal, porque no tiene una iniciativa de captación de impuestos a menor velocidad y para evitar, que de tanto apretar la tuerca, de golpe y cualquier día, la locomotora económica se detenga y no de para más. Porque ahora mismo, lo sensato debe de ser, que las autoridades organicen una programación de emergencia, la que le permita recuperar, por lo menos un mínimo del 25 % de los impuestos dejados de pagar y con el propósito, de que tanto el comercio como la industria, no se afecten tanto, que se vean obligadas a cancelar trabajadores y empleados de despachos y que, de suceder, la fuerte contracción económica y financiera podría generar o alimentar una grave explosión social.

            A todo esto y como el gobierno es también oposición y ya que la oposición como tal no existe, la prueba es, que una parte del PLD está alzado contra el gobierno y con el asunto de las presiones indebidas de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) uno de los sindicatos más fuertes y cuyos 70 mil miembros, son de los mejores pagados de toda la República, que la situación que tal desajuste provoca a nivel de clase media y ciudadano de a pie, sea una de conflictivas contradicciones e interrogantes, por las que, quienes están pasando el río Ozama en bicicleta, se sienten burlados y al comprobarse, que los de la ADP hacen sus líos y pleitos y porque saben que tienen sus salarios seguros y que  cuando tienen déficits, acuden a su cooperativa y que no es el caso del resto de los trabajadores y empleados de todo el país.

            Por eso decimos, que parecería, que el Poder Ejecutivo no se está dando cuenta del terrible alcance negativo, que para la paz social significa, la existencia de la fuerte situación de cesación de pagos a gran escala, que unida a las fuertes presiones de Impuestos Internos, de continuar al ritmo de cómo es llevada su campaña coercitiva para recuperar “los impuestos de los que evaden”, que de buena fe haya que decirle al presidente de la República, que de algún modo busque una solución menos traumática y para un comercio y emprendedores, quienes ahogados por el desplome de las ventas, más la percepción de que no hay dinero en la calle, poco que mucho, está llevando a una situación de quiebras generalizadas.

            Al decirlo, no estamos planteando que los comerciantes y emprendedores no paguen sus impuestos, sino que el gobierno debe buscar medidas creativas que ayuden al comercio a mantenerse en pie, al tiempo que de algún modo, se haga lo imposible porque se ponga en marcha la locomotora económica de este país, pues y como no hay oposición de a verdad, bien que pudiera ocurrir, que el día menos pensado, cientos de miles de personas o millones de personas se tiren a las calles y reclamando que el gobierno no los mate por el hambre que cada día les aumenta.

          Simplemente, llama la atención, que el único grupo opositor y de sentido común, la organización, Movimiento Patria para Todos (MPT) y preocupada su dirigencia por la situación que se está presentando a nivel nacional, haya sugerido, “la sustitución del modelo económico de importaciones y servicios vigente, por uno de desarrollo nacional con economía solidaria incluyente, donde se priorice la producción nacional y las exportaciones, a fin de generar empleos y reducir el endeudamiento externo”, pues lo entiende “un modelo económico productor de servicios y que beneficia a los sectores dominantes, nacionales y extranjeros y que se caracteriza por destruir la producción nacional, la alta carga impositiva a las MIPYMES y grandes exenciones impositivas a las grandes empresas, aumentando el endeudamiento público, con reducida inversión social en salud y pensiones, y grandes importaciones. La tasa de empleo formal es cada vez menos visible. El pueblo busca empleo y no lo encuentra y el salario durante el periodo 2016-17 creció solo 50% de la inflación, lo que se traduce en disminución de la capacidad de compra y mayor pobreza”, dijo Fulgencio Severino, presidente del MPT en rueda de prensa efectuada ayer. Ese paquete de sugerencias no es irrealista y sí de aceptable entendimiento y de mucho mejor manejo para los economistas gubernamentales, pero debe haber una disposición de ánimo gubernamental positiva, que por lo menos estudie y le saque beneficio a tal tipo de propuesta.

            La esperanza de muchos entonces, está en creer, que en el gobierno, el presidente Danilo Medina Sánchez, sabrá encontrar las medidas más aceptables y adaptables y para que dentro de lo que hay, el gobierno pueda aliviar la situación de contracción económica que de manera tan evidente ha puesto contra la pared a toda la economía y lo que nos impulsa a manifestar, que una situación muy escabrosa y en cierta forma de locos, es como el gobierno enfrenta la presunta evasión fiscal de los chiquitos y llevándolos a la quiebra en un dos por tres y lo grave, aumentando la contracción económica y de iliquidez que ahoga al comercio al detalle y afectando la cohesión social y que es una política equivocada, que con urgencia debe ser modificada. Con Dios.  [DAG. Martes, 06 de marzo de 2018. Año XVI. Número 6,200]