¿Vamos bien?, entonces ¿y por qué todos sentimos que todavía el gobierno no se siente como tal y sí como una herramienta vengativa de lo peor de la política escondida del PRM en materia ideológica de cuando la Guerra Fría?

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El efecto corrosivamente letal  que caracteriza a la plutocracia en el poder, parecería que se concreta a la búsqueda de una curiosa redefinición de una rediviva lucha ideológica muy al estilo de la pasada Guerra Fría y al grado, de que de buenas a primeras los dominicanos sentimos una crispación general, que de una u otra forma se percibe como una sutil política represiva contra la libre expresión y difusión del pensamiento y cierto acortamiento de las libertades públicas y en particular la de tránsito.

Desde luego, no se critica que las autoridades entiendan como una medida saludable de aplicación, de ciertas medidas sanitarias restrictivas de la libre circulación, pero al mismo tiempo, se evidencia que las mismas van diagramadas dentro de un conjunto de limitantes, que no dan espacio para que los ciudadanos se puedan sentir libres y sí como si al presidente Luis Abinader a algún sector de su administración le hubiese recomendado mantener a soga corta a todo el mundo y para que de esa manera su gobierno pudiera desenvolverse con menos y manejables obstáculos.

Así se nota, que por un lado, hay una formidable ola de despidos de empleados públicos y por el otro, una acuciante política de represión publicitaria para periodistas y medios propiedad de estos, que no se ajusten a los lineamientos oficiales institucionalizados y en una dimensión tan demoledora, que parecería, que el objetivo de la administración gubernamental, es eliminar y a la mayor brevedad posible, a todos los medios y periodistas que insistan en ejercer lo correcto de un periodismo crítico y libre.

Mientras tanto, ciertos ramalazos de hechos delictivos de típica corrupción gubernamental han empezado a surgir y unido a un empeño testarudo en hacer creer que en este aspecto nada está ocurriendo y lo que está inquietando mucho más a la atrapada opinión pública.

Al mismo tiempo, Abinader y aun cuando quiere hacer creer lo contrario, se nota que se ha encerrado en sí mismo y lo que es preocupante, mientras poco a poco su anillo de protección no deja que la menor cantidad de ciudadanos se le acerquen y lo que se refleja de forma meridiana, en lo sorprendente, que ni siquiera los reporteros de medios asignados al Palacio Nacional las autoridades le niegan acceso a cualquier tipo de acto o ceremonia en la propia casa de gobierno.

Es así como poco a poco y por toda la administración, no hay un acceso libre a los ciudadanos y aun cuando en determinadas circunstancias estos tengan que actuar como contribuyentes. En ese plano, es imposible no notar el desprecio como los empleados asignados por el PRM, actúan y ven con animosidad ostensible a la generalidad de los ciudadanos de la República.

Para colmos y Abinader no ha llegado a los seis meses en el poder, ya se observan inquietantes muestras al culto de su personalidad y de endiosamiento militar hacia su persona y a un nivel realmente inquietante. Por ejemplo, hace unas horas y en un acto oficial, un jefe militar le dijo al primer mandatario que “sus soldados” y para soltarse a lo inmediato una retahíla de alabanzas y promesas de lealtad personal y no como debería de ser, institucional, que a todo ciudadano con mente juiciosa tiene que llamarle la atención y generarle mucha inquietud, discurso tan alienante, que se generó y porque cumpliendo con la ley, Abinader anunció la nueva escala salarial para los mandos militares y el correctivo de la indexación para reajustarles  los salarios y lo que no se le ha hecho a toda la empleomanía publica y menos a las pensiones.

También se recuerda, que, desde los tiempos de la campaña electoral pasada, Abinader se había mostrado preocupado por los niveles inflacionarios y la disminución del poder adquisitivo de la moneda nacional y que, unido a la alta cuota de desempleo y desamparo general, ahora esas circunstancias enturbian de una forma evidente las relaciones ciudadanas con la administración y las que deberían de ser normales y de cooperación mutua, entre ciudadanos y gobierno.

Así mismo, mortifica que las patrullas policiales hayan aumentado sus niveles de represión cíclica con su sello inconfundible de intercambios de disparos y tanto, que recién, un oficial policial y lo que recoge el matutino fundado por Trujillo, El Caribe y como si fuera la cosa más natural del mundo, le expresara a sus subalternos, “que realizan labores durante el toque de queda, respetar los derechos de los ciudadanos y solo realizar persecuciones si los ciudadanos comenten una falta que lo amerite.

“Si uno de ustedes ve que un ciudadano sale corriendo por un callejón y huye a la policía porque la policía lo agarre por el decreto para no amanecer preso, déjenlo que entre a su casa” dijo. Pidió además a los motorizados que estarán en labor, que, si alguien emprende la huida, no iniciar una persecución para evitar una posible tragedia o accidente. Pero aclaró, que si hay hecho punible pidió que el mismo sea perseguido y sometido a la justicia”.

Tal expresión inequívoca de policía política no ha pasado inadvertida para nadie y ya se entiende el porque la nueva dirección policial, no se inclina por proteger a los ciudadanos y sí por acosarlos. Y lo que termina por generar un ámbito de terror social, que en ciertos estamentos barriales del Gran Santo Domingo ni siquiera se disimula.

¿Por qué se está presentando esta degradación cívica y moral del ejercicio de la autoridad, mientras sospechosamente, en el gobierno se calla al respecto?

En definitiva, nadie entiende el porqué, de que, en tan corto tiempo, el régimen se esté presentando como solo del PRM y de la plutocracia que gobierna y no de la República y que unido al culto a la personalidad presidencial, sencillamente, genera preocupación y mucho de amargura, al comprobarse el fiasco en el que hasta ahora ha resultado, un gobierno constitucional que naciera del peso de las urnas.

Aun todo lo anterior, muchos consideramos y creemos que Abinader reconducirá sus, pasos, políticas y administración, pero si lamentablemente no lo hiciera y las políticas represivas aumentaran desproporcionadamente, sin duda que habría que estar ojo avizor y como reacción natural y por si de aquí en adelante, los resentidos y terroristas sociales de cuando la Guerra Fría dentro del PRD camuflajeados y escondidos ahora dentro del PRM, estos pudieran surgir y como ariete reaccionario dirigido a afectar la paz pública.

¿Acaso no se ha acosado a niveles desquiciantes, a un ciudadano que solo habló de crear un movimiento contestatario azul y por lo que el aparato de propaganda oficial se ha puesto a niveles de pura histeria y en tanto los medios de la prensa mercancía callan y las bocinas en las redes sociales prácticamente le masacran?

De ahí que preguntemos ¿vamos bien?, entonces ¿y por qué todos sentimos que todavía el gobierno no se siente como tal y sí como una herramienta vengativa de lo peor de la política escondida del PRM en materia ideológica de cuando la Guerra Fría? Abura bur. (DAG)